Distillery-FC Barcelona

En medio de un peligroso clima bélico, el FC Barcelona se vio obligado a jugar ante un equipo semiprofesional a puerta cerrada en Belfast.

El contexto

La masacre de Ballymurphy en Belfast, una acción de los paracaidistas ingleses buscando miembros del IRA que mató a 11 civiles a primeros de agosto de 1971, marcó el desplazamiento del Barça a tierras irlandesas de septiembre. Juan Manuel Asensi, delantero azulgrana, recuerda que el partido contra el Lisburn Distillery en la Recopa de Europa “estuvo a punto de suspenderse por los disturbios y la guerra de baja intensidad entre católicos y protestantes” en el Ulster, cuando las dos facciones perpetraban atentados contra el grupo rival buscando objetivos civiles.

Mural de Ballymurphy Massacre
Mural de Ballymurphy Massacre. Foto PPCC Antifa

Al final se disputó en Windsor Park, campo del Linfield, a puerta cerrada porque el campo del Distillery había sufrido un incendio. En realidad, un pequeño artefacto explosionó pocos días antes de la llegada de los azulgranas, pero las crónicas no quisieron añadir más incertidumbre sobre los acontecimientos.

Troubles
Soldados ingleses patrullando por las calles de Belfast

La presidencia

Agustí Montal comandaba el club desde 1969 y se le recordará por ser el presidente que, bajo su mandato, trajo a Johan Cruyff al Barcelona, instaurando la piedra angular del estilo de juego de los siguientes decenios. Construyó el Palau Blaugrana y el Palau de Gel, dando la dimensión de ‘Més que un club’ (‘Más que un club’) a la entidad en el sentido deportivo y social. Con la concepción de que el Barça era el referente político en una época faltada de libertades políticas, Montal supo canalizar todo el sentimiento de Catalunya a través del deporte con el club haciendo bandera de los símbolos prohibidos.

En un viaje relámpago a Londres a primeros de septiembre, se entrevistó con mandatarios de la UEFA que no atendieron a las peticiones de Montal de jugar en un campo neutral. Hasta ofreció disputar los dos partidos en el Camp Nou repartiendo las recaudaciones con el Distillery. Los jugadores y sus familias recibían informaciones a través de las noticias de los ‘Troubles’ (disturbios) que acontecían en Irlanda del Norte y la intranquilidad se apoderó del vestuario.

Belfast Telegraph
Unos niños pasan junto a un hombre armado en una calle de Belfast durante los disturbios de los ’70. Foto: Belfast Telegraph

La crónica firmada por Emilio López Valls en Mundo Deportivo fechada el 10 de septiembre de 1971 habla de que “la decisión final del Barcelona, obligado por la orden de la UEFA que poco menos que le conminaba a jugar en el Ulster sin tener en cuenta – con su habitual falta de realismo – el estado de las cosas en aquel pedazo del norte de Irlanda…” y añade que, después de una reunión con Armand Carabén, intercambiaron impresiones y “se estructuró el plan de acción y sorpresivamente ayer jueves por la mañana, antes del entrenamiento, Montal se presentó en el Camp Nou….se reunió con jugadores y entrenador, en privado, en el recinto de los vestuarios…se habló de las posibles garantías que los estamentos oficiales británicos podían ofrecer al Barcelona en caso de acudir al Ulster”.

Información Mundo Deportivo Distillery-FC Barcelona
Información Mundo Deportivo Distillery-FC Barcelona

Fue entonces cuando el central Paco Gallego, que se había negado a viajar por motivos personales, cedió y confirmó a la prensa que no “había más que hablar, que viajaba con el equipo y ya estaba decidido”.

Unos dieciseisavos atípicos

La Recopa de Europa la disputaban los equipos que habían ganado la Copa en sus respectivos países. En el curso 1970-71, el FC Barcelona, que por aquel entonces se llamaba Club de Fútbol Barcelona desde 1943, se había llevado la Copa del Generalísimo por 4-3 en la prórroga, con gol de Ramon Alfonseda, ante 100.000 espectadores en el Santiago Bernabéu frente al Valencia. Esto le permitió al club azulgrana participar en la Recopa de la siguiente temporada.

En la temporada 1971-72 había equipos que ahora estamos acostumbrados a ver cada año en la Champions como el mismo FC Barcelona, el Chelsea o el Bayern pero también equipos de ligas menores como el Hibernians de Malta, el Anorthosis de Chipre o el Jeunesse Hautcharage de Luxemburgo que recibió un parcial de 0-21 por el Chelsea en los enfrentamientos. En el caso de Irlanda del Norte, su representante fue el Lisburn Distillery que venció al Derry City (3-0) con dos goles de un jovencísimo Martin O’Neill, orihundo de Londonderry.

Lisburn Distillery FC
Lisburn Distillery FC

El rival

El Lisburn Distillery, conocido y escrito en los medios como el Distillery, fue fundado en 1880 junto a la destilería de whisky Dunville e integrado desde sus inicios por trabajadores de la fábrica. Los jugadores eran semiprofesionales puesto que compaginaban sus trabajos respectivos con la práctica del fútbol el fin de semana y no contaban en sus filas con ninguna figura. Martin O’Neill disputó solamente 7 partidos con el Distillery antes de dar el salto al Nottingham Forest de Brian Clough donde estuvo diez temporadas y participó de la época dorada del club.

Martin O'Neill
Martin O’Neill y Brian Clought

Ante el potencial azulgrana, los irlandeses poco podían hacer. El titular de Mundo Deportivo del día siguiente al partido (16/09/1971) era muy elocuente: “1-3: Entre el Barcelona y el Distillery hubo un abismo”. El enviado especial Martí Farreras explica como el Distillery “fue un rival notoriamente débil y el Barcelona no ha hecho sino resolver la papeleta con claridad“. Y añade que “su fútbol es un fútbol elemental y primario, adornado con innegables virtudes temperamentales, pero a todas luces, insuficiente para afrontar competiciones de envergadura.”

Crónica Mundo Deportivo Distillery-FC Barcelona
Crónica Mundo Deportivo Distillery-FC Barcelona
Distillery-FC Barcelona
Saludo inicial en el Distillery-FC Barcelona

Los testimonios

A principios de los 70, no había las redes sociales ni las noticias al instante en el móvil pero las informaciones también llegaban y en la España franquista se conocían las atrocidades que llevaban a cabo los dos bandos enfrentados en Irlanda del Norte entre católicos y protestantes. El IRA, con armamento de Libia gracias a Muammar el Gaddafi que quería desestabilizar al gobierno de Margaret Thatcher por los bombardeos a su población, colocó bombas en varios sitios matando a inocentes indiscriminadamente. Por su parte, los grupos armados protestantes se organizaron para ‘compensar’ las muertes de su bando. La dichosa ley del ‘ojo por ojo, diente por diente’.

Troubles
Disturbios en las calles del Ulster.

Las constantes bombas, asesinatos selectivos y guerra de baja intensidad enturbiaban el ambiente en los suburbios de Belfast y Derry. Lisburn se encuentra a 13 kilómetros del centro de Belfast y alberga actualmente a unos 45.000 habitantes.

Troubles
Barricadas en las calles de Belfast

Ramon Alfonseda, destacado jugador del cuadro azulgrana, recuerda como el ambiente en las calles de Belfast era tenso, con tanquetas militares apostadas en las esquinas mientras nadie se atrevía a salir de su casa. En el habitual paseo matutino que realizaron los jugadores se encontraron paseando solos. No les tranquilizó en absoluto saber que en cualquier momento podía haber un conato de pelea en un pub que acabase en disturbios como ya había ocurrido otras veces.

Alfonseda: “Paseando por una calle me encontré con un soldado inglés en una tanqueta que levantó el arma y me apuntó, riéndose después por haberme asustado. Yo me agaché. Esa imagen me quedará para siempre”.

El ambiente tenso se respiraba en el aire. El paseo duró menos de lo habitual y regresaron al hotel. Alfonseda recuerda como el día después de abandonar la ciudad, una bomba explotó en el hotel de concentración.

Juan Manuel Asensi: “Un atentado contra la expedición (azulgrana) hubiera dado mucha notoriedad al conflicto”.

Las autoridades británicas y el gobierno irlandés desplegaron todos sus efectivos para garantizar la tranquilidad al cuadro barcelonista custodiando al autobús del aeropuerto de Belfast hasta el hotel con una sección motorizada.

Troubles
Constante vigilancia en las calles.

Gradas vacías

La explosión de una bomba había dañado considerablemente una parte de las instalaciones de Grosvenor Park, casa del Distillery, por lo que se tuvo que buscar otro emplazamiento para la disputa del partido….pero a puerta cerrada aunque algunas crónicas hablan que había unas 3.000 personas. Se escogió el estadio del Linfied, Windsor Park, donde el Distillery tuvo que disputar varios encuentros de la liga de Irlanda del Norte.

Crónica Mundo Deportivo Distillery-FC Barcelona
Crónica Mundo Deportivo Distillery-FC Barcelona

Según Juan Manuel Asensi, el pacto que llegó Agustí Montal con la UEFA para que el FC Barcelona jugase en Irlanda del Norte, fue que las gradas estuvieran vacías. Alfonseda recuerda lo “triste que fue jugar una tarde oscura y fría casi sin público”.

“Solamente había los operarios y personal del Distillery y las gradas estaban a oscuras. Era muy tétrico”.

Distillery-FC Barcelona
Distillery-FC Barcelona

El partido

Martí Farreras indica en su crónica que “sin necesidad de forzar la máquina, el Barcelona mandó sobre el terreno de juego en todo momento y terminaron por inscribir en el marcador un resultado que siendo de campo contrario resulta de total elocuencia”.

Rinus Michels presentó la siguiente alineación: Reina; Rifé, Gallego, Torres, Eladio; Costas, Juan Carlos, Zabalza; Rexach, Alfonseda (Bustillo, min. 55) y Asensi.

Portada Mundo Deportivo Distillery-FC Barcelona
Portada Mundo Deportivo Distillery-FC Barcelona

El primer gol fue obra de Alfonseda a los 44 minutos disparando a media altura. A los doce minutos del segundo tiempo, “Rexach lanza a Rifé un balón por el extremo y el centro de éste lo remata Asensi al fondo de las mallas”. El gol local lo hizo Martin O’Neill, después entrenador del Celtic. El tercero de los azulgrana saldría de las botas de “Rexach a cinco minutos del final del partido con un centro rematado de cabeza otra vez por Asensi”.

Juan Manuel Asensi
Juan Manuel Asensi, delantero del FC Barcelona, en un partido en el Camp Nou. Autor desconocido. Archivo Mundo Deportivo.

El partido de vuelta

Puro trámite. Con un Camp Nou con 15.000 espectadores “muy esparcidos”, la crónica de Carlos Pardo en Mundo Deportivo indica como “los irlandeses se mostraron ingenuos”. Un contundente 4-0 en el marcador con un Marcial reivindicándose de sus discretas últimas actuaciones al marcar los cuatro goles, dos en la primera parte y dos en la segunda.

Crónica Mundo Deportivo FC Barcelona-Distillery
Crónica Mundo Deportivo FC Barcelona-Distillery

Pardo explica como “el festival Marcial tuvo la virtud de animar un poco a los demás tiradores del equipo, que comprendieron quizá (ante el éxito de los obuses marcialeros) la ingenua colocación, al estilo casi antiguo de la pared defensiva irlandesa, llena de agujeros y fisuras”.

En la siguiente ronda, el Barça se encontró con el Steaua de Bucarest cayendo por 0-1 y 1-2 y quedando eliminados. Esa edición de la Recopa la ganó el Rangers ante el Dinamo de Moscú en el Camp Nou por 3-2 el 24 de mayo de 1972.

Marcial
Marcial controla un balón en un partido frente al Atlético de Madrid. Autor desconocido. Archivo Mundo Deportivo

El Barça tuvo que esperar hasta 1979 cuando Asensi levantó la Recopa en la final de Basilea el 16 de mayo al vencer al Fortuna de Dusseldorf por 4-3 en la prórroga.

Juan Manuel Asensi
Juan Manuel Asensi levanta la Recopa conquistada en Basilea en 1979.
Foto: Miguel Moreno

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