Heinz Weifenbach

Al borde de la bancarrota, no encontró otro apoyo que el dinero del dictador para salvar al club y revolucionar al hockey hielo alemán.

Heinz Weifenbach, exitoso promotor inmobiliario y presidente del ECD Iserlohn, dejó su ciudad de Renania del Norte-Westfalia a finales de noviembre de 1987. Se rumoreaba que el nuevo patrocinador del pequeño club de hockey hielo podía ser una compañía electrónica japonesa o que un jeque árabe petrolero aportaría 300.000 marcos alemanes (unos 153.387 Euros) al club.

No, su destino estaba fijado en el norte de África, para ser exactos, en Libia, ya que tenía una entrevista con Muamar al-Gaddafi. Para hablar de negocios y de un curioso patrocinio.

Heinz Weifenbach
Heinz Weifenbach visitó Libia con la intención de llegar a un acuerdo con Muammar al-Gaddafi

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Porque abrió una rendija a finales de los años 80 sobre la conveniencia de buscar capital de dudosa reputación. Ahora sabemos que la deriva del mundo del deporte lleva a que muchos clubs se deban sustentar gracias a los petrodólares y sus monarquías autoritarias que en muchas ocasiones distorsionan los precios del mercado de jugadores. Entramados de empresas y academias deportivas que generan ingentes cantidades de dinero invertidas en clubs sobretodo europeos.

Heinz Weifenbach hizo una huida hacia adelante para sacar al club del embrollo económico en el que se encontraba y alteró el sistema haciéndole preguntar si vale todo para sostener un proyecto deportivo. Aunque fuera con un dictador acusado por la comunidad internacional de haber promovido varios atentados en Europa. Uno concretamente en la propia Alemania.

La delicada situación del club y una pistola

En 1981, Weifenbach compró el ECD Iserlohn, un equipo de la liga de hockey hielo que jugaba en la Bundesliga de Alemania. El equipo no era muy bueno y tenía unas deudas que alcanzaban varios millones de marcos. Como muchos otros clubs, el Iserlohn estaba siempre buscando patrocinadores aunque ya llevaba sus uniformes llenos de logotipos.

El propio Heinz Weifenbach era un personaje interesante. Los que le conocieron lo recuerdan siempre fumando un puro, con su poblado bigote, un empresario con empuje, implacable y creativo, un hombre con una forma de vivir barroca en la abundancia, así como con unos métodos un tanto particulares. En más de una ocasión, algunos jugadores han reconocido que se había presentado en el vestuario blandiendo una pistola durante los descansos de los partidos si las cosas no iban bien.

Según explica el exjugador del club Earl Spry, el sueño de Weifenbach era que su equipo ganara el campeonato de liga y quería dejar claro a sus jugadores que ese era el objetivo principal de su paso por el hockey hielo.

Durante un partido, Iserlohn estaba perdiendo 6-0 ante un equipo al que debería estar venciendo. El defensa Dan Olsen cuenta que Heinz entró en el vestuario en el primer intermedio. “Nos estaba explicando cómo estábamos jugando. Y luego dijo: ‘Si ustedes continúan jugando de esta manera, los voy a disparar’, mientras sacaba su arma”.

Heinz Weifenbach
Plantilla del ECD Iserlohn de la temporada 1987-88

Delirios de grandeza

El club recibía dinero de una compañía cervecera, Iserlohner Pilsner y uno de los principales patrocinadores era dueño de una empresa de cristal, Ritzenhoff Cristal. Además, BMW también aportaba una buena cantidad de dinero para aparecer en las camisetas y en los cascos de los jugadores. También consiguió que el productor de cine alemán Mario Ohoven invirtiera una suma cuantiosa de dinero en el club.

Pero los delirios de grandeza de Weifenbach pasaban por traer a algunos de los mejores jugadores del hockey hielo a Iserlohn con las consecuentes elevadas fichas que debía abonarles. Firmó al filandés Martti Jarkko y a la estrella de la NHL, el checo Jaroslav Pouzar, con quienes logró alcanzar las semifinles de los playoffs de la temporada 1985-86. Y el dinero se esfumaba temporada tras temporada.

Heinz Weifenbach
El dirigente no tuvo reparos en promocionar el ‘Libro Verde’ de Gaddafi para salvar al club

Registro del fisco alemán a los jugadores

Todos esos patrocinios de los que hablábamos no generaron suficientes ingresos para pagar las cuentas. El equipo acumuló una cantidad alrededor de 3.5 millones de euros en impuestos atrasados a la Hacienda alemana. Los funcionarios fiscales alemanes estaban buscando documentos que pudieran mostrarles cómo Weifenbach les estaba ocultando ingresos y estaban determinados a encontrarlos.

Los jugadores recibían sus salarios puntualmente, en su mayor parte. Pero la Oficina Central de Impuestos de Alemania no. Las autoridades fiscales sabían que el ECD Iserlohn estaba jugando con sus libros de contabilidad aunque simplemente no estaban exactamente seguros de cómo. Entonces fueron tras los jugadores.

El club advirtió a los jugadores que “extraviaran” sus recibos de pagos y extractos bancarios. El gobierno alemán apretó aún más los tornillos. Según los informes, Weifenbach y el ECD Iserlohn no habían sido ajenos a los negocios corruptos y habían estado haciendo pagos extraoficiales a los jugadores durante años.

Bruce Hardy
Bruce Hardy, jugador del ECD Iserlohn. Courtesy: Bruce Hardy

De la noche a la mañana, los jugadores se encontraron con agentes federales llamando a las puertas de sus apartamentos. Alterados y austados, algunos jugadores como el canadiense Bruce Hardy, de casi dos metros de altura, se escabulló por una ventana trasera cuando llamaron a la puerta los agentes federales del fisco alemán. Aunque no podía esconderse por mucho tiempo, acabaron entrando en su apartamento y se llevaron objetos de valor que retuvieron en custodia como medida de presión.

“Hubo un día en que salimos a jugar a la pista y nos quitaron nuestros coches”, explica Hardy. “Tendrían un gran remolque ahí afuera, cargando nuestros automóviles y llevándoselos”.

A la luz de sus deudas que se acumulaban con un motante de 2.965.493 euros, el departamento de impuestos declaró a Iserlohn insolvente. En otoño de 1987, Heinz Weifenbach estaba desesperado. Y tal y como estaba la situación el dirigente se lanzó a buscar un empresa más arriesgada para salir de la bancarrota.

Hans Meyer
El alcalde Hans Meyer ya conoció a Gaddafi en 1983 y puso en contacto a Weifenbach con el dictador libio.

Los negocios del alcalde

El equipo necesitaba jugar para evitar la bancarrota total. Y Weifenbach no podía evitar y obstruir a los agentes fiscales para siempre. Buscó algún tipo de financiación creativa a lo largo y ancho del planeta y encontró a Hans Meyer, el alcalde de la cercana ciudad de Hemer.

Hans Meyer era conocido por sus negocios con países del este de Europa y con China. Era la persona ideal que le podía poner en contacto con patrocinadores poco habituados a invertir dinero en el mundo del deporte y que tampoco esperaban que se les preguntase de donde salía el dinero. Esos socios comerciales eran los que Weifenbach necesitaba.

Hans Meyer: “Lo tengo. Llamaremos a Muammar al-Gaddafi”

Terrorismo de estado

Muammar al-Gaddafi. Dirigente libio que consiguió el poder como muchos otros dictadores: apartando a todos aquellos que le podían hacer algún tipo de sombra e imponiendo un estado de miedo a sus ciudadanos. En el plano internacional, el apoyo de Libia a movimientos revolucionarios y su política antiisraelí provocaron gradualmente durante la década de los 80 el aislamiento del país. La venta de crudo sustentaba las arcas libias y le proporcionaba un cierto poder de decisión en el tablero internacional y la cercanía en el Mediterráneo con Europa una influencia como principal socio africano de los gobiernos europeos.

Entre los atentados terroristas en los que Gaddafi estuvo acusado de estar involucrado se encuentran la Masacre de los Juegos Olímpicos de Munich en 1972, la bomba en la discoteca berlinesa La Belle en 1986, el derribo del vuelo 103 de Pan Am en 1988 y del vuelo 772 de UTA en 1989. Su propósito, desestabilizar las naciones occidentales mediante un terrorismo de estado encubierto.

Heinz Weifenbach
Recortes de periódicos de la época en los que aparece Heinz Weifenbach durante su viaje a Libia y la enorme expectación que generó en los medios de comunicación

En 1982, EE. UU. tomó medidas económicas contra Libia, como la prohibición de importación de crudo libio, y restricciones para las exportaciones norteamericanas al país africano. Durante 1983, el gobierno norteamericano prohibió a los estudiantes libios residentes en EE. UU. estudiar aviación o cualquiera de sus ramas. Reagan también ordenó ese año que sus aliados europeos o africanos no negociasen económicamente con Libia.

Por la edad con la que tomó el poder, su imagen de militar rebelde y sus políticas izquierdistas, anticolonialistas y antioccidentales y de distribución de la riqueza, fue calificado frecuentemente como el ‘Che Guevara‘ árabe. Gobernó su país durante 42 años, de 1969 a 2011 cuando fue derrocado y ajusticiado por los rebeldes apoyados por gobiernos extranjeros y se caracterizó por violaciones permanentes a los derechos humanos, censura, tortura, persecución a sus opositores políticos y por su ferocidad contra los civiles.

Heinz Weifenbach
El ‘Libro Verde’ plasma las ideas de Muammar al-Gaddafi

El ‘Libro Verde’

Sus ideas las plasmó en el ‘Libro Verde’ como compendio de la unificación del socialismo, el islam y el nacionalismo árabe. Es un libro de matiz político de tres volúmenes escrito entre 1975 y 1981 en el que se exponen sus pensamientos políticos, de un modo similar a como lo hizo Mao Tse Tung con su ‘Libro Rojo’.

Instauró la ‘Revolución Verde’, Yamarihiya en 1977, cuando la bandera de Libia es cambiada de color a una completamente verde, aludiendo a su libro e impulsó una serie de cambios sociales revolucionarios mirándose al espejo de los grandes estadistas mundiales.

Heinz Weifenbach
Heinz Weifenbach, durante su entrevista con Gaddafi

La tienda beduina

Heinz Weifenbach viaja a Libia a finales de noviembre de 1987 con una veintena de periodistas que plasmaran el contacto del dirigente alemán con el dictador a la búsqueda de 1.5 millones de marcos según explica en el viaje de ida a los reporteros. El negocio con el “Centro Mundial para la Divulgación del Libro Verde” implica promocionar el ‘Libro Verde’ para dar a conocer las ideas de Gaddafi.

El grupo alemán llega a Trípoli y recibe una especie de recepción estatal con una primera conversación en el lobby para invitados de estado con el Ministro de Deportes, Ali Mansouri, las damas en traje nacional crean un ambiente folclórico y Weifenbach, se siente feliz y complacido de que todo esté funcionando como lo anunció.

Al día siguiente, Gaddafi acoge a nuestro personaje en una tienda beduina, de muy buen humor, recibe banderines de ECD Iserlohn y placas conmemorativas, estrecha gentilmente la mano de Weifenbach y hasta su médico dirá que los alemanes eran “como hermanos”. Para agasajar a los invitados, Gaddafi anuncia que pronto construirá una pista de hielo en la capital, Trípoli. Las conversaciones van a buen puerto.

En vista del éxito en las negociaciones en todos los niveles con el dictador, Weifenbach redobla sus esfuerzos de contactos en el país africano y acaba perdiendo el vuelo de regreso. Cuando llega al aeropuerto, su avión ya está en el aire. No queda claro si fue una maniobra estudiada para evitar un recibimiento hostil a su vuelta a Alemania o si lo perdió por las entrevistas que se alargaron más de la cuenta. Lo cierto es que no llega a Frankfurt con el grueso de la expedición sino a Berlín Oriental donde nadie lo reconoce.

Heinz Weifenbach
Heinz Weifenbach blandiendo el libro y no la pistola

Impacto mundial

Como un reguero de pólvora, el acuerdo alcanzado por el Iserlohn con el dictador libio abre los informativos de varios días de diciembre de 1987. Dos cadenas de televisión norteamericanas llegan a la población alemana y el New York Times envía corresponsales a cubrir las reacciones. Algunas de muy virulentas como la del seleccionador nacional Xavier Unsinn que espetó a los medios: “El deporte no debe apoyar elementos criminales y el terrorismo”.

A su regreso a Alemania, Weifenbach se reunió con los jugadores y les anunció el acuerdo: “¿Adivinen qué? Buenas noticias. Las autoridades fiscales ya no volverán a rebuscar en sus apartamentos. Incluso podrían recuperar sus chaquetas de cuero y sus pertenencias más valiosas . Y vamos a jugar. Y nosotros vamos a tener la oportunidad de ganar el campeonato “.

Robert Simon
La camiseta del exjugador Robert Simon es una de las pocas que se conservan con la publicidad del ‘Libro Verde’

La corta vida del patrocinio

El único partido que llevó el ‘Libro Verde’ en las camisetas fue el que jugó contra el SB Rosenheim el 4 de diciembre de 1987. Se informó que el club ingresó una cantidad cercana a los 796.812 euros aunque nunca quedó claro si llegaron a las arcas del club. Con esa cantidad podía sufragar sus problemas fiscales temporalmente aunque no trascendió nunca durante cuantos partidos debían llevar la publicidad del libro.

Seis mil espectadores consiguieron entrar en un pabellón con una capacidad de solo 4.900. Iserlohn ganó el partido. En cierta medida, todo ese alboroto le parecía bien a Weifenbach ya que creía que estaba dando visibilidad a su club para alcanzar otros patrocinios. Lo que desconocía era que debería capitular en su empresa de llevar la publicidad del mandatario libio por las presiones externas e internas.

Heinz Weifenbach
Heinz Weifenbach se prestó a que le hicieran una fotografía con la caja fuerte del club vacía.

Si el fantasma del fisco se había diluido por unos meses, ahora era la Federación Alemana de Hockey sobre Hielo la que se opuso a tan curioso patrocinio y, además, se creó un ambiente hostil en la sociedad alemana por el recuerdo del terrorismo de estado que había infligido tanto dolor en Europa.

El próximo partido que debía disputar el ECD Iserlohn era en Frankfurt, donde miles de soldados estadounidenses estaban desplegados en las bases europeas de vigilancia del bloque del este. Cuando el autobús del equipo llegó al pabellón, Dan Olsen se percató que las manifestaciones de repulsa iban dirigidas al club pero quien las sufría eran los jugadores.

Antes del partido, el jefe de la unidad antiterrorista anunció que se habían recibido amenazas de bomba que debían tomarse en consideración. Rastrearon la pista y todos los espacios del pabellón sin encontrar nada. El ambiente se caldeaba.

En el vestuario, los jugadores le dijeron a Weifenbach que tenían serias dudas sobre el uso del logotipo del ‘Libro Verde’. El dirigente les expuso claramente la situación. Si no patrocinaban el dichoso libro no habría dinero para pagar los salarios y el club se metía en la bancarrota total con la retirada del equipo de la competición y la cancelación de la temporada.

Los jugadores votaron y la mayoría prefería dar por terminada su carrera en el club a tener que ser el objetivo diario de insultos y diana de los comentarios extradeportivos.

Durante la temporada 1987-88, el ECD Iserlohn se declaró en quiebra.

Robert Simon
Robert Simon entregó la camiseta de la polémica al museu de la fama del hockey hielo de Alemania.

La prisión

Weifenbach llevó el despido del equipo de la competición al tribunal de deporte alemán y éste falló a su favor. Sin embargo, el equipo debía cambiar su nombre a ECD Sauerland y fue expulsado de la primera división del hockey hielo alemán. Al no poder armar un equipo para la segunda división para la próxima temporada, el club finalmente se quedó en la tercera división.

Heinz Weifenbach logró esquivar a los funcionarios fiscales alemanes el tiempo suficiente para resurgir como presidente de ECD Sauerland, ganando un título en 1989. El sueño del campeonato de Weifenbach finalmente se hizo realidad pero renunció dos años después acuciado por las deudas y la falta del ímpetu que le había llevado a buscar patrocinios de cualquier tipo. En 1993 comenzó a cumplir una condena de 27 meses de prisión por evasión de impuestos. Murió a principios de 2015.

Heinz Weifenbach
Heinz Weifenbach fue manteado por los aficionados con la consecución de un título en 1989

 

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