Judit Polgár

La Gran Dama del ajedrez rompió los esquemas machistas al demostrar que una mujer podía ganar todos los torneos que se propusiera. Los masculinos, también.

Gracias a los revolucionarios métodos pedagógicos que aplicaron sus padres durante su infancia aprendiendo en casa sin ir a la escuela, dos de las tres hermanas Polgár, Susan y Judit, se convirtieron en Grandes Maestros del ajedrez en 1991. Judit rompió todos los registros de precocidad conocidos hasta entonces y los esquemas mentales de muchos contrincantes masculinos.

El tablero estaba dominado por hombres desde hacía siglos y muchos recelaron al ver unas niñas que les discutían su status. Pero el jaque mate no ofrecía dudas. Ningún movimiento, por rebuscado que fuera, podía atajar el cambio profundo que estaba a punto de producirse de la mano de unas jóvenes húngaras que desafiaban el poder ruso masculino y mundial de las 64 casillas.

Judit Polgár consiguió estar antes de los trece entre los 100 mejores ajedrecistas mundiales y logró el título de GM (Gran Maestro) a los 15 años y 5 meses batiendo el récord de Bobby Fischer por un mes.

Garri Kasparov no alcanzó su máxima puntuación ‘ELO’ (2851 puntos) hasta los 36 años mientras que Polgár la alcanzó a los 29 (2735 puntos). Kasparov consiguió el título de Maestro Internacional a los 14 años, igual que Fischer. Polgár lo obtuvo a los 12. Al campeón del mundo ruso le costó digerir que hubiera alguien más joven que le hiciese sombra.

“Tiene un talento fantástico para el ajedrez pero, después de todo es una mujer. Todo se reduce a las imperfecciones de la psique femenina. Ninguna mujer puede sostener una batalla prolongada”.

Garri KasparovBritish Chess Magazine1989

Judit, en primer término a una temprana edad, con Susan como profesora, y Sofia detrás, en el pequeño piso de Budapest

¿Por qué es una ‘Outsider’?

Judit Polgár se atrevió a desafiar a los grandes maestros del ajedrez desde los años ochenta. A lo largo de su carrera, la lista de víctimas ilustres, tanto en partidas rápidas como lentas, incluía a nueve campeones del mundo: Spassky, Kaspárov, Kárpov, Topálov, Smyslov, Anand, Ponomáriov, Jálifman y Kasimyánov.

Actualmente solo hay un 10% de mujeres de los 200.000 jugadores en activo que publica la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) y solamente una mujer entre los 250 mejores, la china Yifan Hou, en el puesto 88.

Polgár alcanzó el puesto número 8 de la lista absoluta de ajedrecistas y se mantuvo desde su debut en 1989 hasta su retirada en 2014 como la número 1 de la lista de mujeres.

Abrió un camino para que muchas niñas pudieran ver en el ajedrez un espacio donde estar igual por igual con los hombres, algo que antes solo habían conseguido dos referentes femeninos como Vera Menchik y Sonja Graf, aunque nunca llegaron tan lejos como Polgár.

Lászlo Polgár, junto a sus tres hijas, observando una partida

“Los genios no nacen, se hacen”

Antes de que nacieran las tres hermanas Polgár, sus padres László y Klara, ya tenían en mente educar a sus hijos en casa puesto que el sistema educativo convencional tenía algunas carencias significativas para el desarrollo de un niño.

László Polgár estudió pedagogía y psicología educativa y cuenta que “cuando miré las historias de vida de los genios encontré lo mismo: todos empezaron a una edad muy temprana y estudiaron intensamente”.

Estudió las biografías de unos 400 genios mundiales, desde Sócrates hasta Einstein y concluyó que, si adoptaba el enfoque correcto para la crianza de los hijos, podría convertir a “cualquier recién nacido sano en un genio” (Washington Post, 1992). “Cualquier niño tiene la capacidad innata de convertirse en un genio en cualquier campo siempre que la educación empiece antes de los tres años y se especialice antes de los seis” añadió László en la entrevista al Washington Post.

En 1965, László se escribió con Klara, una profesora de lenguas extranjeras ucraniana, y le esbozó el proyecto educativo y pedagógico que tenía en mente. Se casaron en la URSS y acabaron viviendo en Budapest.

Toda la enseñanza de las tres niñas giró alrededor de un tablero de ajedrez

El destino quiso que Klara diera a luz a tres niñas. László consideraba que el papel de la mujer estaba muy discriminado en muchos aspectos de la sociedad de los 60 y los 70 y todavía puso más ahínco en la educación de Susan, Sofia y Judit.

Al principio tuvieron que lidiar con los numerosos burócratas del régimen comunista que les pusieron trabas a la educación de sus hijas en casa y que consideraban que no era ‘socialista’. Muchos pedagogos occidentales también les criticaron por privar a las niñas de una infancia “normal” y por querer fabricar ‘Frankensteins‘. Hasta recibió cartas amenazantes con una foto suya con los ojos arrancados. Descendientes de una superviviente del holocausto nazi, había un sentimiento antisemita en muchos de los comentarios que recibieron.

La familia Polgár viajaba a todos los torneos y campeonatos junta

László ha reconocido que podían haber escogido cualquier otra materia como el arte o la arquitectura pero decidieron el ajedrez por su evidente componente de juego, estrategia y compendio de numerosas materias. Las niñas aprendieron esperanto, ruso, inglés, alemán y matemáticas a un nivel avanzado por su edad.

Y lo cierto es que las niñas solo fueron a la escuela para realizar los exámenes, pero no estuvieron privadas de relacionarse. Su mundo daba vueltas alrededor de un tablero y en casa de los Polgár siempre había un ambiente de juego con numerosos amigos de László que acudían para disputar partidas.

Su diminuto piso era un auténtico santuario para la práctica del ajedrez: estantes llenos de libros de ajedrez, cartulinas colgadas de la pared con partidas propias o de los Grandes Maestros, un sistema de tarjetas de archivo de partidas que ocupaba toda un pared y hasta un índice de potenciales competidores en torneos. El ajedrez como auténtico hilo conductor de sus vidas.

Las hermanas Polgár asistieron a la Olimpiada de Salónica representando a Hungría y destronaron a las soviéticas

La caída del imperio ruso

La hija mayor, Susan, a los cinco años ya estaba en el club de ajedrez de Budapest ganando partidas a expertos jugadores y Judit ya pudo vencer a su padre también a esa misma edad. Susan, siete años mayor, fue la primera que le enseñó a ella a jugar y se encerraba con su padre para disputar partidas. Cuenta Judit que, en una ocasión que no encontraban la solución a un movimiento, la despertaron y, con los ojos semiabiertos, les enseñó la jugada y luego volvió a la cama.

Los torneos se sucedían y los viajes familiares unieron aún más a los Polgár en su afán por imponerse en cualquier competición a la que se presentasen. A los nueve años, Judit ya tenía una calificación de 2080 puntos y disputó su primer torneo calificado en Estados Unidos terminando primera y ganando unos 1000 dólares. Su hermana Susan, con 16 años también jugó y derrotó al GM Walter Browne y Sofia, con 11, terminó segunda de su categoría.

Excelente crónica de Joan Segura, periodista especializado en ajedrez durante décadas de Mundo Deportivo
Mundo Deportivo 10/1/1990

A finales de 1986, Judit derrotó al Maestro Internacional Dolfi Drimer en Adelaida, Australia y ya puso en alerta a la joven con un comentario:

“Ten cuidado en este juego: a los Grandes Maestros no les gusta perder contra niñas de 10 años, porque entonces salimos en las portadas de los periódicos”

En 1988 las tres hermanas Polgár (19, 14 y 12 años) hicieron temblar los cimientos de un juego con 17 siglos de historia. Fue en la 28ª Olimpiada de Ajedrez de Salónica, Grecia. Junto a Ildikó Mádl, formaban el equipo húngaro femenino ya que la FIDE no permitía que se mezclasen hombres y mujeres en las competiciones por equipos. Antes del torneo, Eduard Gufeld, GM soviético y entrenador femenino de la URSS hizo unas declaraciones a la prensa totalmente despectivas hacia las Polgár: “Creo que después de esta Olimpiada van a perder parte de su imagen. Veremos si las hermanas húngaras son genios o simples mujeres”.

Joan Segura, periodista de Mundo Deportivo, resaltaba en su crónica que “las hermanas Polgár están dispuestas a acabar con el machismo en el mundo del ajedrez”Mundo Deportivo 23/6/1989

Destronaron a las jugadoras soviéticas, invencibles hasta entonces. Judit terminó el torneo con la puntuación más alta (12 1/2) y ganó la medalla de oro individual. Hungría venció a la URSS y les infligió un correctivo que pasó a los anales ajedrecísticos de la historia.

La conducta tranquila y modesta de Judit Polgár en el tablero, contrastaba con la intensidad de su juego. David Norwood, GM británico, la definió como ese “lindo monstruo de pelo castaño rojizo que me aplastó” y el periodista especializado Dominic Lawson escribió que “los iris de Judit son tan grises, tan oscuros que son casi indistinguibles de las pupilas. Su mirada es asesina cuando mira fijamente a su oponente”. Joel Benjamin, campeón de Estados Unidos dijo una vez tras enfrentarse a Judit que “fue una guerra total durante cinco horas. Estaba totalmente exhausto. Es un tigre en el tablero de ajedrez. Tiene un instinto asesino, un error y va directo a la garganta”.

Alegres y sociables, así eran y son las hermanas Polgár aunque muchos pedagogos apuntasen que su enseñanza en casa las haría hurañas por su falta de relación con otros niños

Otro muro por derribar

Si en 1989 cayó el muro de Berlín y el telón de acero político de la Europa del Este, en 1990 debía caer el muro mental que no permitía a las mujeres enfrentarse a hombres sobre el tablero. Las Polgár participaron en 1990 en su última Olimpiada femenina de ajedrez en Novi Sad (Yugoslavia) repitiendo la hazaña de Salónica con otra medalla de oro y decidieron que no volverían a competir en ningún torneo femenino. Querían medirse a los Grandes Maestros masculinos y derrotarlos. En la Olimpiada de Manila de 1992, Judit fue como suplente del equipo masculino, Susan no fue convocada y Sofia tomó la decisión de abandonar el ajedrez para dedicarse al arte y a formar una familia.

Judit Polgár alza el trofeo conseguido en uno de los numerosos torneos en los que participó

Un sitio en la historia

En enero de 1991 Susan ganó el título de Gran Maestro y en diciembre de ese mismo año lo hizo Judit con 15 años y 5 meses, un mes antes que Bobby Fischer. Entre 1991 y 1999 Judit Polgár maravilló al mundo del ajedrez en numerosos torneos y competiciones.

Enfrentándose siempre a hombres y derrotando a Grandes Maestros como el ruso Evgeny Bareev en Hastings en 1992 y a Boris Spassky en un torneo de exhibición con el montante más alto conseguido hasta el momento (110.000 dólares) pero su mayor logro fue en el torneo del verano de 1994 celebrado en el Internacional de Madrid donde su índice de rendimiento alcanzó lo s 2778 puntos contra una oposición calificada de 2672 puntos.

En el torneo homenaje a Polugaevsky en octubre de 1994 en Buenos Aires, la norma era que las negras debían jugar con la Defensa Siciliana y Judit dominaba a la perfección ese movimiento. Con contrincantes como Anand, Karpov, Salov, Ivanchuk, Shirov, Kamsky y Ljubojevic, Polgár quedó cuarta.

Judit se enfrentó al GM Garri Kasparov en varias ocasiones. Esta es de 2001.
Foto: Enrique Alonso

En el torneo de Linares, España, en 1994, con 17 años se la invitó a participar contra los mayores GM del mundo. Su partida contra Kasparov pasará a la historia como el movimiento del ruso dubitativo puesto que cambió de opinión en un instante sobre un movimiento del caballo trasladándola a una casilla diferente. Judit no comentó nada pero todos los jueces vieron el movimiento y no dijeron nada. Polgár le recriminó en el hall del hotel ese movimiento y Kasparov se negó a hablar con ella durante tres años. Esa jugada afectó a Judit que cayó en las siguientes seis rondas.

Finalmente, Judit Polgár pudo, en septiembre de 2002, derrotar a Garri Kasparov en el partido ‘Rusia contra el resto del mundo’. Con partidas rápidas de 25 minutos, Judit desplegó un juego posicional excepcional: con las dos torres amenazando al rey y dos peones menos, el ruso renunció y abandonó la sala seguido por un enjambre de periodistas y fotógrafos. Polgár definió su partida como una de las más notables de su carrera.

Polgár contra Spassky. Foto: Attila Kisbenedek AFP

Formar una familia

Casada con el veterinario húngaro Gusztáv Font desde agosto de 2000, su paso por la maternidad en 2004 (Oliver) y 2006 (Hanna) le sacaron de la actividad ajedrecística por un tiempo y redujeron sus expectativas en los torneos. La falta de práctica hizo que no realizase buenas partidas aunque en 2010 volvió a la competición participando en numerosos y prestigiosos torneos hasta que el 13 de agosto de 2014, el periódico ‘The Times‘ anunció su retiro del ajedrez del más alto nivel.

En 2002 se le preguntó por su proyección en el mundo del ajedrez, Judit contestó que “el ajedrez es mi profesión y, por supuesto, espero mejorar. Pero no voy a renunciar a todo para convertirme en campeona del mundo; tengo mi vida”. Del octavo lugar conseguido en 2005 cayó hasta el 50 en 2009.

Desde 2015 es capitana del equipo húngaro de ajedrez y promueve el juego de las 64 casillas en las escuelas. Su fundación realiza presentaciones para que cada vez haya más niñas que se aficionen al ajedrez.

Judit Polgár ha promocionado el ajedrez para que se enseñe en las escuelas de Hungría como una asignatura extraescolar

Estilo de juego agresivo

Varios GM mundiales han definido el estilo de juego de Judit Polgár como muy agresivo y sorprendente, capaz de sacrificar una dama si sus piezas se colocan en un ataque interesante. Sobre todo, en una edad tan temprana. A menudo Polgár ha comentado la apuesta psicológica que conlleva el ajedrez: ha declarado que prefiere aprender del estilo del oponente para poder jugar intencionalmente contra él o ella en lugar de jugar de forma ‘objetiva’. En su victoria de 2002 frente a Kasparov, eligió deliberadamente un movimiento que el ruso había utilizado contra Krammik obligando a Kasparov a “jugar contra sí mismo”.

2 thoughts on “Judit Polgár. La niña que puso en jaque al imperio ruso de ajedrez”

  1. La calidad de la descripción conquista a quien le encanta el ajedrez y gusta de los grandes del juego ciencia.
    Las hermanas Polgar son extraordinario ejemplo de crecimiento humano y ajedrecístico para la humanidad.
    !Muchas gracias por tan extraordinario documento!

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