Erhard Wunderlich

¿Por qué el fichaje más caro del balonmano y mejor jugador alemán del siglo XX no consiguió triunfar en el FC Barcelona?

En 1983, un espigado lateral izquierdo del Gummersbach, Erhard Wunderlich, considerado el mejor del mundo, le metía 20 goles en dos eliminatorias de la Copa de Europa de balonmano al FC Barcelona. Inmediatamente, la maquinaria contractual azulgrana se puso en marcha. Por orden del entonces presidente Josep Lluís Nuñez, los emisarios se pusieron manos a la obra para incorporar al campeón alemán en sus filas y dar un salto adelante en la sección. El objetivo era conquistar trofeos internacionales a la par de desbancar al Atlético de Madrid del trono del balonmano español. Pero algo se truncó en la única temporada que vistió la zamarra azulgrana.

Erhard Wunderlich
Erhard Wunderlich fue considerado el mejor jugador alemán de balonmano del s.XX

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Su breve paso por el FC Barcelona debería estudiarse como uno de esos casos en los que un jugador llamado a marcar una época no encaja en el esquema de un entrenador que se jactaba de no haber pedido el fichaje.

Como si de un álbum de cromos que quisiera confeccionar el presidente se tratara, Wunderlich llegaba a un vestuario lleno de jugadores amateurs para subir un peldaño más la calidad del equipo. Incorporar a un jugador fichado a golpe de talonario junto con otros que debían trabajar fuera del mundo del deporte para ganarse la vida fue difícil. Aunque en su nuevo contrato figurase que ejercía de electricista, a nadie se le escapaba que se abría una nueva era y que nada volvería a ser como antes. Fue el primer jugador alemán en firmar un contrato profesional.

El encaje del alemán se complicó: primero el idioma en el que debía comunicarse con los compañeros y staff técnico y después la vitola de crack mundial. Si el entrenador no sabe encauzar los egos del vestuario, aparecen las reticencias y rencillas. Empezando por el propio entrenador.

Erhard Wunderlich
Erhard Wunderlich levanta un trofeo con el Gummersbach en 1977.

Más palmarés propio que el del club

Erhard Wunderlich no fue ajeno a todo el ajetreo que se generó por su traspaso pero el amor por el balonmano que había priorizado por delante del waterpolo, el hockey hielo, el tenis de mesa y el fútbol, pudieron más. Lo llevaba en la sangre: su padre Heinz fue delantero y su madre Hildegard, portero.

Cuando aceptó fichar por el FC Barcelona, venía de ganar el campeonato alemán dos años seguidos, campeón del mundo en 1978 y de la Copa alemana en cuatro ocasiones y máximo goleador de la Bundesliga (214 goles en la temporada 1981-82 y 182 en la 1982-83).

Dejó su Gummersbach a los 26 años en el que militaba desde 1976 cuyo contrato había firmado mientras hacía el servicio militar en la Bundeswehr a los 19 años, cuando el gerente del club Eugen Haas había quedado prendado después de verlo en un partido amistoso contra FC Augsburg y corrió a buscarlo al cuartel.

Además había ayudado a conquistar una Copa de Europa y dos Recopas para recalar en un FC Barcelona que debía construirse para llenar de títulos la sección y que un año antes ya había firmado al yugoslavo Petric Fezjula del Estrella Roja.

Erhard Wunderlich
Erhard Wunderlich, junto al presidente Josep Lluís Nuñez, el día de su firma como jugador del FC Barcelona. Foto: Mundo Deportivo

Malestar alemán

Las cifras que se barajaron para traer al portento teutón removieron los estamentos deportivos europeos y escandalizaron a la IHF (International Handball Federation) que, por medio de su portavoz, Max Rinkenburger, remitieron un escrito al Barça de queja sobre el importe que estaba dispuesto a pagar como sueldo a Wunderlich puesto que, a principios de los años 80, se consideraba un deporte amateur y los jugadores cobraban dietas y primas autorizadas por la IHF. El escrito de Max Rinkenburger atestiguaba más el temor de perder a un crack mundial del balonmano de la Bundesliga que el importe que recibiría el jugador.

Josep Lluís Nuñez, flamante presidente del FC Barcelona y visionario en la promoción de las secciones del club, le ofreció un sueldo de 6 millones de pesetas de la época (36.000 euros) anuales con un contrato de 4 temporadas. Una auténtica fortuna para un jugador desconocido por el gran público y que solamente los aficionados más fieles del balonmano conocían.

Las cifras reales distaron mucho de lo que se había publicado. Se llegó a hablar de un fichaje de 840.000 euros (140 millones de pesetas) pero con los famosos flecos por títulos conseguidos, partidos jugados y el importe que se abonó al Gummersbach se debía acercar más a los 360.000 euros (60 millones de pesetas) al finalizar su etapa como azulgrana al cabo de cuatro temporadas. El Gummersbach realizó una contraoferta para no perder a su estrella ofreciéndole 200.000 marcos anuales (102.000 euros) pero Wunderlich ya había tomado una decisión.

Erhard Wunderlich
Erhard Wunderlich poseía un potente disparo. Foto: Mundo Deportivo

Quien mal empieza….

Erhard Wunderlich fue presentado el 6 de julio de 1983 y, tal y como cuenta en una entrevista para Mundo Deportivo, pasó el verano instalándose en una modesta casa cerca de Barcelona y asistiendo a los entrenamientos con un Ford Fiesta donde metía sus 2’04 metros de altura.

El primer partido en el que defendió la camiseta del FC Barcelona fue en un amistoso contra su ex equipo, el Gummersbach, que aparecía en los contratos del traspaso como compensación monetaria.

Erhard Wunderlich
Entrevista a Erhard Wunderlich en Mundo Deportivo

Su calidad era incontestable. Un fuerte disparo, un salto prodigioso y una excelente visión del juego le otorgaban una gran aportación al equipo. Pero tan solo un mes después de su debut, el técnico Sergi Petit se quejó de que era un fichaje que no necesitaba. El ambiente del vestuario no fue el más propicio para Wunderlich. Su adaptación al sistema de Petit, su poca confraternización con otros jugadores y haber llegado con el sanbenito de crack mundial no ayudaron.

Aunque coincidió en Barcelona con el también alemán Bernd Schuster, jugador del equipo de fútbol nacido como él en Augsburg que ya llevaba tres años en el club, no hay constancia de que compartiesen ni tan siquiera unas palabras. El carácter arisco de Schuster y su aura de jugador de fútbol profesional no facilitó el contacto.

Erhard Wunderlich
Erhard Wunderlich tenía, según Valero Rivera, una excelente visión del juego.

“El primer crack mundial que jugó en España”

A principios de febrero de 1984, una derrota ante el Atlético de Madrid en el Palau Blaugrana (16-18) fue el detonante de la destitución del entrenador Sergi Petit. El vestuario no aceptaba algunos métodos de Petit y Valero Rivera tomó las riendas del equipo de forma interina. Se quedó 20 años y llevó a la sección de balonmano del FC Barcelona a las cotas más altas de la excelencia deportiva con 55 títulos, entre nacionales y europeos vertebrando un conjunto de jugadores que marcaron historia.

Wunderlich también notó ese cambio de técnico y, en palabras de Rivera, su rendimiento “se multiplicó”. Lo calificó como “el primer crack del balonmano mundial que jugó en España” y con él ganaron la primera Recopa de la sección contra el Solja Doboj yugoslavo (24-21) y la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid (21-17).

Pero el deseo de abandonar el FC Barcelona ya carcomía la mente de un jugador extraordinario como Wunderlich. La idea de volver a Alemania fue tomando cuerpo a medida que pasaban las semanas y se hizo irrevocable a mediados de abril de 1984 cuando lo comunicó al club.

Erhard Wunderlich
Erhard Wunderlich volvió a Alemania y fichó por el Milbertshofen

Vendedor de fotocopiadoras

Ese fue el trabajo que se le ofreció para cuando dejase el deporte. Uli Backeshoff, propietario de la marca BAX-Kopiersysteme, distribuidora de la compañía Minolta en Alemania le ofreció un contrato en el modesto MTSV Milbertshofen de Múnich durante cinco años. En la segunda división alemana. Arguyó que la decisión de volver a su país era puramente por un tema familiar (se acababa de casar con Sabine y esperaba un hijo) pero era evidente que nunca sintió Barcelona como su casa.

En la primavera de 1991 terminó su carrera en el Vfl Bad Schwartau con el ascenso a la Bundesliga. En 1986 ya había anunciado su retirada de la selección nacional de la RFA tras 140 partidos y 504 goles. Después de dejar Barcelona, no pudo añadir ningún título nacional ni europeo a su palmarés. Solamente pudo ganar una plata en los Juegos Olímpicos de Los Angeles’84 y ser elegido en 1999 como el mejor jugador de balonmano de Alemania del siglo XX.

Erhard Wunderlich trabajó de gerente del MTSV Milbertshofen entre 1990 y 1993 pero los problemas financieros provocaron la desaparición del club. En la década de 1990, Wunderlich era propietario de una empresa de equipos de oficina en Seeshaupt, en el lago Starnberg. En 1999 se casó por segunda vez y vivió en Bergisch Gladbach. Con su segunda esposa dirigió un hotel hasta finales de 2006, el Villa Wunderlich en Mondsee. La Bundesliga lo contrató como consultor además de comentarista de balonmano para el canal de televisión ARD.

Desgraciadamente, un cáncer de piel acabó con su vida el 4 de octubre de 2012, a los 55 años de edad, en Colonia acompañado de su segunda esposa Pia y familiares. El mundo del balonmano le lloró y le recordará para siempre en el salón de la fama del deporte de Alemania.

Erhard Wunderlich
Erhard Wunderlich

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *