Dawn Fraser. La campeona olímpica que nadaba a contracorriente

Dawn Fraser

De espíritu rebelde, se la conoce por ser la primera en conseguir tres medallas de oro en tres Juegos consecutivos pero también por superar dramas familiares y generar problemas fuera de la piscina.

Desde que se zambulló por primera vez a una piscina, Dawn Fraser (4/9/1937) sabía que nadaría a contracorriente toda su vida. Proveniente de Balmain, un suburbio de Sídney complicado, era la pequeña de ocho hermanos en una familia trabajadora. Durante su adolescencia tenía ataques de asma y el doctor le recomendó que hiciera natación como su hermano mayor Don. Y acabó siendo la primera mujer en bajar del minuto en los 100 metros libres.

Una atleta con un talento extraordinario que rompió barreras y supo transformar el dolor de las tragedias de su vida personal en fuerza para superar los golpes que iba recibiendo. 

Su carácter rebelde e independiente le acompañó toda su vida y provocó que tuviera que poner fin a su carrera a los 27 años. Justo después de los terceros Juegos donde participaba y se acababa de colgar su tercera medalla de oro.

Descubre más historias de atletas que han ido a contracorriente, que han roto los esquemas o han superado los obstáculos de la vida a través del deporte

¿Por qué es una ‘Outsider’?

Cuando tenía 12 años, un funcionario de la Oficina de Natación de Nueva Gales del Sur le dijo «Nunca vas a nadar para Australia porque vienes de Balmain». Fraser, no se cortó y le contestó: «Sí, lo voy a hacer».

Ahí empezó su rebeldía contra la burocracia y contra todos aquellos que le cuestionaran sus actos. Años después, cuando se encontró de nuevo con ese funcionario le dijo: «Gracias por convertirme en la nadadora que soy, porque tu pusiste el fuego dentro de mí’«, comentó hace unos años en una entrevista con un medio de comunicación de su país.

Pero lo que marcó a Dawn Fraser toda su vida fue la muerte por leucemia de Don. A los 13 años, vio como la vida de su querido hermano en quien se reflejaba, se apagaba. Le dijo, en los instantes finales de su vida: «Nada por mí». Ese fue el primer golpe.

Y ella le prometió y juró que haría todo lo posible para convertirse en la estrella de la natación que él no pudo ser.

Harry Gallagher tuvo mucho interés en entrenar a Dawn Fraser ya que vio en ella un enorme potencial en la natación

Un entrenador gratis

Cuando Harry Gallagher la vio nadar con 14 años quedó fascinado. Con solo una sesión tuvo suficiente y cuando acabó el entrenamiento se fue directo a la casa de los Fraser para hablar con los padres de Dawn. Al llegar al barrio de Balmain y cruzar el portal de la casa, se encontró un panorama deprimente: la familia no podía pagar la cuota del club, ni el billete de tren para llegar a la piscina ni mucho menos a un entrenador. Dawn sugirió que podía ir a la piscina con una bicicleta de sus hermanos.

Gallagher reaccionó rápido: lo haría gratis. Tal era el convencimiento de que estaba ante un talento del deporte único que su buen ojo no se equivocó. Cinco años después, con 19, Dawn se colgaba dos medallas de oro y una plata en los Juegos Olímpicos de Melbourne.

En 1955, un año antes de los Juegos, en los campeonatos provinciales de Australia Meridional, ya destacó ganando varios títulos pero su apuesta como nadadora para la cita olímpica llegó en los campeonatos nacionales donde batió el récord mundial de los 100 metros libres con 1:04:05 superando a la favorita Lorraine Crapp. Durante los siguientes meses las dos nadadoras baten varias veces el récord y se crea una gran expectación en la final de los JJ.OO.. En la ronda previa Crapp había batido el récord con 1:03:04 pero en la final, Dawn consigue un 1:02:0 y se lleva el oro. El podio seria copado por tres australianas mientras que en los 400 m. freestyle, Dawn queda segunda y Crapp primera.

Pulverizando récords

En los Juegos Olímpicos de Roma de 1960, Fraser vuelve a demostrar su dominio ganando el oro por segunda vez en los 100 metros con 1:01:2, nuevo récord olímpico. Se convirtió en la primera mujer en la historia en imponerse en esa prueba en dos Juegos consecutivos. En la capital italiana además fue plata en los 4×100 medley y los 4×100 libre. Pero Fraser se encuentra sola en el podio. Los Estados Unidos desplazaron a Australia de los primeros puestos y de su hegemonía. Ella es la única que consigue una medalla de oro.

El 27 de octubre de 1962 en Melbourne se convirtió en la primera mujer en nadar los 100 metros libres en menos de un minuto: 59.9. En los selectivos Juegos de la Commonwealth celebrados un mes más tarde volvió a rebajar esta marca en Perth con 59.5. Fraser se encontraba en el mejor momento de su carrera.

El 29 de febrero de 1964 en Sídney estableció su récord definitivo con 58.9, una marca increíble que permaneció imbatida hasta 1972.

Otro golpe que superar

Unos días después, la vida le propinó otro doloroso golpe. El 8 de marzo, siete meses antes del comienzo de los Juegos Olímpicos de Tokio’64, Dawn conducía un coche con su madre, su hermana y una amiga. Sufrieron un accidente y su madre Rose murió en el acto. El golpe fue más moral que físico. Sufrió lesiones de importancia en el cuello y en la espalda y tuvo que usar un collar ortopédico durante nueve semanas, lo que le impidió entrenar con normalidad.

El dolor por la pérdida de su madre y las heridas que le había dejado el accidente la hicieron considerar seriamente bajarse de la cita olímpica japonesa. El apoyo de su familia y de su entrenador la hicieron cambiar de opinión. Y tras protagonizar una rápida y sorprendente recuperación, viajó a Tokio y volvió a hacer historia.

Fraser es felicitada por Crapp tras su medalla en relevos

Problemas fuera del agua

En Tokio’64 se encontró con otra rival estadounidense, Sharon Stouder, quien a los 15 años ya tenía en su poder dos oros panamericanos y se perfilaba en la previa como una seria amenaza. Fraser se impuso en la final con un tiempo de 59.5 colgándose el tercer oro en su carrera olímpica. Participó también en los relevos de 4×100 freestyle y ganó una plata. En tres citas olímpicas ya acumulaba ocho medallas.

Pero los problemas fuera de la piscina empezaron antes de la inauguración de los Juegos. Los dirigentes de la delegación australiana habían comunicado a todo el equipo que los atletas que debían competir el primer día de los Juegos no irían a la ceremonia inaugural para poder descansar. Fraser, haciendo gala de su espíritu rebelde se escapó de la Villa Olímpica, se metió en el autobús de los atletas australianos y desfiló junto a otros compañeros. Recibió una reprobación pero como era la única baza australiana femenina en la competición se lo perdonaron.

Otro escándalo que salpicó su presencia en Tokio’64 fue la elección del bañador. No quería utilizar el traje de baño oficial de la delegación australiana. Se puso uno de un fabricante rival porque le parecía más cómodo.

Fraser ganó ocho medallas entre oros y platas

El robo de la bandera

Pese a toda la controversia y problemas que había generado en los dirigentes australianos, fue la elegida para portar la bandera australiana en la ceremonia de clausura. Doce horas antes y tras cerrar su participación en los Juegos, salió a festejar sus medallas junto a algunos miembros de la selección masculina de hockey hierba, que había ganado un bronce. En medio de la juerga, pasaron por delante del Palacio Imperial del Japón donde había numerosos mástiles con banderas olímpicas.

Algunos jugadores descolgaron un par de banderas. En ese momento empezaron a oír los silbatos de la policía y les persiguieron. A oscuras, echaron a correr y al saltar un muro, Dawn se lastimó el tobillo por lo que los policías la encontraron sentada con una bandera escondida dentro de la ropa. Fue llevada a la comisaría donde pasó unas cuantas horas.

Aunque cuando los oficiales se dieron cuenta quién era ella, decidieron dejarla en libertad y no presentaron cargos. Llegó a tiempo de participar en la ceremonia de clausura y además se llevó una sorpresa. Temprano, a la mañana siguiente, el teniente que estuvo con ella en la comisaría le entregó un ramo flores y una caja con una bandera olímpica cuidadosamente doblada. El policía le dijo que era un regalo del emperador y que se la quedara.

Dawn Fraser consiguió tres oros en tres citas olímpicas consecutivas. Foto: AP

Un duro castigo

Pero, para los máximos dignatarios de la delegación australiana, fue la gota de colmó el vaso de la paciencia. El constante incumplimiento de las normas llevaron a la federación de su país a castigarla con un severo correctivo: 10 años de inhabilitación.

A los 27 daba por terminada su carrera aunque la suspensión fue levantada en 1968, unos meses antes de los Juegos de México. No tuvo tiempo para prepararse para esa nueva cita olímpica y decidió retirarse.

Tras su retiro llegaron más reconocimientos. En 1965 ingresó al Salón de la Fama de la Natación Internacional y en 1967 recibió la Orden del Imperio Británico. En 1985 fue la primera mujer en entrar al Salón de la Fama del deporte australiano y entre 1988 y 1991 fue miembro del Parlamento de su país. Y en 2000, fue una de las relevistas de la antorcha durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Sídney. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Historias en 50 segundos - Jimmy Hasty
Historias en 50 segundos - Randy Lanier
Historias en 50 segundos – Gino Bartali
Historias en 50 segundos – Deepika Kumari
Historias en 50 segundos – Beryl Swain
Historias en 50 segundos – Jean Maggi
Historias en 50 segundos – Shavarsh Karapetyan
Historias en 50 segundos – Aitor Francesena ‘Gallo’
Historias en 50 segundos – Christy Martin
Historias en 50 segundos – Chris Nikic
Historias en 50 segundos – Wakanoho Toshinori
Historias en 50 segundos – Eddie ‘The Eagle’
Historias en 50 segundos – ‘Baggio’ Husidic
Historias en 50 segundos – Judit Polgár
Historias en 50 segundos – Mo Johnston
Historias en 50 segundos – Laurent Duvernay-Tardif
Historias en 50 segundos – Douae Ouboukir
Historias en 50 segundos – Dale Vince
Historias en 50 segundos – Team Hoyt
Historias en 50 segundos - Los Fantoni
Historias en 50 segundos - Mauro Prosperi
Historias en 50 segundos - Rustam Nabiev

error

Si te ha gustado, ¡comparte esta increíble historia!