Bebe Vio. El desafío de la invencible Ave Fénix

Bebe Vio

Le amputaron las extremidades para que pudiera seguir viviendo y renació como campeona paraolímpica de esgrima.

Vive, muere, arde y renace. Así ha sido la vida de Beatrice ‘Bebe’ Vio después de que, a los 11 años, contrajera la meningitis que obligó a los médicos a amputarle parte de las piernas y los brazos para salvarle la vida.

El apodo de ‘Fénix Renaciente’ se la pusieron sus compañeros de ‘scout’ al conocer su historia. Después de 104 días en el hospital, Bebe se recompuso para seguir adelante. Tuvo que volver a aprender a moverse, a comer, a realizar las tareas más mundanas y a hacer deporte.

Porque si algo ha demostrado Bebe es que la práctica deportiva le ha insuflado la vitalidad necesaria para afrontar su discapacidad. Aunque tuvo que oír, como todos los discapacitados, que no podría conseguir nada, se proclamó campeona de Europa en 2015, campeona del mundo en 2017 y medalla de oro en los Paraolímpicos de Rio de 2016 y de Tokio 2020.

“Si sigues pensando todos los días “¿Por qué a mi?”, no llegarás a ningún lado. Pasó y punto”

Foto: Courtesy Bebe Vio

¿Por qué es una ‘Outsider’?

La fuerza de todos los atletas paraolímpicos surge de un momento trágico. Su capacidad para afrontar y renacer es la esencia del espíritu de superación. Bebe irradia algo en su mirada que captiva y atrapa. Es imposible no sentirse atraído por enorme vitalidad que aplica en todos los aspectos de su vida.

La esgrima en silla de ruedas implica que quien lo practica nunca puede hacer un paso atrás: está anclado en el suelo y solo puede atacar y atacar. Puedes esquivar los ataques pero nunca puedes retirarte. Como Bebe ha hecho con su vida.

Bebe Vio atesora 64 medallas entre campeonatos europeos, mundiales y Juegos Olímpicos

Un doloroso proceso

Beatrice era la segunda hermana de los tres hijos de Ruggero y Teresa. Nació el 4 de marzo de 1997 y su vida transcurría plácidamente como la de muchos niños: escuela, amigos y deporte.

Empezó a practicar esgrima a los 5 años cuando entró al gimnasio en Mogliano Veneto, su ciudad natal, cerca de Venecia, para probar una clase de voleibol. En la habitación contigua, varios esgrimistas estaban practicando y la curiosidad hizo que Bebe se parase a observarlos. Quedó fascinada. El entrenador la invitó a practicar y ya no pudo dejarlo.

Un día, cuando tenía 11 años, volvió a casa de su clase de esgrima y le había aparecido un enorme moratón en la frente. Su madre le inquirió si había realizado la clase sin máscara a lo que contestó Bebe que no. Enseguida fueron al hospital para examinarlo. Tenía meningitis. Desgraciadamente, el 97% de los afectados muere al cabo de pocas horas.

La primera decisión para frenar la enfermedad fue prescindir de la mitad de los brazos. Pero el virus seguía su curso inexorable y derivó en una necrosis. La siguiente opción era amputar parte de las piernas. Bebe no lo dudó un instante: si era para seguir viviendo, adelante.

Bebe Vio muestra su medalla de campeona del mundo en el campeonato IWAS. Foto: Courtesy Augusto Bizzi

La vuelta a otra normalidad

Tras una intensa rehabilitación, Bebe regresó a casa. Había que aprender a convivir con la minusvalía a nivel físico pero también mental. “¿Por qué me tenía que tocar a mi?” fue lo que se repitió Bebe las siguientes semanas. “Hay mucha gente mala en el mundo por ahí. Yo no había hecho nada malo en la vida” se dijo.

Asumió su nueva condición arropada por una familia que se volcó en el bienestar de su hija. Si yo no me lamento por mí, nadie más tiene que hacerlo. Y volvió al deporte que tanto amaba. Pero su vuelta no fue fácil. Se presentó al gimnasio y dijo “¡Hola! Soy Bebe, no tengo brazos ni piernas pero quiero hacer esgrima“. A lo que le contestaron: “Lo siento pero para practicar esgrima necesitas estos tres dedos“.

No se dio por vencida y le hablaron de la esgrima en silla de ruedas. Al verlo, Bebe lo rechazó de primeras: “Esto no es esgrima. Esto es para discapacitados y yo no quiero hacer cosas de discapacitados“. Pero le convencieron de que lo probase y volvió a enamorarse de la esgrima. Tuvo que aprender de nuevo a moverse, a fortalecer el torso y sobre todo, a buscar la destreza del florete sin una mano que lo sostuviera.

Solían decirme que era imposible. ‘No puedes hacer eso porque tienes una discapacidad, no puedes hacerlo por tus prótesis ‘”

Mediante un agarre al brazo que le resta, maneja la espada a la perfección. Las 64 medallas conseguidas en campeonatos Europeos, Mundiales y Olímpicos ya atestiguan que fue una buena decisión.

Eufória desbordada la que mostró Bebe Vio tras derrotar a la china Zhou en los Juegos de Rio 2016.
Foto: Courtesy Augusto Bizzi

Rumbo a los JJ.OO.

Con 14 años, no participó en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012 pero fue la portadora de la antorcha olímpica durante un tramo junto con otros atletas no discapacitados. Lo hizo con sus brazos y piernas biomecánicos con los que realiza una vida de lo más normal. 

Cuatro años después llegaron los Juegos de Río de 2016. Bebe acudía a sus primeros Juegos como campeona mundial pero la mala gestión económica del comité olímpico que organizaba el evento casi se lleva por delante los Juegos Paraolímpicos. Fueron días de incertidumbre: mientras los atletas participaban en los Juegos de verano, los paraolímpicos vivían con el corazón en un puño el conocimiento por la inyección de dinero suficiente para que se pudiesen realizar sus Juegos. Finalmente, se llegó a un acuerdo y fueron un éxito.

Bebe llegó a la final contra la china Jingiing Zhou a la que venció por 15-7 proclamándose la primera atleta discapacitada que gana la medalla de oro sin sus extremidades. Sosteniendo el florete sin el brazo y valiéndose solamente de su torso se mueve rápidamente y debe mantener el equilibrio trabajando sus abdominales.

Entrenando una media de 8-10 horas diarias, se ha vuelto a colgar el oro en Tokio, siendo la primera y única atleta en conseguir-lo sin brazos ni piernas.

Su entrenador le dijo una vez: “Existe el paraíso y se llama Juegos Olímpicos“.

Foto: Courtesy Bebe Vio

La fundación, academia de esgrima, libro y documental

En 2009, junto a su padre y su madre, fundaron Art4sport para ayudar a los niños amputados a disfrutar de la vida a través del deporte. La falta total de apoyo por parte del servicio nacional de salud con respecto a las prótesis deportivas por su elevado precio hace que muchos niños de zonas desfavorecidas no puedan practicar un deporte. Su fundación diseña, estudia y financia prótesis deportivas y promueve el conocimiento del mundo paralímpico en toda Italia llevando a cabo numerosos proyectos y eventos. 

Convertida en icono mundial de la superación en el deporte, Bebe tiene claro que para mí, el deporte es una parte fundamental de la vida de todos y puede ayudar a socializar y tomar coraje. Intento usar mi visibilidad para hablar sobre el mundo paralímpico y la discapacidad. ¡Todos pueden practicar deporte!

Además de sus libros autobiográficos “Mi hanno regalato un sogno” y “Se sembra impossibile allora si può fare” , ha realizado varias charlas motivacionales para empresas y ha sido portada de las más prestigiosas revistas de moda. Se estrenó en la plataforma de Neflix el documental ‘Rising Phoenix‘ que repasa la vida deportiva de nueve atletas discapacitados y sus trayectos a los Juegos Olímpicos con relatos impactantes llenos de esfuerzo por superar sus propios límites con el objetivo de alcanzar la gloria olímpica. Bebe se sumó al proyecto porque “quiero mostrarles a todos el significado del mundo paralímpico y la discapacidad, que hoy en día aún son desconocidos para la mayor parte de la gente”.

Cuando le preguntan como lo ha hecho para superar la enfermedad que incluso le ha dejado varias manchas en el cuerpo, ella responde que el deporte ha sido su auténtico sustento (aparte de su familia) y, sirviendo de inspiración para todas las generaciones de atletas responde:

“Competir en silla de ruedas es un desafío mayor, ya que no tienes la oportunidad de rendirte, siempre necesitas atacar”

Foto: Courtesy Instagram Bebe Vio

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