Bert Trautmann

El fútbol le dio la oportunidad de cerrar las heridas anglo-alemanas de la Segunda Guerra Mundial.

La enorme resistencia y tenacidad que demostró en el campo de batalla desde que se afilió a las juventudes hitlerianas, la mostró en el terreno de juego defendiendo la portería. Pensando siempre por el bien del equipo.

El ejemplo más claro lo encontramos en la final de la FA Cup de 1956 en la que se enfrentaban el Manchester City contra el Birmingham City. Ante un Wembley abarrotado con 100.000 almas y a 17 minutos del final, el City ganaba 1-3. En un choque fortuito con Peter Murphy, Trautmann se disloca el cuello. Entonces todavía no se había introducido el sistema de cambios por lesión o táctica y para no dejar a su equipo en inferioridad, aguantó hasta el pitido final. Resultado: cinco vértebras dislocadas y la segunda rota que le obligaron a recoger la medalla de campeón ante el duque de Edimburgo con signos evidentes de dolor.

Con esta y otras solventes actuaciones bajo palos se ganó a una afición que el día de su fichaje organizó una manifestación en Main Road, el antiguo campo del Manchester City, y que reunió a 20.000 personas que no aceptaban que un ‘nazi’ vistiese la zamarra citizen.

Felicitado por sus compañeros al final del partido, Trautmann ya mostraba signos de dolor por el golpe recibido

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Pocos deportistas extranjeros tienen en su casillero el honor de haber sido condecorados por la reina Isabel II como oficial honorario de la Orden del Imperio Británico (OBE) por promover el entendimiento anglo-alemán a través del fútbol. En 2004, Trautmann recibió tal distinción cuando le faltaban 9 años para fallecer y tras una trayectoria vital llena de experiencias, algunas buenas y otras malas, con el fútbol como eje central de su vida.

Fue a contracorriente, desafiando el status establecido y haciendo caso omiso a las innombrables muestras de repulsa que levantaba a su paso en cada estadio donde jugaba. Acabada la Segunda Guerra Mundial, el odio hacia todo lo que oliera a alemán flotaba en el ambiente de las islas británicas.

Y Trautmann no podía librarse de ello a menos que todos esos que le insultaban vieran en él solo un atleta que afronta con profesionalidad su cometido.

Voluntario de la Wehrmacht

A los diecisiete años se alistó en las juventudes hitlerianas convencido de los postulados que pregonaban los secuaces de Hitler cuando hacía dos años que Alemania se había anexionado Polonia. Destinado al frente oriental como mecánico por sus incipientes estudios secundarios, resistió en el bombardeo de Kleve. No le gustó y pidió ser radiofonista pero le cuesta codificar el código morse y lo destinan a paracaidista. En una acción militar en la frontera entre Rusia y Polonia, es uno de los 90 supervivientes de un regimiento de 1000 soldados. En la retirada, le estalla una granada en los pies, pero sobrevive.

Trautmann se afilió de muy joven a las juventudes hitlerianas y fue destinado al frente oriental

De las atrocidades que comenten los dos bandos en una guerra, Trautmann ve las alemanas. Como la masacre de población civil por parte de los escuadrones de la muerte de la Wehrmacht. En ese momento se da cuenta que el objetivo que le ha llevado a empuñar un fusil y defender los postulados nazis no encaja en su percepción del mundo.

La guerra sigue su curso y Trautmann es destinado al frente occidental para frenar el avance de las tropas aliadas tras el desembarco de Normandía. En la batalla de las Ardenas queda sepultado bajo los escombros de una casa donde resiste durante tres días.

Viendo el descalabro entre sus filas decide volver a Bremen, su ciudad pero una patrulla americana lo encuentra escondido en un granero. En su huida cae por una pendiente hasta los pies de un oficial inglés. Apresado, primero pasa una temporada en el campo de prisioneros de Ostende, Bélgica, donde es clasificado como prisionero nazi y luego es trasladado a Lancashire, Inglaterra, donde, después de varias entrevistas al final de la guerra, pierde su calificación de nazi y pasa a ser un ciudadano alemán.

Es liberado y se le permite volver a Alemania. Renuncia y decide quedarse en un país donde sabe que no será bien acogido. Los constantes bombardeos a la población civil por parte de los aviones alemanes todavía son muy recientes. Aún así, establece una amistad con una familia que tenía una granja en Saint Helens, una bonita población entre Liverpool y Manchester, y pasa con ellos la Navidad de 1946.

De la granja al campo de juego

Su primer trabajo en Inglaterra es hacer de granjero de lunes a viernes pero, como buen aficionado al fútbol asiste los fines de semana a los partidos del equipo local. La directiva del Saint Helens Town A.F.C no tiene inconveniente en hacerle una prueba. Ese espigado y fornido alemán puede se un buen central, piensa la dirección técnica. Y firma un contrato en 1948.

Durante un partido se lesiona y no quiere abandonar el terreno de juego. Le pide al entrenador que le ponga de portero para no tener que moverse mucho. Su actuación bajo palos es meritoria y en los siguientes encuentros ocupa esa posición. Sus excelentes actuaciones como la de la final de la copa Mahon ante 9.000 personas hacen que empiece a ganarse la afición local.

Fue el camino más fácil de convencer a los ingleses que eso era solo deporte y que no vieran en él el soldado alemán que había disparado contra sus padres, sus hijos, o que había accionado el botón de una bomba contra ellos o sus vecinos.

En 1949, unos ojeadores del Manchester City que presenciaron un partido de los muchos a los que asistieron esa temporada para encontrar un portero que substituyese a su estrella que firmaba por otro equipo, vieron en él el perfecto arquero. Valiente, rápido de reflejos, con un buen chut y solvente. Firmó primero como amateur aunque a los pocos meses ya pasó a profesional. Trautmann fue el primer deportista en el Reino Unido en vestir la marca Adidas gracias a su amistad con los fundadores de la marca Adolf y Rudolf Dassler.

Bert Trautmann realitza una excelente estirada para desviar el balón

15 temporadas citizen

545 partidos disputados, entre liga, FA Cup y Copa de la Liga. Ese es el bagaje de Bert Trautmann en el Manchester City tras 14 temporadas en la First Division y una en la Second Division.

Pero para llegar a defender el arco durante tantos años, antes tuvo que soportar la negatividad de los aficionados citizens que el día que se conoce su firma organizan una manifestación de protesta donde asistieron 20.000 personas a las afueras de Main Road, el antiguo campo del City. Algunos equipos rivales amenazaron con boicotear los partidos que tuvieran que jugar ante el ManCity.

Hasta la comunidad judía de Manchester se posicionó. A la inicial muestra de repulsa salió al paso el rabino Alexander Altmann que declaró: “No podemos castigar a un alemán por lo que hizo todo un país”. Su apoyo fue importante pero todavía lo fue más el espaldarazo que recibió del capitán del equipo, Eric Westwood. Antiguo combatiente del desembarco de Normandía, condecorado oficial, dijo que “en el vestuario no hay guerras”.

Trautmann solamente se perdió 5 partidos con el City y acabó su carrera deportiva en el Wellington Town de la Southern League donde jugó 2 partidos de la temporada 1964-65.

En su palmarés solo tiene una FA Cup conseguida en la temporada 1955-56 de tan doloroso recuerdo. Nunca se enfundó la camiseta de la selección alemana por lo que se perdió la final de 1954 conseguida en Berna y que ya explicamos en la vida de “Fritz Walter. El mal tiempo del ‘Milagro de Berna’“. El seleccionador alemán Sepp Herberger le esgrimió que podía generar un conflicto político.

El 15 de abril de 1964, Trautmann se enfundó el brazalete de capitán en un partido homenaje de un combinado de los dos equipos de Manchester en el que asistieron oficialmente 47.000 personas aunque algunas fuentes periodísticas alzan la cifra hasta los 60.000.

En 2019 se rodó una película sobre su trayectoria que refleja con exactitud todo lo que Trautmann vivió, sufrió y superó, ‘The Keeper’.

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