Chérif Souleymane. El primer futbolista negro en la RDA

Cherif Souleymane

El comunismo lo llevó a estudiar a Alemania Oriental, lo ficharon tras verlo jugar a baloncesto, sus goles hicieron ascender a un segunda a la Oberliga pero, por los delirios de un dictador, tuvo que volver a Guinea y acabó ganando el Balón de Oro africano.

La hermandad socialista y el impulso de extender el comunismo a los diferentes países africanos que conseguían su independencia de los países occidentales que los habían colonizado, hizo que numerosos jóvenes africanos fueran enviados, mediante becas, a Alemania Oriental a principios de los años 60 para realizar una carrera universitaria y observar las bondades del sistema comunista.

Chérif Souleymane fue uno de esos chicos. Lo que no podía esperar Souleymane es que, además de ser el primer negro en jugar en la RDA, también sería la piedra angular de la utilización del fútbol y sus victorias en la Copa de Naciones Africana para las ansias políticas de demostrar el triunfo de ‘La Revolución’ del dictador Sékou Touré.

Chérif contribuyó con sus 12 goles en 23 partidos a que el SC Neubrandenburg ascendiera a la DDR-Oberliga, la Primera División de la Alemania Oriental. Pero sus logros en el terreno de juego también cortaron su progresión deportiva en la RDA: los equipos de la Oberliga no podían disponer en sus filas de jugadores extranjeros. Y cuando recibió una oferta para jugar en el Colonia, fue secuestrado una semana para que se olvidase de salir del país.

Su carrera deportiva en Guinea Conakry fue una cuestión política.

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¿Por qué es un ‘Outsider’?

Chérif llegó a la RDA en 1961 con 17 años. De golpe, un chico de Kindia, nacido un 20 de octubre de 1944, que no había visto nada más que su ciudad, se encontraba con el frío de la Alemania Oriental y sus inmensos bloques de apartamentos socialistas que se extendían por una ciudad gris. Un idioma difícil de comprender en clase y en la calle, unos compañeros que lo veían como algo exótico solo convencidos de su presencia en el pupitre porque había que extender el marxismo a todos los países del mundo y una comida racionada sin demasiados lujos.

A menudo se sentía solo aunque en el edificio donde vivía también había 29 estudiantes más de Angola, Mozambique o Guinea, pero en el pabellón universitario podía hacer deporte sin importar el color de piel o el idioma. Por la calle, los niños se paraban a tocarle la piel para demostrarse que no estaba pintado de carbón. Chérif admite que el golpe cultural que vivió esos años es difícil de olvidar y que se sintió querido por la gente de la ciudad, a unos 130 km. al norte de Berlín. Hasta el alcalde le invitó a cenar en una ocasión.

Su padre, un funcionario convencido del régimen marxista que debía instaurarse en Guinea, nunca vio con buenos ojos que su hijo se dedicara a patear un balón: el gobierno le había enviado a estudiar y él debía estudiar.

Los jugadores del SC Neubrandenburg fueron levantados a hombros por los aficionados tras conseguir el ascenso

Todo empezó en Neubrandenburg

Llegó al fútbol profesional gracias a que varios jugadores del SC Neubrandenburg descubrieron su talento mientras jugaba a baloncesto en el pabellón de la universidad. «Sus movimientos fluidos» hicieron ver a los técnicos alemanes que Chérif podía desenvolverse bien en las áreas rivales. Se lo propusieron y no dudó.

Meinhard Uentz, capitán del equipo de Neubrandenburg en ese momento, reconoce que Chérif era «un buen tipo», y el también delantero Jürgen Schröder recuerda que era «un tipo simpático, mejor en carácter que algunos alemanes».

Aunque, cambió a los estudios de arquitectura por los de ingeniería civil para combinárselo con los entrenamientos en el SC Neubrandenburg, no tenía la cabeza centrada en los estudios y no los terminó.

Su fichaje por el club alemán se materializó en la temporada 1962-63 y su primer curso como futbolista profesional ya tuvo que escuchar insultos procedentes de las gradas rivales. Gritos y apodos que desgraciadamente todavía se oyen actualmente, era habituales. Pero él reconoce que nunca le afectaron ya que siguió marcando goles. Terminaron en el puesto 12º y Chérif como máximo anotador del equipo.

Chérif Souleymane se sintió perfectamente integrado en la plantilla del SC Neubrandenburg

Un ascenso agridulce

Su segunda temporada en la Staffel Nord (Segunda división), la 1963-64 fue exitosa. Con 12 goles en 23 partidos, contribuyó a que el SC Neubrandenburg ascendiera automáticamente a la Primera División. Fueron días de júbilo y fiestas y Souleymane sintió que «estaba representando a todos los negros».

Chéfir se integró bastante bien en la sociedad alemana. Hasta empezó a salir con una chica pero cuando el padre de ella se enteró del color de su piel, se negó absolutamente a bendecir la relación.

El gobierno de la Alemania Oriental, muy dado a promocionar y premiar a aquellos que destacaban en las ciencias, el arte o el deporte como símbolos socialistas, le entregó una medalla como «activista del plan de siete años» organizado por el país europeo con los países hermanos africanos.

Pero su progresión futbolística en la RDA se vio truncada por la norma. La que impedía a los equipos de la Primera División fichar jugadores extranjeros. Chérif podría haber sido el primer africano en una de las mejores ligas alemanas de fútbol. Mucho antes de Ibrahim Sunday, que debutó en la Bundesliga con el Werder Bremen en 1976.

Neubrandenburg solo permaneció un año en la Oberliga«Los rivales eran demasiado buenos», recuerdan los compañeros de aquel entonces, y Krabbe añadió: «No hubiéramos descendido con Pelé» (Así llamaban a Chérif cariñosamente).

Decidió entonces unirse al TSG Neustrelitz en Segunda para la temporada 1964-65 y seguir marcando goles.

Souleymane destacó como delantero y ayudó al ascenso a la Oberliga

El fútbol: cuestión de estado

Sus logros no pasaron desapercibidos al gobierno de Guinea con el dictador Sékou Touré al frente. Procedente de la etnia Mandinka donde figuran varios aristócratas que encabezaron la resistencia colonial de Francia, enseguida abrazó los postulados socialistas tras leer a Marx y Lenin y encabezar sindicatos de trabajadores emparejados con los sindicatos comunistas franceses en su juventud.

Touré subió al poder en 1958 cuando Francia se retiró como madre patria. En 1959 desbarató un golpe de estado contra su gobierno fomentado por Francia y le entró una paranoia destructiva contra todo aquél que se opusiera. Persiguió a disidentes o posibles oponentes y los encarceló en el Camp Boiro donde se calcula que murieron cerca de 10.000 personas. Gobernó Guinea con mano de hierro ganando 7 elecciones presidenciales hasta su muerte en 1984.

Socavado el país por la corrupción y con la economía haciendo aguas, pidió ayuda financiera a la URSS y a la RDA. Aunque no le hacía ascos a comerciar con Estados Unidos por su materia prima. Su aislamiento incluso dentro de África le lleva a enemistarse con países como Senegal o Costa de Marfil con quien tenía buenas relaciones. En este contexto desastroso, Sékou Touré encuentra en el fútbol la tabla de salvación para desviar la atención de sus ciudadanos.

Como herramienta de propaganda, el fútbol acapara todos los esfuerzos del dictador y se pone manos a la obra para llevar a un club de Guinea a ser campeón de clubs de África tres veces para obtener el trofeo en propiedad. Consciente que como selección todavía está lejos de Camerún, Senegal o Uganda, va a armar un equipo con los mejores jugadores del país, no a golpe de talonario como se hace ahora si no por la fuerza.

Chérif Souleymane vistió la camiseta del Hafia FC durante 15 temporadas

Secuestro de una semana

Habíamos dejado a nuestro protagonista en Neustrelitz marcando goles en la Staffel Nord durante la temporada 1964-65 pero no fueron suficientes para mantener al equipo y descendieron a una liga regional. A principios de 1965, Chérif recibe una carta que le convoca con la selección para jugar los partidos clasificatorios para los Juegos Africanos que se disputarían en Brazzaville (Congo) a mediados de julio. Quedan englobados para jugar en marzo en un grupo con Liberia, Costa de Marfil y Ghana. Solo pasa el primero de grupo y Guinea se queda fuera. Souleymane ya no vuelve a Europa. Veladamente, un oficial del gobierno le comunica que ya no jugará más en Alemania y que debe quedarse en Conakry.

Los movimientos para formar un equipo seleccionando a los jugadores han empezado. Se presionará sin ningún rubor, se instigará y se forzará para cumplir los deseos del máximo mandatario del país. En 1969, el Colonia se pone en contacto con Chérif para incorporarlo a su equipo en la Bundesliga. Esto llega a oídos de los funcionarios y la policía entra en acción reteniendo al jugador en su casa durante una semana, incomunicado y pendiente de los movimientos de sus familiares. Pasados unos días, se le convoca a una reunión y se le ‘convence’ que debe apoyar a la Revolución como si formase parte de un ejército.

Jugadores, servidores del estado

Chérif lo acepta ya que le prometen que va ser la estrella. A su lado, tiene a Ibrahima Sory Keita conocido por Petit Sory y Maxime Camara. Juntos formarán la delantera más prolífica de los 70. Entre 1966 y 1971, los dos equipos de la capital, Conakry 1 y Conakry 2, se reparten las ligas nacionales pero caen en semifinales de la Copa de Clubes de África. El dictador Sékou Touré harto de tantas humillaciones decide reforzar Conakry 2, donde está Chérif, rebautizando el club como Hafia FC (en dialecto soussou significa Felicidad) y a partir de 1972 añade a la plantilla al portero Morciré, al defensa Edenté, al centrocampista Tolo y al delantero Mamadou Aliou Keïta conocido por N’Jo Lea.

La consecución de la Copa de Clubes de África fue un hito en la historia de Guinea que se publicitó como un éxito del sistema dictatorial de Sékou Touré

Sékou Touré promete a los jugadores que alcancen la final de la Copa de Clubes de África un trato diferente para ellos con empleos protegidos y facilidades en los exámenes universitarios. Además también les promete que si tienen familiares encarcelados en Camp Boiro, serán liberados.

Guinea transforma a los jugadores del Hafia FC en servidores dedicados al «objetivo nacional de La Revolución». En 1970, la operación ‘Mar Verde’ auspiciada por Portugal para derrocar a Sékou Touré fracasa y esto refuerza al dictador y su represión. Cuatro altos funcionarios fueron colgados de un puente y miles de guineanos huyen del país por miedo. El temor se apodera también de los jugadores: saben que el dictador tiene un objetivo entre ceja y ceja y que no permitirá otro fracaso.

Chérif Souleymane recibió una réplica del Balón de Oro ganado en 1972

Balón de Oro de 1972

Por fin, en 1972, el Hafia FC se proclama vencedor de la Copa de Clubs de África eliminando al vigente campeón, el Canon de Yaoundé, al TP Mazembe de Congo y en la final a Simba FC de Uganda en doble partido (4-2 y 3-2). Goleador y estrella del Hafia, Chérif Souleymane se lleva el galardón del Balón de Oro Africano.

Sékou Touré había conseguido lo que ansiaba desde hacía tiempo: la Copa de Clubes de África

9 meses de cárcel al entrenador

A la siguiente edición, el dictador Sékou Touré se las prometía felices pero, aunque Chérif se convierte en el máximo goleador de la competición, el Hafia cae en cuartos de final ante el Leopard Douala de Roger Milla. El gobernante entra en cólera y hace arrestar a Nabi Camara, el entrenador, encerrándolo en una celda de Camp Boiro durante 9 meses. Al año siguiente, en 1974, Sékou Touré retira el equipo porque debe enfrentarse en segunda ronda al Jeanne d’Arc de Dakar y rechaza cualquier contacto con Senegal al considerarlo enemigo diplomático.

Sékou Touré dió varias vueltas con su coche descapotable al estadio tras la consecución de la Copa de Clubes de África

Segundo y tercer título

La segunda Copa de Clubs de África caerá en 1975 venciendo en la final a los nigerianos del Enugu Rangers el 20 de diciembre de 1975. En la de 1976 llegan a la final ante el MC Alger pero pierden en los penaltis fallando uno Chérif Souleymane. La tercera, para satisfacción del dictador, será en 1977 al vencer al Heart of Oaks de Ghana a doble partido (0-1, 3-2). El segundo partido se disputó en Guinea y Sékou Touré no dudó en hacer entrar su coche descapotable al estadio y dar varias vueltas con la codiciada copa robando todo el protagonismo a los jugadores.

Chérif Souleymane observa las nuevas generaciones que deben hacer historia en el fútbol guineano como lo hizo él

Retiro

Chérif Souleymane se retira del fútbol profesional y de su Hafia querido en 1980 haciendo de defensa. A los 36 años, las piernas ya no tienen la misma frescura y hay que dejar paso a las nuevas generaciones. Ahora se dedica a las categorías inferiores de la selección con el caché que da poder alardear de un Balón de Oro Africano, numerosas ligas y tres Copas de Clubes, además de haber contribuido al ascenso de un humilde equipo de Alemania Oriental.

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