Kenichi Horie. El navegante de 83 años que volvió a desafiar al mar

Kenichi Horie

Experto marinero, ha recorrido el trayecto que realizó en 1962 en sentido inverso cuando fue de Japón a San Francisco, en solitario, en un velero sin motor y con un sextante.

A una velocidad máxima de cinco nudos en los mejores momentos, ha surcado el Pacífico un pequeño velero de 5,79 metros de eslora. A bordo, Kenichi Horie, un hombre de 1,50 metros de altura y 83 años que se ha alimentado de arroz, cereales y libros, vuelve a su Japón natal en un viaje sin escalas, sin motor y sin muchos elementos más de navegación que un sextante y un teléfono desde donde enviaba su posición diaria.

Rememora un trayecto que realizó hace seis décadas cuando tenía 23 años y partió de Nishinomiya (Japón) sin dinero, sin pasaporte y sin apenas saber inglés, para llegar a San Francisco al cabo de 94 días, donde fue detenido.

Tal osadía le valió el reconocimiento de exploradores y navegantes y cuando el alcalde George Christopher se enteró del suceso, intercedió en su liberación, conocedor de la excepcionalidad de ser la primera persona en cruzar el océano en solitario y sin escalas del que se tenga constancia.

Esta vez, decidió hacer el viaje en sentido inverso y, con la expectación de celebridad que le precede de navegante en solitario por los mares, desafió de nuevo las olas tras una vida llena de viajes y hazañas marítimas. Con 5.372 millas por delante y una previsión de 70 días para cubrirlas, el 26 de marzo de 2022 pasó por debajo el Golden Gate y se adentró a mar abierto con el mismo nerviosismo que tuvo hace 60 años al salir de Japón casi de incógnito. Llegó el 3 de junio de 2022 tras 69 días de viaje.

Kenichi Horie saluda desde la embarcación que le llevó en 1962 a cruzar el océano Pacífico en un viaje que duró 94 días

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Aunque reconoce que le hubiera gustado hacer este viaje con 100 años, tiene dudas de que su corazón siga funcionando a esa edad. Kenichi Horie (Osaka, 8/9/1938) lleva sobre su espalda miles de millas, amaneceres y atardeceres en comunión con el mar.

Horie es considerado un héroe nacional en Japón y un ejemplo de actividad deportiva en la senectud como lo fue Yuichiro Miura, al subir al Everest con 70, 75 y 80 años tras seis operaciones de corazón y una rotura de pelvis. Su edad, 83 años, no ha sido un impedimento para realizar el que puede ser su último viaje.

No tuvo un contacto con el mar hasta que estudió en secundaria y se unió al club de vela de la escuela porque le pareció divertido. Podía haberse unido al club de ajedrez pero no. Fue durante el segundo año de su aprendizaje que tuvo claro que quería ir más allá de la bocana del puerto donde hacía prácticas.

«Una ardiente pasión por el mar se apoderó de mi. Tal vez fue entonces cuando el Pacífico comenzó a llamarme, invitándome a soñar con un mar abierto sin límites para navegar».

Kenichi Horie
La embarcación Mermaid fue la que utilizó Horie para viajar desde Japón a San Francisco

‘Shi’

Horie estaba decidido a hacerlo y solo había una manera de saber si era capaz: elaboró un plan donde volcó sus ideas, se mantuvo firme a esas ideas básicas y asumió la responsabilidad de sus acciones.

Pagó 30$ por unos planos de una embarcación y le preguntó al diseñador Akira Yokoyama si podía cruzar el Pacifico. Yokoyama se lo miró, miró el barco y le dijo que no tenía ninguna posibilidad. No fueron unas palabras de ánimo pero la determinación de Horie era mayor que cualquier desaprobación.

Lo único que le pidió al diseñador fue que cambiara el número de serie del barco. Era el cuarto diseño y los japoneses tienen la superstición de que el número cuatro trae mala suerte. El cuatro se pronuncia ‘Shi‘, igual que ‘Muerte’ y no era cuestión de tentar a la suerte. Le pusieron el ‘5’ y le llamaron ‘Mermaid‘ (Sirena) ya que una empresa con ese nombre y logo había donado la vela a cambio de publicidad.

Cuando salió con su balandro de Japón en 1962 sin autorización oficial lo hizo con la convicción de quien está siguiendo su instinto. A pesar del rechazo de la familia y las burlas de los amigos, salió a navegar a mar abierto sin límites. «Lo crucé porque quería» fue su respuesta al volver a casa.

En San Francisco, el alcalde le tramitó un visado de estancia y le dio la llave de la ciudad. Tal fue el reconocimiento que la ciudad californiana le brindó que donó esa primera embarcación al Museo del Parque Histórico Nacional Marítimo de San Francisco y otra igual de emblemática.

Kenichi Horie, sobre el Suntory Mermaid III, que ha utilizado para viajar en 2022 desde San Francisco a Japón

11 viajes transoceánicos

Esta travesía es la onceaba de las consideradas transoceánicas que realiza Kenichi. Las otras diez empezaron diez años después. Entre 1973 y 1974 circunnavegó la Tierra de este a oeste sin escalas y entre 1978 y 1982 lo hizo de norte a sur.

En 1985 se construyó un bote impulsado por energía solar y realizó un viaje desde Hawái hasta la isla de Chichijima (Japón); entre 1992 y 1993, ya con 54 años, navegó con un bote a pedales desde Hawái a Okinawa (juró que no volvería a hacerlo); en 1996 realizó el trayecto entre Salinas (Ecuador) y Tokio sobre un barco hecho con latas de aluminio reciclado y con energía solar que duró 148 días sin escalas; en 1999 Kennosuke Hayashi le diseñó un catamarán de 10 metros de eslora por 5 de ancho utilizando 528 barriles de cerveza con el que fue de San Francisco a Japón; en 2002, coincidiendo con el 40 aniversario de su primera gesta, viajó desde Nishinomiya a San Francisco en una réplica del original construido con materiales reciclados: barriles de whisky para el casco, latas de aluminio para el mástil y botellas de plástico para las velas.

«Me gusta planificar el viaje desde el principio hasta la salida y luego llegar a mi destino»

Entre 2004 y 2005 volvió a dar la vuelta al mundo sin escalas, pero esta vez de oeste a este con 66 años; en 2008 utilizó un barco que se movía impulsado por olas de 9,5 metros de eslora y tres toneladas fabricado en los astilleros Tsuneishi y que cubrió el trayecto entre Hawái y la península de Kii, al oeste de Japón sin escalas: tardó110 días a una velocidad de 1,5 nudos (2,7 km/h) para hacer las 3.780 millas náuticas (7.000 km).

Con el Suntory Mermaid II impulsado por olas hizo el trayecto entre Háwai y Japón. Foto: Courtesy Kenichi Horie

Barcos ecológicos

El denominador común de todos sus viajes ha sido el de realizar el mínimo impacto ecológico. Kenichi ha utilizado, en todos sus trayectos, barcos construidos con materiales reciclados e impulsados por el viento, las olas o la energía solar.
Ahora, ha batido otro récord: ser la persona de más edad en realizar el mismo trayecto a la inversa. Cuando se le pregunta si no se vuelve loco con tantos viajes en solitario, Horie contesta “esto es lo que le preguntas a una persona cuerda. Yo ya estoy loco”.

Libro y película

Su aventura de 1962 la plasmó en un libro titulado ‘Kodoku’ (‘Soledad’) donde reflexiona sobre el reto de encarar los problemas en el mar completamente solo. Fue un éxito de ventas y, al año siguiente, su hazaña fue llevada al cine por el director Kon Ichikawa y protagonizada por Yujiro Ishihara. La embarcación de 1962 está expuesta en el Museo Marítimo de San Francisco.

Kenichi Horie observa la embarcación original con la que cruzó el Pacífico en 1962

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