Hannah Gavios

Paralizada de cintura para abajo y armada con solo unas muletas, ha completado ya dos maratones y se propone ascender montañas

Una caída de 50 metros por un acantilado mientras era perseguida por un acosador sexual en Tailandia le dañó la columna vertebral. En el hospital le comunicaron que nunca más volvería a caminar, pero su fortaleza mental durante los dos meses de recuperación se incrementó y se puso como objetivo participar en el maratón de su ciudad, Nueva York. No una vez, sino completarla dos veces.

Hannah participó en mítica carrera a través de la Fundación Christopher & Dana Reeve, una organización benéfica dedicada a encontrar curas para las lesiones de la médula espinal y mejorar la vida de las personas con discapacidades y con la visibilidad que da el maratón de Nueva York recaudar dinero para la investigación científica.

Su espíritu no se resquebrajó. Aunque estuviera 12 horas sobre el asfalto y hubiesen dado la carrera por finalizada, ya de noche, nunca desfalleció. Admite que si pudo sobrevivir al ataque del depredador sexual y el dolor tras la posterior caída hasta que la rescataron, “un maratón no es para tanto”.

Hannah Gavios
Hannah Gavios ha demostrado una enorme fuerza mental.
Foto: Instagram hannita_mamacita

¿Por qué es una ‘Outsider’?

La extraordinaria fuerza que desprende Hannah Gavios es un ejemplo de superación para comprobar los límites del cuerpo humano. Experta corredora desde su época de estudiante en el instituto cuando participaba con el equipo de atletismo y cross-country, siguió corriendo durante su estancia en el Fashion Institute of Technology y tenía claro que no se iba a quedar postrada en una silla de ruedas toda su vida.

“Todos los músculos que no estaban paralizados, mis brazos, mis cuádriceps, mis abdominales, todo lo demás simplemente se fortaleció para compensar los otros músculos que no funcionan, como mis tobillos, mis glúteos, mis pies”.

El maratón fue un desafío personal pero también una oportunidad para que Hannah alcanzase otra cima: el ejemplo inspirador para otras personas en su misma situación.

Su hermana, que había participado en el maratón en ediciones anteriores, vio que muchas personas con discapacidades físicas completaban la carrera y fue quien animó a Hannah. El ejemplo de Amanda Sullivan que había acabado la carrera años antes con muletas tras sufrir un accidente automovilístico fue otro punto de apoyo y el ‘Team Reeve’ la tercera pata necesaria para llevar a cabo la hazaña.

“Pensé que era una excelente manera de desafiarme a mí misma, superar mis límites físicos y también difundir la conciencia sobre las lesiones de la médula espinal y ayudar a encontrar una cura”

Hannah Gavios
Hannah Gavios, durante una visita en el sudeste asiático antes del accidente.
Foto: Facebook Hannah Gavios

Perdida y mal acompañada

Hannah Gavios estaba en 2016 dando clases de inglés en Vietnam como muchos estudiantes que quieren conocer mundo y costearse un viaje cuando se tomó unas vacaciones y decidió viajar hasta Tailandia.

A principios de septiembre, durante un paseo vespertino y de vuelta al hotel en el centro turístico de Krabi, se perdió recorriendo la playa de Railay. Entró en una tienda para pedir ayuda y un trabajador local se ofreció a acompañarla.

Hannah desconfió enseguida pero el cansancio y las ganas de llegar a su habitación hizo que aceptase al acompañante. Desgraciadamente, Apai Ruangwong tenía otras intenciones. Eran las 11 de la noche.

Hannah Gavios
Hannah Gavios fue rescatada de un acantilado accediendo por el agua.
Foto: Phuket News

Empezó a guiarla por la jungla, por caminos poco transitados hasta que se abalanzó sobre ella y la manoseó. Hannah intentó huir pero el atacante la agarró e intentó quitarle la ropa. Se defendió mordiéndole la oreja y consiguió recorrer varios metros con él detrás. Pero la oscuridad y el terreno irregular hicieron que no viese el acantilado al que se dirigía. Una caída de 50 metros sobre las rocas fue el fatal desenlace. Pero su sufrimiento no terminó ahí. Apai Ruangwong, obsesionado con seguir y abusar de Hannah, descendió el acantilado y culminó su agresión sexual sin violarla. Recibió varios golpes en la cabeza durante su caída hasta el golpe final sobre una roca que le provocó la parálisis.

Hannah vio entonces que solamente ganándose su confianza podía salir de allí. Le suplicó que fuese a buscar ayuda aunque él repetía que no quería que viniese la policía.

Pasaron horas y Hannah creyó que acabaría sus días en ese acantilado ya que Apai le dijo que iba a buscar a alguien. Finalmente y a la mañana siguiente, la ayuda llegó desde el agua ya que el difícil acceso por tierra no permitía recuperar a la estadounidense. El agresor admitió haber abusado de ella y fue condenado a 10 años de prisión de los que ha cumplido 5.

Hannah Gavios
Hannah Gavios fue atendida por los servicios médicos en el mismo acantilado. Foto: Phuket News.

El camino hacia la recuperación

Hannah pasó 18 dias en un hospital de Tailandia hasta ser trasladada al Mout Sinai de Nueva York. Luego vinieron dos largos meses postrada en una cama con una sola idea: volver más fuerte.

La primera vez que los médicos le dieron el alta, Gavios no pudo sostenerse en pie. El proceso de recuperación seria largo y arduo. Empezó los movimientos atada sobre una cinta, después vendría la adaptación con las muletas y los trabajos específicos de los fisioterapeutas. Se concentró en los músculos que le debían sostener: si de cintura hacia abajo no servía, potenciaría los demás.

Hannah Gavios
Hannah Gavios completó el primer maratón de Nueva York en 2018. Foto: CNN

En marzo de 2018 contactó con un entrenador, Mark Zenobia, de la Fundación Christopher & Dana Reeve que le hizo el seguimiento de sus progresos. Quería volver y hacerlo por la puerta grande. A través del deporte, Hannah vio la posibilidad de ponerse un objetivo. Y el escogido no era fácil. Vio la cantidad de corredores que participaban en el maratón de Nueva York y se dijo a si misma que nada era imposible y que seria un buen escaparate para recaudar dinero para la investigación.

La parálisis de Hannah presentó varios obstáculos que afectaron en su ciclo de entrenamiento: una herida en la parte inferior del talón derecho tardó cuatro meses en curarse y retrasó el inicio del entrenamiento. Zenobia le recomendó distancias cortas y tiempos y, progresivamente, fue aumentando los recorridos hasta sentirse preparada.

En el proceso, utilizó unas muletas que le permitían realizar el movimiento de caminar, usando el pie opuesto y la muleta para impulsarse hacia adelante. Se adaptó a las nuevas capacidades de su cuerpo a medida que avanzaba. Después que los agarres de las muletas de las manos de rompieran durante los entrenamientos, los cambió por unos más resistentes. Aprovechó el cambio de muletas para aligerar su movimiento.

“Decidí no caminar sino balancearme para avanzar más rápido. Puedo variar el movimiento si necesito caminar para descansar pero me balanceo para ir más deprisa”

Hannah Gavios
Hannah Gavios fue agasajada por unas 500 personas a su llegada a la meta.

Recaudación récord

El 4 de noviembre de 2018 cruzó la meta tras 11 horas y 20 minutos de recorrido por las calles de Nueva York.

De noche, realizando el último tramo por las aceras ya que la policía ya había abierto el tráfico de coches cuando ella pasó por el kilómetro 18 y con la organización de la carrera dando por terminada el maratón, Hannah alcanzó su meta ante unas 500 personas que le aguardaban. Llena de emoción por su hazaña y por el enorme apoyo personal y mediático vio recompensada su lucha diaria de superación.

Hannah Gavios
Hannah Gavios fue acompañada por Amanda Sullivan. Courtesy NYRR

Esto la llenó de fuerza para volver al año siguiente. Acompañada de su hermana y su padre volvió a la línea de salida del puente colgante de Verrazano-Narrows para completar el maratón sobre las 12 horas. En la meta le estaba esperando miembros del ‘Team Reeve’, la vencedora de dos ediciones antes Shalane Flanagan y el director del maratón que le colgó la medalla de ‘finisher’.

Esperaba recaudar unos 4.000 dólares la primera vez y finalmente alcanzó la cifra de los 29.000 dólares sumando las dos ocasiones que ha participado.

“Fue un largo viaje a través del dolor que espero sirva para inspirar a personas que estén en una situación como la mía”

El estricto confinamiento y las medidas de seguridad sociales provocadas por la pandemia del Covid-19 han cancelado las carreras urbanas y muchos eventos deportivos, por lo que ahora, Hannah, aplica sus grandes dotes de fuerza mental con el ioga y realiza clases a través de las redes sociales cada lunes que son seguidas por miles de personas cautivadas por el esfuerzo de superación de una luchadora.

El siguiente reto es ascender montañas. Cada vez más altas. Y seguro que lo conseguirá.

Hannah Gavios
Hannah Gavios no se ha puesto límites y su próximo objetivo es subir montañas. Foto: Courtesy Team Reeve.

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