Jamie Cudmore. El leñador rescatado por el rugbi.

Jamie Cudmore

Tras pasar por un centro de detención juvenil por una adolescencia complicada, encontró en el rugbi su terreno propicio para seguir repartiendo.

La batalla se libra palmo a palmo. Cada metro ganado sobre el terreno de juego es un metro más cerca de la línea de marca. Y Jamie Cudmore era el jugador perfecto, el segundo línea que cualquier entrenador quiere tener en su equipo si quiere tumbar a un toro. Su aspecto le ayuda: 118 kilos y casi dos metros, apodado ‘Cuddles‘ (‘Caricias‘) por sus compañeros y rivales, será lo último que dará para ganar ese palmo.

Jamie Cudmore celebrando una victoria con el AS Clermont

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Ni por asomo podía pensar Cudmore que acabaría disputando una final del Top14 de Francia de rugbi saliendo de un recóndito pueblecito de la Columbia Británica desde la tercera división de la costa oeste.

Llegó al rugbi de rebote para canalizar una adolescencia complicada y una juventud turbulenta que le podía haber llevado a arrastrarse por prisiones de Canadá y huyendo de los federales estadounidenses pero, a veces, el físico marca el camino de un deporte.

Optó por la decisión arriesgada y llena de incógnitas.

“Si me hubiera quedado en casa probablemente estaría cortando árboles de lunes a viernes y haciendo snowboard los fines de semana. No es que sea algo malo pero en el rugbi he encontrado mi espacio”.

El matón de Squamish

Aunque nació en Winnipeg, Manitoba, a 25 horas de coche de la Columbia Británica, su infancia se desarrolló en las calles de Squamish (20.000 hab.), a 48 minutos de Vancouver. Y la calle siguió siendo su terreno en la adolescencia.

Fue allí donde su físico sirvió para saldar cuentas de impagos al servicio de narcotraficantes. Amedrantar, atemorizar o sencillamente avisar fueron durante un tiempo las actividades a las que se dedicó Jamie. A los 17 años, por una paliza y un asalto pasó una temporada en el centro de detención juvenil. Parece que no corrigió su comportamiento.

A los 19 decidió montar una fiesta en su casa aprovechando que sus padres no estaban. Supuestamente, Jamie fue a comprar cerveza cuando un vecino se acercó a la casa quejándose del ruido. Supuestamente, dos amigos le dieron una paliza al vecino y también supuestamente, Cudmore llegó a casa cuando el vecino yacía muerto en el jardín.

Hijo de un profesor inglés que había jugado a rugbi en su juventud, en la familia Cudmore hay dos hermanos más con igual o más testosterona en la sangre que Jamie. Por eso el padre decidió sacar las puertas de sus habitaciones harto de tener que reparar las bisagras. Daniel, el hermano del medio es el famoso actor que dio vida a ‘Colossus‘ de la serie de películas X-Men y personaje de las películas ‘Crepúsculo‘. Luke, el más joven de los tres también juega a rugbi en el Capilano RFC, primer club donde Jamie marcó territorio.

Fijo en la selección de Canadá, representó a su país en cuatro mundiales

Salir desde Tercera División

El deporte es en muchas ocasiones un canalizador de comportamientos y una vía de escape, un lugar donde realizarse. Cudmore probó con el beisbol junior pero fue expulsado cuando placó a un jugador que iba a hacer una carrera. El hockey hielo hubiera sido el mejor entorno para la bestia pero la constancia y el compromiso brillaban por su ausencia en los parámetros mentales de nuestro protagonista.

Mientras trabajaba en el puerto de Squamish haciendo valer su físico, el jefe le preguntó: “¿Qué haces el sábado?”. Jamie contestó que solía ir a beber y buscar pelea. “Pues ven a jugar al rugbi, harás lo mismo y encima la policía no te tocará los cojones” le instó su superior. Probó con el Capilano RFC de Vancouver que disputa la tercera división a nivel amateur y encontró el deporte ideal para sacar los demonios. Se esmeró tanto que su comportamiento cambió. Se vio útil y con un objetivo.

No se esperaba de él que fuera un jugador técnico sino efectivo para desmontar líneas y abrir puertas para que otros consiguieran pasar. Y eso le salía de maravilla.

Cudmore, durante un partido contra los All Blacks

A los 24 años decidió que podía ganarse la vida desencajando rivales y viajó hasta Gales para enrolarse en el Llandovery RFC de la Welsh Premier Division. Un club con 142 años de historia y unas bases asentadas de respeto y caballerosidad desconocidas para Jamie. En tan solo un año tuvo que adaptarse a un estilo de juego y unas normas que no cuadraban con su comportamiento dentro y fuera de los campos. Pero vio que solamente podía sobrevivir en ese mundo si mantenía las formas. Aunque no siempre lo consiguió. Disputó 23 partidos y anotó 25 puntos.

“Definitivamente no soy un ángel, eso es seguro. Todo lo que he hecho, asumí la responsabilidad y nunca voy a señalar con el dedo más que a mí mismo”.

Jamie fue un jugador muy expeditivo, recibió 24 amarillas y tres rojas

Salto a Francia

Su paso por el FC Grenoble Rugby modeló su juego. Jugó 28 partidos pero su función en el equipo era la de no dejar pasar a nadie, convertirse en una pared para que otros encontraran los espacios suficientes.

Dos temporadas en la segunda división francesa y seleccionado por su país en 2002 para debutar contra Estados Unidos ya hacían augurar un futuro prometedor. Sus entorchados se repitieron en los mundiales de rugbi de 2003, 2007, 2011 y 2015.

En 2005 fichó por uno de los mejores equipos del Top14, AS Clermont. Y repartió placajes durante 11 temporadas jugando 212 partidos y anotando 90 puntos.

Su mejor momento llegó el 29 de mayo de 2010 en el Stade de France ante 80.000 personas en la final del Top14 ante USAP de Perpinyà. El AS Clermont venció 6-19 y Cudmore pudo añadir uno de los campeonatos más prestigiosos a su palmarés además de haber acumulado con ‘Les Jaunards‘ 24 tarjetas amarillas y 3 rojas.

Reflejó toda su vida deportiva en un libro con un título elocuente

Vinomania

Terminó su carrera deportiva en el Clermont en 2016 y, establecido en la misma región de Clermont-Ferrand junto a su mujer originaria de Terranova y su hija, en 2011 abrió un bar de vinos, ‘Vinomania‘, y un local nocturno llamado ‘Five‘. Asimismo, compró unos terrenos donde empezó a cuidar de unos viñedos.

Al Chardonnay que salió de sus tierras le llamó ‘Tarjeta Amarilla’ y al Pinot Noir Gamay, ‘Tarjeta Roja’, en clara referencia a su comportamiento en el campo.

Además combinaba su pasión por el vino con la de entrenador en la Academia Juvenil del Clermont. En 2017 cogió las riendas del Oyonnax, equipo del Top14 y posteriormente el cargo de Director de Rugby de Provence Rugby.

Cudmore enseñará sus amplios conocimientos en la Pacific Pride Academy

Vuelta a los orígenes

En verano de 2019, la federación canadiense de rugbi le propuso hacerse cargo del puesto de entrenador de la recientemente establecida Pacific Pride Academy. Esta escuela de entrenamiento prepara un programa de alto rendimiento para jóvenes jugadores emergentes canadienses.

Funcionará durante 10 meses en Langford, en la Columbia Británica, e intentará formar a jóvenes que despunten y puedan ser seleccionados en las ligas europeas.

Cudmore será un buen ejemplo de lo que se puede y lo que no se puede hacer en el rugby y en la vida.

Cudmore en la Academia Pacific Pride. Foto: Courtesy HSBC SPORT

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