Jimmy Hasty. El goleador de un solo brazo

Jimmy Hasty

Aunque tenía una minusvalía desde los 14 años, demostró que nada le impediría seguir jugando hasta alcanzar la cifra de 103 goles en 170 partidos.

Un espigado jugador con camiseta blanca y pantalones negros radía de felicidad al recibir una copa que le designa como mejor jugador de la liga irlandesa de la temporada 1964-65. Sostiene el trofeo solo con la mano derecha. En la imagen parecería que su brazo izquierdo queda tapado pero lo cierto es que no disponía de él.

El espíritu de superación de Jimmy Hasty le llevó a luchar por cada balón desde el fútbol amateur hasta consagrar su carrera deportiva en el Dundalk al que dio una liga tras 30 años de sequía.

Habilidoso con los pies, buen rematador de cabeza y con una visión de juego para crear espacios, fue uno de los jugadores más queridos en Oriel Park, que se abarrotaba cada fin de semana hasta la bandera para verle jugar.

Cuando se retiró del fútbol corrían malos tiempos para la paz en Belfast y la época convulsa de los ‘Troubles‘ que le tocó vivir le afectó de lleno: desgraciadamente, como católico y personaje importante dentro de su comunidad, fue el objetivo de una facción protestante que vio en él la manera perfecta de insuflar miedo a una parte de la sociedad norirlandesa con su asesinato.

Jimmy Hasty recibe el galardón de mejor jugador de la liga irlandesa de la temporada 1964-65.

¿Por qué es un ‘Outsider’?

A contracorriente del que pudieran decir o objetar otros jugadores y clubes, Hasty se mantuvo firme en su convicción de jugar al fútbol. Maravilló en su etapa amateur haciendo de su discapacidad una fortaleza teniendo que demostrar que era mejor que los demás delanteros.

No se amedrentó. Insistió e insistió convirtiendo los murmullos en evidencias cuando el balón llegaba a la red con la facilidad que él lo hacía. Su carácter afable y amigable ayudó a hacerse un hueco en los vestuarios.

Solamente hay otro caso de un futbolista que haya triunfado teniendo una discapacidad física. Héctor Castro, uruguayo, perdió el antebrazo derecho a los 13 años por una sierra mecánica cuando trabajaba para poder sustentar a su familia.

El ‘Divino Manco’, que es como se le conocía, no tenía la discapacidad de Hasty, sino algo menor. Se proclamó campeón del mundo con Uruguay en 1930, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1928 de Ámsterdam, campeón de la Copa América en dos ocasiones y campeón de Uruguay con Nacional de Montevideo tres temporadas como jugador y seis como entrenador.

Héctor Castro, el ‘Divino Manco’, con la camiseta de Nacional de Montevideo.

El molino pierde y el fútbol gana

Su vida iba encaminada a trabajar en los muelles y a los 14 años entró a trabajar en un molino donde una fresadora le arrancó el brazo izquierdo el primer día de trabajo. El molino perdió un operario y el fútbol ganó un goleador.

Hasty no quería renunciar al fútbol y aprendió a moverse por el área sin la ayuda de un brazo. Además, en carrera, no iba desacompasado. Nacido en 1936 en Sailortown, un barrio de Belfast, Irlanda del Norte, empezó jugando en el Islandmagee a nivel amateur, fichó por el Newry Town, donde sus goles hicieron que se proclamaran campeones de la división B de Irlanda del Norte.

En un viaje de prospección, Jim Malone, presidente del Dundalk de la liga irlandesa, cruzó la frontera para ver en directo los partidos de Hasty y se lo llevó 25 km. al sur.

En una reunión de la junta directiva a mediados de octubre de 1960, Malone propuso el nombre de Jimmy Hasty para ocupar la posición de delantero centro. Glosó sus virtudes y sus goles hasta que alguien de la junta apuntó que le faltaba un brazo. Enseguida, los otros miembros, se opusieron al fichaje («No convertiremos este club en un circo de monstruos» se oyó). Malone había hecho el viaje con otros dos directivos que le apoyaron pero los votos del resto declinaron la propuesta. Aún así, Malone informó a la junta que el jugador con un solo brazo ya estaba fichado y que él asumía completamente el éxito o el fracaso del fichaje.

Primera victoria europea de un equipo irlandés

Hasty defendió la camiseta del Dundalk durante seis temporadas. El 20 de noviembre de 1960 debutó en casa ante el Cork Celtic y las gradas se llenaron para ver al jugador con un solo brazo. La afición, dividida entre los escépticos y los curiosos no dieron crédito al ver a Hasty desenvolverse en el área rival. Debut y gol. Malone miró a sus compañeros de junta con una sonrisa cómplice.

El siguiente mes y medio de liga, Dundalk encadenó cinco victorias seguidas con 24 goles a favor. El efecto Hasty se extendía por la isla verde y los campos se llenaban para verle.

Era buen rematador de cabeza con su 1’82 metros de altura y además mejoró una técnica aprendida en los campos de tierra de cuando jugaba para Islandmagee: con el muñón que sobresalía de su hombro se apoyaba en el defensa, cogía impulso y dejaba al contrario clavado en el suelo. Y aunque el árbitro estuviera mirando, solamente veía una manga voltear al viento. Al principio, los defensas no sabían como encararle pero cuando ya iban perdiendo en el marcador se espabilaban para pararle.

Plantilla del Dundalk campeón de la liga irlandesa en la temporada 1962-63. Jimmy Hasty es el tercero de pie por la izquierda.

La temporada 1962-63 el Dundalk se proclamó campeón de la liga de Irlanda después de tres décadas de espera y Hasty tuvo un papel muy importante en su consecución. Aquel título les permitió participar en la incipiente Copa de Europa la temporada siguiente. El 11 de setiembre de 1963 jugaron una ronda eliminatoria contra el Zúrich en casa. Perdieron 0-3.

Quince días después viajaron a Suiza con numerosas bajas. Los periódicos de la época recomendaban que mejor que fueran a Lourdes a pedir un milagro. Tras el resultado cosechado en casa y con la enfermería llena, los ánimos irlandeses estaban por los suelos. De todas formas, disputaron el partido reponiéndose a los contratiempos y sacando fuerzas de las entrañas para acabar venciendo 1-2 con un gol de Hasty. Esa victoria fue la primera de un equipo irlandés en la Copa de Europa (era la novena edición y la ganó el Inter ante el Real Madrid por 3-1).

Dejó el fútbol el 1966 después de quedarse en el dique seco durante algunos partidos por lesión. Se casó con Margaret, su novia de la infancia, tuvo dos hijos (Paul y Martin) y entró a trabajar en una casa de apuestas en Belfast.

Los ‘Troubles’ azotaron las calles de Belfast durante más de tres décadas

La víctima 1205

A principios de los 70, Belfast era una olla a presión que amenazaba con estallar en cada esquina de la ciudad. Los enfrentamientos entre católicos y protestantes se resolvían en el «ojo por ojo, diente por diente». Ya tratamos los ‘Troubles’ en el reportaje en el que el FC Barcelona se enfrentó al Lisburn Distillery en la Recopa de Europa de 1971.

El 11 de octubre de 1974. Poco antes de las ocho de la mañana, Jimmy Hasty se dirige como de costumbre a su lugar de trabajo por Brougham Street cuando un coche se detiene a su lado y baja un hombre encapuchado. Sin mediar palabra con el delantero, le dispara tres balas que le atraviesan órganos vitales. Tambaleándose malherido es asistido por George Larmour, de religión protestante, que perderá a su hermano John 14 años después en una acción del IRA.

Jimmy muere con 38 años asesinado por el Grupo de Acción Protestante, un grupo encubierto de la Fuerza Voluntaria del Ulster. Su muerte le supuso ser la víctima 1205 y fue para amedrentar a la comunidad católica buscando un personaje conocido y famoso. Dundalk le dedicó un partido de homenaje para recaudar dinero para la familia.

Ídolo de los niños

Cuenta Paddy Malone, hijo del presidente que lo fichó, que cuando él y sus amigos jugaban al fútbol en los alrededores de Oriel Park, imitaban el estilo de juego de Jimmy con el brazo izquierdo dentro de la camiseta.

Fue un ídolo para toda una generación de niños y una leyenda para varias generaciones de aficionados.

Hasty anotó 103 goles en 170 partidos durante las seis temporadas que defendió la camiseta del Dundalk irlandés

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