Alexander Obolensky. El príncipe ruso que jugó en los British & Irish Lions y murió por Inglaterra

Alexander Obolensky

Huido de la revolución rusa de 1917 y procedente de una familia aristocrática, tuvo que demostrar en el campo que podía defender el XV de la Rosa como cualquier inglés.

El príncipe Edward de Gales de la casa de Windsor (después Eduardo VIII) miró a los ojos al príncipe Obolensky de la dinastía Rúrik y le preguntó: «¿Con qué derecho puede usted jugar por Inglaterra?«.

A lo que Alexander le respondió: «Asisto a la universidad de Oxford, señor».

Ochenta minutos después, ni el que luego fue monarca durante solamente 326 días hasta que abdicó para casarse con Wallis Simpson, ni los periodistas que escribieron sobre la conveniencia de que un ruso defendiera la camiseta inglesa, ni los aficionados al rugby que habían cuestionado sus aptitudes, tuvieron ninguna duda que Alexander Obolensky era uno de ellos.

Dos marcas en la victoria por 13-0 sobre los All Blacks de Nueva Zelanda disiparon las dudas.

Obolensky tuvo que demostrar toda su vida que se sentía como un inglés más

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Aunque muchos consideraban que Alexander, con 19 años, no debía ser elegido para la selección por haber nacido en Sant Petersburgo, lo cierto es que llegó a Muswell Hill, al norte de Londres, con tan solo un año de vida.

Obolensky procedía de la nobleza rusa. Su padre, el príncipe Serge, era un oficial de la guardia a caballo del Zar y su madre era la princesa Liubov Naryshkina. Tras el estallido de la revolución bolchevique de 1917 en la que se derrocó al Zar y se instauró un sistema marxista encabezado por Lenin, las clases aristocráticas que habían vivido al abrigo de la corte, fueron perseguidas y sus posesiones colectivizadas.

La familia Obolensky huyó a Inglaterra donde encontró refugio y el joven Alexander creció, se instruyó e hizo carrera como un inglés más. Los relatos de la época sugieren que era un amante de las fiestas y que desayunaba ostras con champán. Disfrutando de buenos vinos franceses importados y ajeno a las penurias que pasaban sus conciudadanos rusos con los que no tenía ningún apego, se dedicaba a hacer reseñas de obras de teatro y, aunque como jugador de rugby mejoraba día a día, su carrera académica se resentía de los desvaríos y acabó consiguiendo un título de cuarta clase en Oxford en Política, Filosofía y Economía.

Pero aún así, toda su vida tuvo que demostrar que estaba perfectamente integrado en la sociedad inglesa.

Alexander se instruyó en Oxford donde destacó como jugador

Inmortalizado en Twickenham

Pasó por numerosos equipos donde se le conocía como ‘El príncipe volador’: Trent College, Chesterfield y Leicester Tigers (12 marcas en 17 partidos), pero fue en la Universidad de Oxford donde captó la atención de los seleccionadores al ganar en 1935 la competición oficial.

El 4 de enero de 1936, las gradas, la prensa y las autoridades se preparaban para ver un partido que quedaría marcado a fuego en la historia de este deporte. Las dos carreras que se marcó ‘El Príncipe Volador‘ sorteando kiwis hasta la línea de anotación hicieron estallar de júbilo las gradas.

Twickenham era el escenario perfecto para demostrar su juego y su compromiso británico. Aunque la víspera del encuentro, en la RFU (Rugby Football Union) se había realizado una votación por si debía ser elegido para el partido, el criterio deportivo se impuso. Alexander era necesario y debía jugar.

Antes de este partido, Inglaterra se había enfrentado a Nueva Zelanda en dos ocasiones: en 1905 durante la gira de los ‘All Blacks‘ donde perdieron 15-0 en el Crystal Palace de Londres y en 1925 donde también sucumbieron en Twickenham por 17-11. Inglaterra no volvería a vencer a Nueva Zelanda hasta 1973.

Obolensky defendió la camiseta de los British & Irish Lions en tres ocasiones

Cuando, al finalizar el choque, el marcador mostraba el 13-0, Obolensky había convencido a los escépticos de que debía seguir siendo elegido. Su velocidad le hizo merecedor de una convocatoria para disputar los partidos de la selección combinada de jugadores de Inglaterra, Irlanda, Escocia y Gales, los que posteriormente se denominarían los British & Irish Lions.

En previsión de más convocatorias y para que no hubiera problemas de elegibilidad, fue naturalizado inglés en marzo de 1936. De hecho, se pudo inscribir frente a los ‘All Blacks’ porque su proceso ya estaba en marcha. Fue seleccionado con Inglaterra de nuevo para disputar partidos preparatorios contra Gales (18 de enero), contra Irlanda (8 de febrero) y contra Escocia (21 de marzo) para realizar la gira de verano por Argentina con los Lions.

Como invitado, defendió la camiseta de Barbarian FC en siete partidos entre 1937 y 1939, realizando tres marcas. Pero Hitler decidió que debía pasar cuentas con los ‘vencedores’ de la Primera Guerra Mundial que infligieron un severo correctivo económico a Alemania e invadió Polonia.

La vida de Alexander Obolensky dio un tumbo.

Alexander Obolensky vestido de piloto de la RAF

Piloto de la RAF

En agosto de 1939, a los 23 años, Obolensky se ofreció voluntario y fue comisionado como piloto oficial interino en el escuadrón 615 de la RAuxAF (la Royal Air Force Auxiliar). Su entrada en la RAF también fue motivo de debate en el Parlamento británico: ¿debía un descendiente ruso ocupar un lugar tan significativo en aras de la guerra que se desarrollaría?. Alexander realizó con éxito sus prácticas y su instrucción y, al estallar la II Guerra Mundial fue destinado en la base de Kenley y al escuadrón 504.

Desgraciadamente, el 29 de marzo de 1940, tras cumplir los 24 años y ser llamado por el equipo de Inglaterra para jugar contra Gales, su Hawker Hurricane Mark 1 con número de placa L1946 salió de la pista durante un aterrizaje de prácticas en Martlesham Heath Airfield, en Suffolk, se precipitó por un barranco y Alexander Obolensky encontró la muerte instantánea.

Miles de muestras de condolencia llegaron a la residencia de los Obolensky en Londres y grandes titulares en la prensa que ocuparon varios días los rotativos por la inesperada muerte del héroe de Twickenham y que perdura en la memoria de muchos aficionados al rugby en Inglaterra.

Una victoria frente a los ‘All Blacks‘ siempre es bueno recordarla. Se la conoce como ‘El Partido de Obolensky‘.

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