Emilio Aldekoa

Aprovechó su oportunidad en el fútbol gracias a la II Guerra Mundial y fue el gran desconocido del Barça de las 5 Copas.

El 26 de abril de 1937, un escuadrón de aviones de la Legión Cóndor del ejército alemán bombardeó incesantemente la población vasca de Guernica. Ese terrorífico ensayo de la Segunda Guerra Mundial sobre la población civil tendría repercusiones sobre miles de niños que vieron cambiada su tensionada vida bajo las bombas por un viaje hacia un nuevo país que les acogería.

Emilio Aldekoa, con 15 años, subió a un barco en Santurce, cerca de Bilbao, un 21 de mayo de 1937 con destino a Southampton. En los ojos de Emilio se abría un horizonte donde debía resistir, persistir y prevalecer para labrarse un futuro lejos de los añorados campos de fútbol del barrio de Zorroza donde empezó a darle al balón. Y, humildemente lo encontró en los verdes prados anexos a la fábrica de English Electric en Staffordshire, cerca de Wolverhampton.

Emilio Aldekoa aparece sentado, el segundo por la derecha, en una formación con el Coventry City de la temporada 1945-46

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Emilio Aldekoa formó parte de ese contingente de niños que expratiados que se integraron en la sociedad británica con la incertidumbre de quien no sabe si el paisaje que cambió en sus vidas sería para unas semanas, unos meses o unos años.

La política de acogida de Inglaterra que se había mostrado reacia a recibir exiliados españoles, basándose en el tratado de no intervención en la Guerra Civil española que había estallado desde el alzamiento del General Franco en 1936 para derrocar el gobierno legítimamente escogido en las urnas, cambió. El primer ministro británico Stanley Baldwin aceptó la llegada de los exiliados y los envió al centro de Inglaterra.

Emilio Aldekoa en una de las pocas imágenes de joven que se conservan a su llegada a Inglaterra.

Con tenacidad y empuje, se creó el ‘Basque Boys XI‘, un equipo formado por chavales españoles que hicieron de la necesidad de amistad y compañerismo su bastión diario. Darle patadas a un balón significó amoldarse a las circunstancias de la lejanía y la unión bajo un mismo idioma.

Emilio entró a trabajar en una empresa de componentes eléctricos y, como muchas en Gran Bretaña desde la profesionalización del fútbol en 1888 y la aceptación de los burgueses de que los obreros jugasen a ese deporte surgido de las elitistas escuelas como explicamos en ‘Suter & Love. Los pioneros profesionales del fútbol‘, pasó a jugar en el equipo amateur de la fábrica.

Entonces, Alemania invadió Polonia y Europa entró en la II Guerra Mundial.

Aldekoa sacando un córner durante un partido

Máximo goleador del Wolves

Con todas las ligas profesionales paradas, los técnicos de los equipos de la liga inglesa visitaban con asiduidad los campos amateurs en busca de efectivos para completar sus plantillas, mermadas por las numerosas bajas de hombres destinados al frente.

Los ojeadores del Wolverhampton Wanderers se fijaron en un rápido y habilidoso delantero que cazaba todos los balones que caían en el área contraria. Con un par de partidos de la liga regional de Staffordshire tuvieron suficiente. En 1943, con 21, le ofrecieron a Aldekoa formar parte del primer equipo mientras seguía trabajando en la fábrica. Emilio no se lo pensó dos veces y esa temporada se erigió como el máximo goleador del conjunto con 11 goles en 30 partidos. Fue el primer español en jugar en la primera división inglesa.

La guerra seguía su curso y la dura posguerra española no presagiaba un retorno a casa de todos aquellos niños, ahora convertidos en adultos con trabajos y proyecciones futuras esperanzadoras como la de Emilio.

Fotografía de grupo de los refugiados españoles en Inglaterra a principios de los años 40

Cambio de trabajo, cambio de equipo

Un trabajo con mejores condiciones y ligeramente mejor remunerado fue el detonante para que Aldekoa abandonase la disciplina de los Wolves y recalase en un terreno no muy lejos, el Coventry City de Segunda Divisón, llegando a disputar hasta 29 partidos en la temporada 1946-47.

Pero el dinero no alcanzaba para vivir solo del fútbol. Aldekoa compaginaba sus citas con el balón con su trabajo. Durante su estancia en Coventry se alojó con una familia local. La realización de algunos trabajos de bricolaje, le ayudaban a separar algunos ahorros con la intención de volver algún día a España. También podía añadir a su hucha de emigrante algunos pounds ya que durante la pretemporada trabajó en la construcción.

Casado con una ciudadana británica y desenvolviéndose en un perfecto inglés aprendido a base de confraternizar con la población local, nuestro protagonista podía haber hecho carrera en Inglaterra pero su intención de vivir del fútbol como un deportista de elite le llevó a buscarse la vida de vuelta a España y a su querido Athletic Club.

Aldekoa fichó por el Athletic Club en 1947 volviendo a España después de su aventura inglesa.

El despegue futbolístico

En 1947 deja Inglaterra y ficha por el Athletic Club con el que había soñado tantas veces desde los campos de Zorroza. Juega dos temporadas con los ‘Leones’ disputando 48 partidos y marcando 9 goles. En 1949 fue traspasado al Valladolid por 200.000 pesetas (1.200 euros) y tres años de contrato. Su incorporación al equipo vallisoletano da un plus de calidad a la plantilla que consigue llegar a la final de la Copa que perdieron justamente contra el Athletic Club por 4-1 en la prórroga.

Su segunda temporada en Valladolid será recordada por los aficionados castellanos por haber conseguido que el equipo alcanzase el sexto puesto en la tabla clasificatoria, el mejor en toda su historia.

En el cénit de su carrera deportiva, a Emilio Aldekoa todavía le faltaba ser partícipe de la mejor escuadra futbolística de inicios de los años 50 en España.

Aldekoa formó parte del Barça de las 5 Copas. En la imagen, entre Jordi Vila y Manchón

Gran desconocido del Barça de las 5 Copas

Los técnicos del FC Barcelona necesitaban reforzar el equipo de la temporada 1950-51 tras dos temporadas en que el Atlético de Madrid se había llevado el título liguero. La senda de los triunfos blaugrana debía pasar por un fichaje que encandilase a los aficionados y entendidos del fútbol. La dispersión de jugadores húngaros después de la invasión de Hungría por los rusos hizo que un joven Ladislao Kubala acaparase toda la atención del Barça. Sus esfuerzos no tuvieron recompensa y durante un año, por problemas burocráticos por fichar a un extranjero, retrasó su incorporación a las filas azulgranas.

Kubala llegó al FC Barcelona en abril de 1951 cuando el 22 de ese mes ya había terminado la temporada. Emilio Aldekoa dejó Valladolid y sin hacer mucho ruido llegó a las oficinas del Barça para firmar su contrato. Formaba parte de la segunda unidad, de esos jugadores que no acaparan titulares de prensa ni salen de inicio en todos los partidos pero que son tan necesarios como los titulares.

En la temporada 1951-52, el FC Barcelona conquistó cinco títulos: la liga, la Copa de España, la Copa Eva Duarte, la Copa Europea Latina y la Copa Martini&Rossi. Una plantilla formada por jugadores en la delantera como Basora, Kubala, César, Luis Suárez y Manchón en un sistema 1-3-2-5 con una clara vocación de ir al ataque, devolvió al club catalán y a su afición al olimpo de los clubes más grandes en una época gris. Hacerse un hueco en ese once no fue fácil. Aldekoa marcó dos goles en 19 partidos ocupando la posición de interior izquierdo donde tenía por delante a Luis Suárez, coronado con el Balón de Oro, a Jordi Vila y a Moreno.

En su segunda temporada, solamente jugó 4 partidos y el entrenador, Ferdinand Daucik lo descartó a medio curso de 195-53. Con permiso del club se sacó el título de entrenador ojeando su retirada de la competición.

En un partido de homenaje a Emilio Aldekoa de 3 de julio de 1955, el combinado del Catalunya Les Corts se enfrentó al Hércules de Hospitalet donde Emilio ya ejercía de entrenador

Institución en los banquillos

El primer equipo que dirigió mientras todavía seguía bajo la disciplina del Barça fue el Nàstic de Tarragona en Tercera División pero surgió la posibilidad de alargar su carrera deportiva en el Sporting de Gijón donde llegó cedido la temporada 1953-54.

Tras jugar solo tres partidos y ver como descendía de categoría, Emilio creyó que era el momento de colgar las botas.

A partir de 1954 inicia una carrera que le llevó a ocupar los banquillos del Hércules de Hospitalet, el Girona que consiguió ascender a Segunda División y lo mantuvo en esa categoría la temporada siguiente y donde oficialmente colgó las botas ya que en una ocasión, ante la falta de efectivos en su plantilla, tuvo que jugar de corto para completar un once. Entrenó al Girona cíclicamente durante treinta años en cuatro ocasiones más.

Asumió el banquillo del Condal en 1957 cuando éste descendió a Segunda División. Volvió a Valladolid, entrenó el Llodio, el Figueres, el Canovelles y terminó en 1984 en el Olot imprimiendo su carácter afable y sus conocimientos futbolísticos en numerosos jugadores que reconocen en él un sabio de este deporte.

Aldekoa junto a Gil Merrick, entrenador del Birmingham City

El germen de ‘La Masia’

Entre 1960 y 1966, encontramos a Emilio Aldekoa en Inglaterra. Una oferta del entrenador Gil Merrick del primer equipo le llevó a Birmingham para dirigir los juveniles y la escuela de fútbol. Allí aprendió la importancia de formar a jóvenes para que nutrieran al primer equipo del club en cualquier posición. Tan importante era su papel y tan bueno su trabajo en el Birmingham que varios jóvenes hicieron carrera futbolística en los equipos punteros de Gran Bretaña.

En 1969, Agustí Montal acababa de ganar las elecciones a la presidencia del FC Barcelona. El primer equipo y el club se encontraban sumidos en una tristeza deportiva y de resultados difícil de corregir pero no imposible y Montal tenía claro que era necesario un cambio de rumbo en el club. Encontrándose en descenso en la jornada 17 de liga, llega Vic Buckingham para tomar las riendas de unos jugadores descarriados deportivamente. El 2 de enero de 1970, Buckingham ya programa un primer entrenamiento.

Acompañando a Buckingham llega Ted Drake, gran delantero de una de las mejores épocas del Arsenal y expiloto de la RAF en la II Guerra Mundial, pero tampoco domina el español para hacerse entender. Es entonces cuando desde el club se apunta la posibilidad de traer un traductor ayudante para que haga de conexión entre la plantilla y el cuerpo técnico. Gracias a su fluidez con el inglés, Aldekoa es el hombre perfecto para ocupar ese puesto.

Buckingham llegó al club y prometió que si en seis meses que quedaban para terminar la temporada no conseguía arreglar la estructura deportiva, se iría. No ganaron la liga, pero desde los últimos puestos que cogió al equipo lo llevó a ocupar la cuarta posición al terminar el curso. Renovó un año más y Emilio también.

La experiencia que obtuvo Aldekoa al dirigir la escuela de fútbol del Birmingham City, la idea de Agustí Montal de hacer crecer el club a imagen y semejanza de los grandes europeos y la aportación de Buckingham tras su paso por el Ajax donde hizo debutar a un joven de 17 años llamado Johann Cruyff sentaron las bases del germen de la futura ‘Masia’, la academia de fútbol donde se formaban jugadores en las categorías inferiores para nutrir al primer equipo y que desarrolló Josep Lluís Núñez cuando tomó la presidencia del club después de Montal.

Emilio Aldekoa fue un jugador y un técnico que pasó de puntillas por los momentos más trascendentes del fútbol abriendo el arduo camino de hacerse un nombre en la liga inglesa pero confirmándose como una pieza importante para el futuro de jugadores jóvenes.

Formación del Girona con Emilio Aldekoa como entrenador

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