Carlos Kaiser

Engañó, mintió y fingió ser el futbolista que no era en 10 equipos profesionales sin jugar un minuto.

Esta es la historia de un ‘no futbolista’. Alguien que consigue fingir quien dice que es y mantener esa mentira durante años, engañando a presidentes y directivos de los mejores clubs de Brasil, debía tener un sitio en esta web para contar su vida. Una vida llena de simulaciones, medias verdades y mentiras enteras que reflejan el anhelo de un ‘don nadie’ y descubren los entresijos más oscuros del mundo del fútbol.

Carlos Kaiser
Carlos Kaiser, con la equipación del Gazelec Ajaccio

¿Por qué es un ‘Outsider’?

En Brasil, los jugadores de los equipos profesionales son auténticos dioses a ojos de la población, por encima de cualquier otra profesión. Y, pronto, Carlos Henrique Raposo descubrió cómo era el tren de vida de los ídolos de la afición y quiso ser como ellos: acceso fácil a mujeres y dinero, fiestas y discotecas, contacto con los capos de la mafia, corrupción y lujo.

Aunque Carlos Henrique Raposo solamente tenía un problema para conseguir su sueño: la pelota. Tenía auténtico miedo al balón. Pero esto no le impidió vivir del mundo del fútbol durante los años 80 transitando por clubes como el Botafogo, el Fluminense, el Bangú, el Flamengo, el Vasco da Gama o el América FC.

Primero, un apodo

Para ser alguien en el fútbol hay que tener un apodo. Carlos Henrique dice que no se lo puso él, que alguien le empezó a llamar de esa manera y ya se le quedó. Un sobrenombre tan rimbombante como ‘Kaiser‘ solo podía tener un origen en el excelente capitán alemán del Bayern de Múnich Franz Beckenbauer. Se parecía en el físico, pero ya tuvo bastante para que, en cada cambio de equipo, los periódicos le anunciaran como ‘Carlos Kaiser, el goleador sin trabajo’.

Otra teoría dice que, en el momento que Carlos Henrique empezó a hacerse un nombre entre los clubes de Brasil, apareció la cerveza Kaiser. Los amigos de nuestro protagonista vieron en la forma de la botella, redonda y ligeramente achatada, su cara, y este sería el motivo del mote.

Carlos Kaiser
Carlos Kaiser se hizo fotos ataviado con la equipación del FC Wacker Innsbruck en el que nunca militó

Pero, ¿cómo se puede fingir ser futbolista?

Kaiser estuvo inscrito en la Federación Brasileña de Fútbol como jugador profesional todos los años que estuvo ‘en activo’. Los clubes por los que fichaba le pagaban un sueldo y firmaba un contrato. Viajaba con la expedición del equipo en los desplazamientos y formaba parte de la plantilla en las fotos oficiales de cada temporada. Participaba en los entrenamientos cuando se dignaba a aparecer por los campos y fue atendido por los servicios médicos de cada club.

Entonces, ¿cómo puede ser que no consiguiese jugar ni un minuto durante los más de diez años que estuvo en la elite del fútbol?

Fingiendo lesiones.

Coje el dinero y corre

Tras el apodo hay que inventarse una carrera deportiva a la altura de los mejores. Lo que debió parecer una broma en un principio, se convirtió en una constante huida hacia adelante que dio sus frutos y engrasó la máquina imaginativa de Carlos Kaiser.

Carlos Kaiser
Carlos Henrique Raposo ‘Kaiser’ se fotografiaba a menudo junto a futbolistas profesionales para demostrar sus vínculos con el fútbol

En el Independiente de Avellaneda jugaba un lateral que físicamente se parecía mucho a Carlos Kaiser. Se llamaba Carlos Alberto Enrique. Se proclamó campeón de la Copa Intercontinental ante el Liverpool en 1984 y Kaiser empezó a hacer circular que era él, mostrando vídeos a quien quisiera verlos. La falta de indagación de sus interlocutores hizo el resto.

Kaiser seguía la siguiente estrategia: se presentaba en un club con la historia de que había jugado en este o aquel equipo y, al entrenador le pedía hacer una prueba que superaba con facilidad puesto que atesoraba una buena forma física. Batía buenos registros de resistencia y carrera. En un solo entrenamiento se metía a jugadores y entrenadores en el bolsillo y conseguía firmar un contrato, de pocos meses, pero suficiente. Luego, cuando llegaba el siguiente entrenamiento fingía una lesión en el muslo, se retiraba y ya no aparecía más. Pedía un avance del dinero acordado del fichaje, renunciaba a su sueldo y a vivir la noche de Río de Janeiro.

Carlos Kaiser
Carlos Kaiser se codeó con los mejores futbolistas en fiestas y discotecas, nunca en los entrenamientos. En esta imagen aparece junto a Renato Gaúcho

Entre los más grandes

Codearse con Renato ‘Gaúcho’, Bebeto, Alexandro Couto, Carlos Alberto Torres y otras estrellas de la rutilante galaxia del fútbol brasileño está a la altura de muy pocos. Y Carlos Kaiser tuvo el tiempo suficiente para entablar amistades de conveniencia e intereses con muchos de ellos. Luego, esos contactos le servían para engrosar su nómina de futbolistas a los que contaba sus historias en clubes europeos, sus aventuras nocturnas o las ofertas desorbitadas de clubes de todo el mundo que ansiaban su ‘enorme potencial futbolístico’.

Con una hoja de servicios ficticia y contactos de dudosa reputación en los clubes más importantes, Carlos Kaiser tuvo suficiente para labrarse un nombre. Los futbolistas que empezaron a conocer sus artimañas no daban crédito que fuese saltando de un club a otro.

Bebeto: “Estaba mirando la televisión y salió que Carlos Kaiser había fichado por otro club. ¡No me lo podía creer!”

En sus constantes cambios de equipo, Carlos Kaiser no amenazaba el puesto de ningún jugador y sus compañeros lo sabían. Simularía una lesión, no aparecería por los entrenamientos y no iría convocado a ningún partido, por lo que no suponía una amenaza. Por otro lado, los directivos que habían gestionado la incorporación de Carlos, se escondían y decían no saber nada del fracasado fichaje desatendiendo a la prensa para no reconocer su error.

Carlos Kaiser: “Los clubes no lo reconocerán pero era un lastre para el equipo. No había manera de justificar un fichaje que no rendía como aquél”

Carlos Kaiser
Carnet de Carlos Kaiser, como jugador del Gazelec Ajaccio

Aventura europea

Cuenta Carlos Kaiser que fue fichado por el Gazelec Ajaccio. Un club de Córcega que disputaba la segunda división de fútbol de Francia. Recaló en el club de la isla gracias a que Fabio Barros, ‘Fabinho’, estaba allí y lo presentó a Mancini, un directivo italiano con contactos con la mafia calabresa.

Explica que durante la presentación frente a la afición local se encontró con varios balones en el campo y ante la presión de tener que hacer los toques para encandilar a la parroquia, empezó a chutarlos a la grada, besó la bandera de Córcega y le llevó un ramo de rosas a la mujer del presidente, con lo que se puso a todo el mundo en el bolsillo. Después ya vino la farsa de la lesión en el primer entrenamiento.

Corrieron por Brasil varias versiones de su paso por el club francés: en una se cuenta que dentro del vestuario recibió una llamada al teléfono móvil (con lo difícil que era conseguir uno, grandes y toscos). Carlos Kaiser simuló estar hablando con un dirigente del FC Barcelona en un chapurreado francés e inglés. Tras la conversación y salir del vestuario, un compañero abrió la bolsa de mano de Carlos encontrándose un móvil de juguete. Otra historia que se publicó a su vuelta a Brasil en los periódicos fue que había sido el goleador del equipo y auténtico artífice de la ascensión del club a la primera división francesa.

Carlos Kaiser
Recorte de periódico donde ser publica la trayectoria de Kaiser en el Gazelec Ajaccio

Con los capos más peligrosos

Después de engañar a compañeros y directivos en los clubes para crearse una carrera deportiva, tener un apodo y fingir lesiones, faltaba la cuarta pata a la mesa de la gran mentira: la prensa. Carlos Kaiser contactó con periodistas ávidos de fichajes y noticias sorprendentes relacionadas con el fútbol y les contó su historia para dar credibilidad a sus hazañas. Quizás alguno frunció el ceño ante tales vivencias pero no se molestaron en comprobar si era verídico y publicaron con incredulidad como podía ser que un goleador como ese no estuviese jugando el Campeonato Carioca.

El Bangu fue su nuevo destino. Controlado por uno de los capos más peligrosos de Brasil, Castor de Andrade, era un ‘bicheiro‘. Disponía de una red de lotería ilegal que se vendía por las calles de Río, un negocio corrupto que le reportó mucho dinero y que blanqueaba haciendo fichajes para el Bangu. Llevaba pistola y los jugadores le besaban la mano antes de salir al campo. Era temido y odiado a partes iguales. Nadie le discutía nada. En una ocasión, se presentó en un entrenamiento y fue a buscar un lateral que se lesionaba a menudo. Lo encontró en el suelo, sacó su pistola y le disparó junto al pie. Cuando se levantó asustado, Castor de Andrade dijo soltando una gran carcajada: “Ves, ya puedes jugar”.

Carlos Kaiser quería dar una buena impresión el día de su presentación y le ofreció dinero a un recojapelotas del Bangu para que fuese a buscar gente de las favelas que estaban alrededor del estadio y las llevase al primer entrenamiento para gritar su nombre. De golpe, había unas treinta personas coreando “¡Kaiser, Kaiser!”. Castor de Andrade se movía satisfecho en el palco ante tal aclamación.

Carlos Kaiser
Carnet de jugador de Carlos Kaiser cuando militaba en el Bangu

Transcurría la temporada regular y el Bangu no ganaba partidos. Castor de Andrade estaba nervisoso. Un sábado a las cuatro de la mañana, Carlos Kaiser estaba como de costumbre en una discoteca y recibió una llamada del entrenador que le comentaba que el presidente le quería ver jugar. Kaiser se quedó blanco. Le puso la excusa que el domingo por la mañana no estaría en condiciones. El técnico le dijo que no se preocupase, que solamente debía estar en el banquillo. Pero el partido se torció y una llamada de Castor de Andrade al entrenador le exigió que jugase Kaiser. Carlos empezó una carrera continua sobre la linea de cal pensando como podía salir de esa situación. Un exabrupto de un aficionado le dio la excusa perfecta. Saltó la valla y se lió a golpes con el público. El árbitro paró el partido y le expulsó.

Castor de Andrade bajó al vestuario después del partido hecho una furia mostrando su arma. Antes de que hablase, Carlos le espetó: “Después de perder a mi padre, usted es para mí como un segundo padre y no podía permitir que le insultasen. Le estaban diciendo que era un traficante y un delincuente. Mire, me quedan quince días para terminar el contrato. Cuando lo acabe, ya no me verá más”. A esto, Castor de Andrade lo abrazó y le dijo que le renovaba tres meses más. Tampoco jugó ni un minuto. Pero se convirtió en el relaciones públicas del Bangu. Siempre que alguien entraba en el despacho del presidente, estaban los dos riendo y haciendo bromas.

Carlos Kaiser
Carlos Kaiser mostraba sus fotos con futbolistas consagrados.
En esta aparece junto a Zico

Carrusel de clubes y excusas pintorescas

A los pocos meses de terminar con el Bangu ya pertenecía a la disciplina del Fluminense. Sus excusas sobre lesiones ficticias empezaban a tambalearse. Había que estudiar otras opciones. Carlos Kaiser se enteró que un compañero había tenido un altercado en una discoteca y ante la posible sanción por parte del club, se ofreció para ocupar su lugar. Relató que había sido él, cargó con la culpa y fue sancionado sin entrenarse ni jugar durante unas semanas.

En el Palmeiras montó su siguiente estratagema: en el primer entrenamiento buscó a un juvenil y le preguntó: “¿Cuánto ganas al mes? Yo te doy el doble si me haces una entrada y me lesionas?”. El jugador juvenil no se lo pensó dos veces y entró con todo a por la pierna de Kaiser. Abandonó el entrenamiento con muestras de dolor y ya no volvió más.

Buscó otro club que pudiera engrosar su estadística y lo encontró en México. El Puebla lo recibió pero pronto se dieron cuenta de la mentira y lo cedieron al América FC de Brasil. Para no tener que entrenarse Carlos Kaiser presentó un informe médico que un doctor amigo había realizado en el que se detallaba un problema mental que le bloqueaba para jugar al fútbol. Cuentan que Carlos Kaiser se dedicaba a explicar que en México le propusieron nacionalizarse para poder incorporarlo a la ‘Tri’.

El Botafogo y las prostitutas

Carlos Kaiser no puede dar nombres porque algunos compañeros están casados y podría perjudicar sus vidas matrimoniales si contase quienes eran los jugadores que en las concentraciones del Botafogo, campeón del Campeonato Carioca de 1989, se dedicaban a visitar las habitaciones de señoritas de compañía. Señoritas que él mismo se dedicaba a buscar y llevar un día antes de la llegada del resto de jugadores.

Nuestro protagonista llegó al Botafogo de la mano de Castor de Andrade que era amigo de Emil Pinheiro, otro ‘bicheiro‘, con problemas de erección. Conocedores en el club de sus ‘contactos’, no se preocuparon mucho de la calidad de Kaiser. El Bangu le cedió varios jugadores al Botafogo y éste salió campeón pese a los desmadres nocturnos organizados por Kaiser. Emil Pinheiro lo sabía y también participaba de las escapadas pero era consciente que si salía a la prensa hubiera sido un escándalo en su primer año de mandato y habiendo conseguido el Campeonato.

Tras cinco años de farsa futbolística pero de enorme rendimiento ocioso, Carlos Kaiser ficha por el Vasco da Gama. Las lesiones siguen agravando la carrera deportiva de Carlos Henrique y el club, desesperado tras seis meses de inactividad y ante la evidencia médica de no encontrar una solución, contrata los servicios de un curandero. Pai Santana es el escogido para hacer un ritual milagroso que sane al jugador. Kaiser debe enfrentarse con las fuerzas del oscurantismo para seguir driblando la verdad. Extiende una cantidad de dinero al sanador y le pide que se olvide de él.

Carlos Kaiser
Carlos Kaiser da unos toques con el balón vestido con la indumentaria del FC Wacker Innsbruck

En el más prestigioso programa de televisión

Todos los jugadores que los domingos por la noche eran entrevistados en el programa de televisión ‘Mesa Redonda’, era porque formaban parte del elenco más exclusivo del fútbol brasileño. El programa deportivo con más prestigio de finales de los 80 y principios de los 90, mantenía frente a la pantalla a millones de brasileños. Y Carlos Kaiser no pudo ser menos que todos los grandes y fue llamado para aparecer en él.

Nadie de molestó en comprobar la carrera futbolística de ese impostor o quizás ya les iba bien llevar un personaje que contaba aventuras sin tapujos que podían causar problemas si cualquier jugador las contase. Como no podía mostrar talento en el campo ni grandes estadísticas ni trofeos, las anécdotas eran su punto fuerte. Los que le conocían dicen que contaba las historias que el oyente quería escuchar, aunque muchas chirriasen, que era un embaucador y que era un simpático sin pretensiones.

Carlos Kaiser
Carlos Kaiser, en la sesión de fotos que se hizo con la equipación del Gazelec Ajaccio

El desenmascaramiento

En el programa de televisión lleva la camiseta del Gazelec Ajaccio y se la regala al presentador. Cuenta la historia del día de la presentación en Córcega, Mancini y sus contactos con la mafia calabresa, el ritmo de vida europeo y el ascenso a la primera división francesa gracias a sus goles.

Fabio Barros ‘Fabinho’ esta mirando el programa y no da crédito. Él si que estuvo en el Gazelec Ajaccio y llevaba el ’16’, la misma camiseta que Kaiser regala al presentador. Y no recuerda que compartiese vestuario con Carlos Henrique. Recuerda que un día contactó con él mediante un amigo común y le pidió que le dejase la equipación del Gazelec Ajaccio. Se fueron a un campo de fútbol a las afueras de Río donde los domingos se organizan torneos amistosos de aficionados, se vistió con la indumentaria y se hizo unas fotos.

Le pregunta como es la vida en Córcega, quien manda, como es la afición y le pide el carnet del club que modifica y falsifica. ‘Fabinho‘ explica que ningún jugador ni dirigente de club caería en la trampa al mirar las fotografías: en un entrenamiento no se visten con la equipación oficial de partido y si fuese de partido no se ve ni público ni otros jugadores del mismo equipo ni contrincantes. Una burda falsificación que coló.

Alexandre Couto corrobora la versión de ‘Fabinho‘ y reconoce que Kaiser nunca pisó Europa. Aprovechó y también se vistió del FC Wacker Innsbruck ya que, como se puede ver, el fondo es el mismo terreno de juego.

Carlos Kaiser
Carlos Kaiser, en la actualidad, siempre con gafas de sol por la pérdida de visión en un ojo

“Aproveché la suerte”

“La vida me quitó cosas importantes. Mi madre, mi mujer, mi hijo….la vida me ha golpeado”. Así justifica su tren de vida Carlos Henrique RaposoKaiser‘. Pasó muchas penas y decidió crear el personaje de Carlos Kaiser que le permitió sobrevivir en el ansiado mundo del fútbol. Una madre obesa y alcohólica, un padre ausente, un matrimonio fallido, la muerte de un hijo….pero también fiestas, discotecas, prostitutas, fotos trucadas, mentiras y cintas de vídeo. “Solamente aproveché la suerte que tuve. Nada más”.

Carlos Kaiser
Carlos Kaiser es, en la actualidad, ‘personal trainer’ en un gimnasio apartado de los focos del mundo del fútbol

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