Frank Hayes. El dulce beso de la muerte.

Frank Hayes

No tenía que subir a ese caballo. Ni tan siquiera era jockey. Era un chico de los establos que encontró la gloria y la desgracia en el mismo momento.

Un giro del destino provocó una fatalidad sin vuelta atrás. Su sueño era ser jockey de carreras y, con ese objetivo, pasaba más tiempo en los establos de Belmont Park, Nueva York, que en casa. Se le recordará a lo largo de los años como el primer y último jinete que ha ganado una carrera estando muerto. Su única carrera.

Experto conocedor de la yegua ‘Sweet Kiss‘ a quien entrenaba cada día pero con la que nunca había competido, la falta de experiencia del jinete se vio compensada por una carrera memorable del animal. Las crónicas de los periódicos de la época afirman que Frank Hayes sufrió un ataque al corazón en el tramo final de la carrera pero que, al ser el primero en cruzar la línea de meta sobre el caballo, se le considera justo vencedor. Y así ha quedado para los registros de la historia de las carreras de caballos.

Establos del hipódromo de Belmont Park en Nueva York

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Las apuestas de la carrera estaban claramente en contra de Frank Hayes y ‘Sweet Kiss‘. 20 a 1. Un jinete sin ninguna carrera a sus espaldas con una yegua que con 7 años de edad tenía un historial modesto no hacían presagiar una buena actuación.

Y aunque los datos son confusos sobre la experiencia de ‘Sweet Kiss‘ en las carreras, lo que está claro es que Hayes se encontró con la oportunidad que había estado esperando desde que entró a trabajar en los establos. Y no iba a desaprovecharla. Aunque eso implicase rebajar su peso en 5 kilos pasándose las 48 horas antes de la carrera quemando grasa con carreras, ejercicios de esfuerzo y sin comer ni beber nada.

Las crónicas apuntan que Frank dijo a sus compañeros que aquel 4 de junio de 1923 “era un buen día para hacer historia“.

Belmont Park en 1907

La insistencia de Mrs. Frayling

No se conoce con exactitud donde nació aunque se sabe que fue en 1901. Algunos registros sitúan la llegada a este mundo de Hayes en Irlanda y que emigró a los 15 años con sus padres y sus cinco hermanos a Estados Unidos como muchos compatriotas, realizando las tareas más humildes de una nación en crecimiento.

Con 17 años entra a trabajar como mozo de establo en el hipódromo de Belmont Park para el propietario local M.L. Frayling que ya disponía de jockeys expertos, encargándose de varios caballos, entre ellos ‘Sweet Kiss‘.

Durante 5 años, Hayes entrenó y cuidó los caballos del señor Frayling viendo como otros conseguían participar en las carreras. Esperó su momento. Y llegó de la mano de la señora Frayling que quiso inscribir a su yegua en una prueba de ‘steeplechase’ (carrera de obsáculos) de 3.200 metros. Mrs. Frayling preguntó y buscó un jockey experimentado disponible con el peso adecuado para poder montar a ‘Sweet Kiss‘.

Se acercaba la fecha de la carrera y al no encontrar ninguno, se lo propuso a Frank. Inmediatamente, pasó por la báscula. En ese momento, nuestro protagonista pesaba unas 142 libras (64 kilos) y el peso que debía portar la yegua eran 130 libras (59 kilos) por lo que, dos días antes de la prueba, Hayes se propuso una dieta y unos ejercicios draconianos.

Imagen de un periódico de la época que relata como llegó Hayes a la línea de meta de la carrera

Inmóvil

Algunos jinetes que participaron junto a Hayes en la carrera relataron a los periódicos que el irlandés montó a ‘Sweet Kiss‘ exhausto. Casi sin fuerzas, le tuvieron que ayudar a subir. Parecía una alma en pena arrastrándose por el hipódromo mientras él respondía que acabaría la carrera. Su aspecto tampoco ayudó a que las apuestas subieran y Mrs. Frayling hizo un último intento de sustituirle. Pero el sueño de Frank era más fuerte.

Hayes se agarró bien a las riendas de ‘Sweet Kiss‘ y salió a la pista dispuesto a hacer historia. Mantuvo bien el ritmo y en el último obstáculo ya se había colocado en segunda posición muy cerca del favorito. En el sprint final, la yegua castaña de Mrs. Frayling demostró tener más pulmones y se impuso a ‘Gimme‘ por algo más que una cabeza.

Frank cruzó la línea de meta tumbado sobre el lomo de ‘Sweet Kiss‘. Y siguió así algunos metros más sin celebrar la victoria. Algunos espectadores creyeron que estaba susurrando algo al animal. En seguida Mrs. Frayling, llena de alegría por su arriesgada apuesta, se acercó a felicitar al vencedor y se dio cuenta que no se movía ni respondía a sus comentarios. El doctor de Belmont Park, John A. Voorhees, corrió hacia Hayes para examinarlo. Lo descendieron del caballo y allí mismo certificó que estaba muerto. El informe médico indicó un ataque al corazón por el esfuerzo realizado.

Reseña en el periódico Standard Union Brooklyn sobre el funeral de Frank Hayes

Enterrado como un jockey

Los actos de recuerdo en el Jockey Club que le homenajearon fueron escuetos pero emotivos. Las crónicas cuentan que era querido y apreciado por su formalidad (ahora lo llamaríamos profesionalidad) y Mrs. Frayling dirigió unas palabras que conmovieron a los allí presentes.

Tres días después de su muerte, Frank Hayes fue enterrado vistiendo los coloridos atuendos de jockey en el cementerio de Holy Cross de Brooklyn, Nueva York.

‘Sweet Kiss of Death’

Por lo que respecta a la famosa yegua, Mrs. Frayling decidió que no volvería a correr ninguna carrera y se le cambió el nombre por ‘Sweet Kiss of Death‘ (‘Dulce beso de la muerte’) hasta el fin de sus días.

El The Brooklyn Daily Eagle del 5 de junio de 1923 relató como fue la carrera en Belmont Park.

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