Eric Naposki

Acusado de asesinato en un triángulo amoroso con muchas zonas oscuras, jugó en los Barcelona Dragons dos años después de la muerte de un empresario

Esta historia reúne todos los elementos necesarios de un guión clásico en un triángulo amoroso: tenemos un hombre rico separado, una chica rubia 25 años más joven, un jugador de fútbol americano y una póliza de seguro de vida de 1 millón de dólares. Y dos de ellos están condenados a cadena perpetua.

Pero el arma homicida sigue desaparecida, tampoco se encontraron huellas dactilares, ni pruebas de ADN, no hubo testigos oculares, ni cámaras de seguridad que grabasen a alguien entrando en la lujosa mansión de Bill McLaughlin en Newport Beach, Orange County (California) la noche del 15 de diciembre de 1994 cuando recibió seis balazos mientras leía el periódico.

Ocho días después de la muerte del empresario, Eric Naposki fue detenido en un control rutinario por una infracción pendiente de tráfico.

Eric Naposki
Eric Naposki, jugador de los Barcelona Dragons en dos ocasiones.

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Cuando ocurrió el asesinato, Naposki había dejado el fútbol americano y era guardia de seguridad en una discoteca donde había empezado dos semanas antes del asesinato, un oficio que no le reportaba la misma cantidad de dinero que cuando era jugador pero le mantenía.

Para alejarse de lo ocurrido, volvió al deporte. Si alguien le preguntaba por el incidente, salía con evasivas. Enrolarse de nuevo con los Barcelona Dragons por segunda vez en la liga de fútbol americano europea le permitió poner tierra de por medio. Elegido capitán del equipo, lo comandó hasta conseguir el trofeo de campeones de la World Bowl de 1997.

“Le dije: ‘Eric, ¿de qué se trata todo eso?’ Y él dijo: ‘Entrenador, es algo que sucedió allí, pero créanme, no fui parte de eso’. Solo me limité a decir ‘OK’.

Jack Bicknell – entrenador de los Barcelona Dragons

Durante un tiempo pudo olvidar que la espada de Democles pendía sobre su cabeza pero el caso no se cerró y los investigadores siguieron buscando alguna prueba incriminatoria. Pero llegó el día, tras 17 años, Eric Naposki fue condenado por evidencia circunstancial a cadena perpetua. Hace ocho que cumple la condena y sigue manteniendo que es inocente.

Eric Naposki
Eric Naposki, durante un entrenamiento con los Dallas Cowboys. Courtesy Eric Naposki

Solo fútbol americano

La carrera deportiva de nuestro protagonista fue fugaz y bastante anodina puesto que, para acceder a la NFL, muchos jugadores surgen de las universidades donde estudian y despuntan en sus equipos. Naposki no era un buen estudiante y basó su vida en colocarse en un equipo confiando en sus posibilidades deportivas. La posición de Linebacker en la que jugaba tampoco le permitía despuntar aunque sus registros fueron buenos al principio y fue observado y seguido por varios equipos como los Dallas Cowboys o los New York Jets.

Tras graduarse en el instituto de Eastchester en 1984, decidió continuar sus estudios en la UConn, la universidad de Connecticut donde veía más posibilidades de dar el salto a la NFL. Intentó en vano sacarse el título en educación física que no consiguió hasta 1991.

El fútbol era estabilidad. Al crecer, muchos de los entrenadores de Naposki sirvieron como modelos a seguir en ausencia del padre que él dice que nunca conoció y una madre que pasó algún tiempo en casas de acogida. En cierto modo, encontró la confianza para hacer amigos mientras crecía, y años después muchas de esas mismas personas organizarían eventos para recaudar fondos para ayudarlo con los costosos honorarios de abogados durante el juicio.

Una temporada en los New England Patriots (1988-89) y media en los Indianapolis Colts (1989) fue su pobre bagaje en la NFL.

Apareció entonces la liga europea para dar salida a muchos jugadores de segunda fila con la excusa de extender el espectáculo de la NFL al viejo continente. Pero la idiosincrasia europea no entiende un juego que constantemente se para sin lograr captar el porqué y el experimento murió (1991-2007).

jack bicknell
Jack Bicknell, entrenador de los Dragons

Naposki encontró en los Barcelona Dragons una salida a su carrera deportiva. La temporada preolímpica de 1991-92 fue su primera aparición en Europa. Volvió en 1996 para disputar la World Bowl y apartar los fantasmas que le seguían. Temporalmente. Tampoco se forró jugando con los Dragons ya que recibían entre 15.000 y 40.000 dólares por diez partidos jugados.

“Los catalanes se han llevado a Naposki, un linebacker de Nueva York y el primero en tener un club de fans, La Penya Naposki ”

The New York Times

Bill McLaughlin
El empresario Bill McLaughlin fue asesinado en su casa en 1994. Courtesy: CBS

Se busca esposa para hombre rico

Un simple anuncio en una revista le sirvió a Nanette Packard McNeal (apellidos de casada – Nanette Johnston de soltera) para dar con un rico empresario vinculado a la sanidad. William (Bill) McLaughlin se acaba de separar de su mujer tras 24 años de vida en común y se dispuso a disfrutar de la vida de otro modo al que había vivido hasta entonces. Sus dos hijas y su hijo ya eran mayores y hacían su vida y McLaughlin tenía todo lo que podía necesitar excepto compañía. Sin reparos, publicó un anuncio en el que buscaba esposa.

Y apareció Nanette Johnston que ya tenía dos hijos pequeños para acompañarle en el último tramo de su vida.

Nanette Johnston
Nanette Johnston, durante la época que conoció a Bill McLaughlin. Foto: CBS

Solo finanzas

Nanette y Eric se conocieron en una fiesta de fin de año en Nueva York a principios de los 90 y la química y sobretodo el tema físico funcionó y se siguieron viendo. Ella le dijo que solamente le llevaba las finanzas a McLaughlin y que no mantenía ninguna relación más allá de la estricta profesionalidad con el empresario. Naposki se lo creyó o se lo quiso creer. Hasta le hizo creer que Johnston era bastante rica.

Johnston ya se había declarado culpable en 1996 de falsificación y robo después de sustraer casi 350.000 dólares de las cuentas bancarias de McLaughlin. El día antes de su muerte, fueron retirados 250.000 dólares y, como se descubrió durante el juicio, había sido nombrada para cobrar una póliza de seguro de vida de 1 millón de dólares si McLaughlin fallecía. 

Eric Naposki
Eric Naposki y Nanette Johnston. Courtesy: Eric Naposki

Los investigadores se preguntan porqué se compraron una casa por 900.000 dólares unos meses antes del asesinato, la pusieron a su nombre, sabiendo que no disponían de dicha cantidad.

Durante el juicio, el jugador de fútbol americano contó que Nanette le havia dicho que McLaughlin abusaba de ella. Y Naposki se puso hecho una furia.

Noche de disparos

El comienzo del fin para Eric Naposki se produjo la madrugada del 23 de diciembre de 1994, ocho días después de que McLaughlin fuera encontrado muerto en su casa, cuando las autoridades le detuvieron en Newport Beach y lo arrestaron, aparentemente, por una orden de tráfico pendiente.

Según contaron los amantes en el juicio, su velada había comenzado en un campo de fútbol en Walnut, California, donde la pareja animó al hijo de Nanette de un matrimonio anterior. McLaughlin volaba de regreso desde Las Vegas esa tarde, y cuando el partido finalmente terminó, Naposki y Johnston fueron vistos en el aparcamiento del campo de fútbol. 

Nanette Johnston
Nanette Johnston, en el juicio. Foto: AP

Naposki explicó a los detectives que Johnston lo dejó en su apartamento para recoger un conjunto de ropa de trabajo negra y con su coche dirigirse a su trabajo en el club nocturno Thunderbird en Newport Beach, a poca distancia de la mansión, deteniéndose brevemente en el aparcamiento de un restaurante Denny’s a las 8:52 para avisar a su jefe de que estaba en camino mediante una llamada. La defensa de Naposki versa su inocencia en el caso de su cliente en esa llamada: si estaba haciendo una llamada desde Denny’s a las 8:52, razonó Naposki, no habría habido tiempo suficiente para conducir varios kilómetros y asesinar a McLaughlin en Newport Beach a las 9:11 pm, cuando se descubrió el cuerpo. En su contra juega que la discoteca y la mansión están a una distancia que se cubre en pocos minutos en coche. Para mala fortuna de Eric, su abogado perdió los registros telefónicos de esa llamada.

Naposki había sido desafiante en el transcurso de sus dos entrevistas policiales al mes siguiente del asesinato, y había cambiado partes de su historia. Sin embargo, su paso en falso más condenatorio se produjo después del primer arresto de tráfico en 1994. Cuando los detectives le preguntaron si tenía armas, Naposki dijo que recientemente había comprado un Jennings .380 y se lo había enviado por correo a su padre. 

Posteriormente, Naposki dijo a los detectives que había comprado una Beretta 92F de 9 mm, la misma marca y modelo que un científico forense identificó como el arma con mayor probabilidad de haber matado a McLaughlin, pero que le había prestado esta segunda arma a un amigo, Joe David Jiménez, quien trabajó también como guardia de seguridad en la discoteca. Sin embargo, cuando la policía visitó la casa de Jiménez, éste dio la referencia de una Jennings .380, registrada a nombre de Naposki y no la Beretta.

Eric Naposki
Eric Naposki se enfrentó a las acusaciones de asesinato durante el juicio. Foto: AP

La otra razón de los investigadores contra Naposki fue el testimonio de un vecino que contó en el juicio que Eric le había dicho primero que “quería que explotara el avión de Bill McLaughlin” y luego, después del asesinato, que “Tal vez lo hice o tal vez no lo hiceO tal vez hice que alguien lo hiciera“. Supuestamente, Naposki también le dijo a este vecino que el arma homicida era “el mismo tipo de arma que poseo“.

Por lo que se refiere a Nanette Johnston, dos recibos de un centro comercial a casi siete kilómetros de la casa de McLaughlin alrededor del momento del asesinato, la eliminan como sospechosa de haber disparado al empresario, pero, según los investigadores, no de ser la mente inductora que lo organizó todo.

Además, Naposki argumenta que el dinero que sacó Nanette de las cuentas de McLaughlin días antes de su muerte iban dirigidas a pagar una tercera persona para que realizase el trabajo. Naposki dijo que unos días antes del asesinato, su Baretta desapareció de su coche. Según él, fue Johnston quien se la dio a esa tercera persona. En otra declaración, esa tercera persona era la encargada de buscar a un sicario. En un informe de un detective se apunta que un vecino vio un coche blanco aparcado frente a la mansión el día del asesinato. Naposki tiene claro que era el del asesino a sueldo.

La condena

Al final, el juez William Froeberg impuso una cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por dos razones más aparte del móvil económico:

• En una libreta encontrada en el coche de Naposki aparece el número de matrícula de uno de los coches de McLaughlin garabateado adentro, más el testimonio de un detective de que Naposki no quería que las autoridades revisaran la libreta. En su defensa, Eric cuenta que tenia el número de matrícula porqué empezó a desconfiar de Johnston y de su supuesta riqueza y quería hacer un seguimiento del coche.

• El testimonio de un empleado de ACE Hardware que afirmó que Naposki le había pedido que diseñara un silenciador para una Beretta.

Eric Naposki
Eric Naposki, durante un partido con los Dragons

Los golpes en la cabeza

Es conocida la existencia de un trauma médico en muchos jugadores de fútbol americano. La insistencia de los golpes en la cabeza de toda una carrera deportiva pueden influir en un comportamiento que cruza las líneas de lo agresivo y que causan una temporal pérdida de conciencia. Algunos forenses que examinaron el cerebro del jugador de fútbol americano Aaron Hernández después de su suicido al ser condenado por la muerte de su pareja, explicaron que encontraron indicios de una posible enajenación temporal.

Nunca he visto el suicidio como una respuesta, en realidad es contraproducente demostrar que soy inocente. … La prisión, por otro lado, es solo un problema personal, lo que significa que eres tú contra ti mismo, si eres mentalmente lo suficientemente fuerte como para soportar las partes malas, entonces las partes buenas vendrán más fácilmente. No creo que Aaron se haya dado el tiempo suficiente para adaptarse y crecer mentalmente más fuerte, se dio por vencido, algo que nunca haré“.

Cuando Naposki se enteró que Aaron Hernández, jugador de fútbol americano acusado también de asesinato, se había suicidado en su celda.

Naposki ve ahora como su intento de demostrar que hubo un sicario a sueldo que mató a McLaughlin no sigue el curso esperado, está estudiando si presentando pruebas de enajenación temporal para demostrar sus comentarios discordantes entre declaración y declaración le exoneran de la condena. Intentará demostrar que los tackles y sacks que hizo durante su carrera deportiva influyeron en su mentalidad en los días y meses que rodearon el asesinato de McLaughlin.

Si hubiera estado pensando con suficiente claridad, dice, habría alertado a la policía sobre el plan de asesino a sueldo de Johnston, que, según lo contado, él sabía o sospechaba todo el tiempo.

Ha sido trasladado en varias ocasiones a diferentes correccionales. Uno al noroeste de Los Ángeles, a la prisión estatal de Avenal, una instalación de menor seguridad con mayor tiempo al aire libre y mejores condiciones de vida. Naposki quiso que este traslado fuera más cercano a su hijo, un estudiante de segundo año en el equipo de UCLA.

Naposki sigue defendiendo que es inocente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *