Hermanos Pospíšil. «No quisimos ser unas marionetas del régimen comunista»

Jan y Jandrich Pospísil

Presentados como la victoria del socialismo sobre el capitalismo por sus 20 campeonatos del mundo de ciclobol, nunca quisieron formar parte del partido y fueron estrechamente vigilados.

Ahora hace 54 años, las tropas y tanques soviéticos que invadieron Checoslovaquia en enero de 1968 para apagar la denominada ‘Primavera de Praga’ que el presidente Alexander Dubček había impulsado con sus reformas, abandonaron el país victoriosos de haber reinstaurado de nuevo el orden comunista.

Los hermanos Pospíšil ya habían ganado dos campeonatos del mundo de ciclobol, un deporte que mezcla el fútbol sala con la bicicleta y fueron a su pesar, como Vera Čáslavská (ver Vera Caslavska. La novia de México que desafió a la URSS) y otros deportistas, los emblemas de la victoria del comunismo sobre el capitalismo a través del deporte y no se admitía ningún tipo de disidencia. Ganar a un equipo occidental suponía, para las autoridades, algo más que una victoria nacional mientras que para los hermanos Pospíšil era solo un aliciente deportivo.

Mientras las autoridades comunistas les utilizaban en los medios de comunicación, Jan y Jindrich Pospíšil, se limitaron a disfrutar del ciclobol durante toda su trayectoria deportiva amateur que compaginaban con un trabajo en un fábrica manteniendo la distancia con el partido. Lo que les llevó a ser vigilados e instigados a abandonar a principios de los 80 cuando los resultados no acompañaban.

«Nos mantuvimos alejados todo lo que pudimos del sistema porque sabíamos que si conseguíamos algún beneficio, tendríamos que compensarlo»

Hermanos Pospíšil
Jan (25.4.1945) y Jindrich (23.3.1942) entraron el el Hall of Fame del Ciclismo checo tras conseguir 20 campeonatos del mundo. Foto: Jaroslav Legner (Sport)

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¿Por qué son unos ‘Outsiders’?

Por mantenerse alejados de los cantos de sirena que les pedían más implicación política. En parte, ayudó que su deporte se conociera básicamente en Centroeuropa donde países como Alemania, Hungría, Austria, Suiza, Bélgica, Francia y Dinamarca tienen la mayoría de practicantes. Si en los campeonatos mundiales se hubieran presentado americanos, sus victorias hubieran cobrado más importancia y la presión hubiera sido mayor.

Acción espectacular de ciclobol del ciclista italiano ante el disparo del belga

¿Cómo se juega al Ciclobol?

El ciclobol mezcla el fútbol y el ciclismo, se juega por parejas y el objetivo es golpear el balón con la rueda delantera de una bicicleta diseñada especialmente para este deporte e intentar anotar un gol en una portería.

Como derivada del ciclismo acrobático, es un juego trepidante, vistoso y electrizante que aúna el pedaleo con un piñón fijo que permite avanzar y retroceder a su antojo, con las ansias de marcar un gol. Se juega sobre una pista de fútbol sala pero con unas medidas más reducidas cuando juegan dos contra dos: 14 metros de largo por 11 de ancho y las porterías son de 2×2 metros. Si los equipos son de 5 contra 5, la dimensión de la pista es la de balonmano.

La bicicleta, diseñada especialmente para el desarrollo del juego con un manillar alto y un sillín por detrás del eje de la rueda trasera, debe estar siempre en movimiento ya que se penaliza que un jugador se agarre a la portería o toque el suelo. El objetivo es golpear un balón con la rueda delantera para anotar en la portería contraria y el balón, con un diámetro de 18 cm, puede ser atajado con cualquier parte del cuerpo o de la bicicleta. Deporte agotador, los partidos tienen dos tiempos que duran 7 minutos.

La UCI regula este deporte y los campeonatos del mundo de Ciclismo Indoor y las competiciones de ciclismo artístico y el ciclobol y por ahora, todavía no es olímpico.

Básicamente el ciclobol se juega entre selecciones nacionales

Navegar en las marismas comunistas

La elección de los hermanos Jan y Jindrich Pospíšil de no involucrarse fuera de lo más estrictamente necesario les llevó a transitar por medias verdades y mentiras piadosas para escapar de la captación de los dirigentes comunistas.

Reconocen que la época que les tocó vivir era esa. Jan afirma que «Es cierto que nos dijeron clara y llanamente que debíamos unirnos al partido, que no podíamos viajar sin representarlo. Y cuando se suponía que debía ir a las reuniones programadas, me excusaba diciendo que debía entrenar duro».

«Nunca me gustó tener la obligación de formar parte del partido (comunista). Además, siempre he tenido más amigos en Occidente»

Jan Pospíšil
Los hermanos Jan y Jindrich Pospíšil junto a su entrenador Harhem. Foto: Jaroslav Legner (Sport)

Además tuvieron la suerte de que su entrenador, Harhem, siempre los defendió. Fuera porque quería que entrenaran más o fuera porque tampoco era muy afín al régimen, convencía a los policías y miembros del partido para excusar a sus pupilos.

Jindrich asegura que fueron invitados en numerosas ocasiones a reuniones donde se discutía (más bien se reafirmaba) el espíritu socialista victorioso sobre el capitalismo. «Allí nos presentarían como alguien diferente de lo que éramos. No queríamos ser marionetas».

Vigilados

Los campeonatos, disputados todos en Europa (Alemania, Austria y Checoslovaquia), se sucedían y los hermanos Pospíšil volvían victoriosos a casa. Tras conseguir el de 1968, encadenaron, hasta 1981, catorce campeonatos mundiales de ciclobol. Eran las estrellas del momento del ciclismo checo. No eran profesionales y no recibían nada del gobierno que no fuera una palmadita en la espalda y una nota para una reunión en el ministerio.

A Jan y Jindrich les impulsaba solamente sus ansias de ganar a rivales occidentales ya que dicen de los rusos que eran buenos en carreras por etapas en línea recta, pero nefastos al tener que improvisar constantemente según donde la caprichosa pelota saliera rebotada.

Los periódicos y la televisión se hacían eco de sus victorias. Jindrich confirma que les mostraban como «la victoria del hombre socialista sobre el capitalista» y que «era imposible defenderse de eso ya que no era el ideal deportivo que ellos pensaban». Prefirieron no protestar o expresar ningún desacuerdo ya que se entendía contrario al régimen y dependían de su trabajo en la fábrica.

Pero llegó 1982 y no ganaron. Jindrich con 39 años y Jan con 36, ya eran demasiado viejos para el régimen. Había que facturarlos. Otros jóvenes, ya afiliados al partido, ocuparían sus puestos.

«(En 1982) Nos aconsejaron que nos fuéramos, que abandonáramos. Que ya no conseguiríamos ningún título más. Entonces empezó una vigilancia más estricta».

Jindrich Pospíšil
Jan y Jindrich decoran el árbol de Navidad con sus medallas

Los hermanos Pospíšil observaron que les apartaban por su negativa constante a pertenecer al partido. Era algo habitual hasta en los trabajos más básicos de la sociedad. «Éramos chicos normales que hablábamos con todo el mundo y queríamos ceñirnos a nuestro deporte» explica Jindrich, y añade «Por eso nos quería la gente y nos animaba a seguir. Fue por ellos que decidimos continuar».

«Me vigilaban frente de casa. Un coche estuvo aparcado durante tres días en la acera de enfrente. Me pararon un día al salir y me preguntaron de donde había sacado un aparato nuevo de video».

Jan Pospíšil

Jan explica que la visita de un amigo de Viena desencadenó todo el operativo de vigilancia.

El granjero alemán

Los hermanos Pospíšil todavía tuvieron cuerda para proclamarse campeones cinco años seguidos más entre 1984 y 1988. Curiosamente, decidieron dejarlo al ganar el 20º título, a los 43 y 46 años respectivamente, y reconoce Jindrich que fue el más celebrado. Era para redondear una carrera deportiva impresionante. Alguna lesión y que los rivales les tenían muchas ganas también influyeron en su decisión.

Durante muchos años fueron los únicos, de los países socialistas, que se mantenían en la cúspide de campeonatos mundiales ganados en cualquier deporte. Hubieron otros pero no aguantaron tantos años.

Jan admite que los otros deportistas les miraban como «exóticos, pero era un deporte que también practican los suizos, alemanes, austríacos, franceses….». Cuenta una anécdota que resume bien el carácter amateur del ciclobol:

«Entre los jugadores había un granjero alemán. Un buen chico. Cuando llegamos al torneo (en Alemania) nos invitó a su casa, nos cocinó un tocino y nos invitó a comer y beber. A cambio, le ayudamos a recoger las patatas de su campo»

Jan Pospíšil

Su despedida fue en Ludwigshfen. El público, conocedor de su retirada y de pie, los ovacionó.

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