Kris Dunn

La supervivencia de un chico de suburbio que tuvo que apañárselas viviendo solo con su hermano hasta llegar a triunfar en el baloncesto.

Una mañana de 2003, John y Kris Dunn, con 14 y 9 años, se despertaron y se dieron cuenta que su madre ya hacía casi tres días que no aparecía. No era la primera vez. Constantes entradas y salidas del calabozo de la policía local de Alexandria, Virginia, se convirtieron en una costumbre para los dos hermanos. Lo que podía haber acabado como una simple historia de dos chavales enrolados en las bandas de tráfico de drogas de cualquier suburbio, se transformó en una historia de superación gracias al baloncesto. Y a un padre que no se cansó de buscarlos.

Kris Dunn
Kris Dunn vistiendo la camiseta de Providence. Photo by Friarbasketball

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Kris Dunn nació en New London, Connecticut, pero lo que recordará de su infancia será la oscuridad de una casa sin gas y sin luz de Alexandria, Virginia. Fue la lucha por sobrevivir en un entorno plagado de bandas sin que nadie sospechase nunca que dos chicos menores de edad vivían solos.

Y luchó por llevarse algo a la boca jugando al baloncesto en la calle. Curtiéndose. Sabiendo que su camino hasta el más alto nivel deportivo al que puede aspirar un jugador de baloncesto ha servido para valorar cada día que pasa. Solamente un entrenador que había pasado por su misma situación le dio la oportunidad de desarrollarse porqué vio en él las ganas de salir del pozo y sus grandes aptitudes para jugar al baloncesto.

On the road

Cuando Kris tenía 1 año y John 6, sin una razón aparente, su madre decidió abandonar a su marido y llevárselos a 600 kilómetros de distancia sin mencionar nunca adónde iba. Durante 8 años, John Seldon, el padre, estuvo buscando a sus hijos, preguntando a familiares y amigos si tenían alguna pista, mediando con abogados por si respondía a alguna demanda. Nada.

Pia James tenía constantes problemas judiciales por falsificar tarjetas de crédito o por conducir bajo los efectos de estupefacientes y un día de 2003 la madre de Kris y John ya no salió más de la cárcel. Ni se pudo despedir ni tampoco mencionó a las autoridades que tenía dos hijos que se quedaban solos.

Kris Dunn
Kris Dunn, su hermano John y su madre Pia James. Family courtesy

Esa mañana en la que John le dijo a Kris que no contase con que su madre volvería, empezó la lucha por sobrevivir en un entorno hostil sin que nadie se diese cuenta. Iban a la escuela de forma poco regular, pero cuando iban aprovechaban para lavarse. Como no tenían dinero para los libros o el material escolar se las apañaban para conseguirlo de otros compañeros. Aunque era lo que menos les importaba. Pasaban hambre y había que conseguir dinero como fuera. John vendió su ropa y sus zapatillas preferidas y Kris apostaba con otros chicos en un 1 contra 1 el dinero que no tenía. Jugaba al baloncesto de calle para llevarse 20, 30 o hasta 40 dólares. Si ganaba, bien. Si perdía, corría todo lo que podía.

“Fue literalmente un infierno. Probablemente no hubo un día que sonreímos.”

Jugaban a cualquier cosa que les reportase algo de dinero: rummy, blackjack, póker, o con dados trucados para ganar más fácilmente. Y siempre vigilando a los chicos de las bandas de traficantes de drogas que les querían robar el poco dinero que habían conseguido.

Sin agua corriente caliente, por la noche encendían velas y a menudo comían en casas de amigos a los que no les contaban su situación. No abrían la puerta a nadie ni conversaban con nadie y en el vecindario nadie preguntó nunca donde estaba su madre. Solo sobrevivían.

La llamada

Durante cinco meses, los hermanos Dunn se las apañaron para sobrevivir y en el verano de 2004 John fue enviado a pasar cinco días a Conneticut pero no le revelaría donde vivían hasta el punto de hacer regresar al chico vía Carolina del Norte.

Un mes después de que su hijo se hubiera ido, John Seldon cogió su factura telefónica y encontró una serie de llamadas a unos números de Virginia. Empezó a marcar, preguntando a extraños si sabían dónde estaban sus hijos. Finalmente una joven le dijo dónde podía encontrarlos, y que Pia James había sido encarcelada.

Kris Dunn
Kris Dunn y su padre. Family courtesy

John Seldon visitó un tribunal de Connecticut para confirmar que podía asumir la custodia de sus hijos y tras obtenerla viajó con un amigo seis horas en coche por la I-95. Cuando llegaron a la dirección que la chica les había dado de Alexandria descubrió que era la casa de la tía de Dunn. Al llamar a la puerta, un chico delgado respondió empuñando una botella de salsa caliente, gritando a los dos hombres para que retrocedieran. John entró en la habitación para calmar a su hermano: “Ese es nuestro padre”, dijo. Kris dejó a un lado la botella y comenzó a llorar.

El nombre equivocado en los regalos de Navidad

En Connecticut, a Kris y John les costó adaptarse a su nueva familia: su padre; su esposa, Audra; su hijastro de 10 años, Rashad; y las dos hijas pequeñas de los Seldon.

En la escuela se peleó con compañeros de clase por sus zapatillas o por la PlayStation y cambiaba su botín por dinero que escondía en libros o detrás de carteles en su dormitorio. “Si necesitas algo”, John Seldon trató de decirle a su hijo, “sólo pregúntame.” Esa Navidad, cuando Kris desenvolvió un iPod junto con una bicicleta azul y un par de zapatillas ‘Jordans’, pensó que su nombre había sido escrito en los regalos por error.

El padre se volcó en la enseñanza de Kris y en su desarrollo deportivo. John Seldon había sido un linebacker en Dodge City (Kansas) en el Community College y sabía de la importancia del deporte en chicos conflictivos. Empezaron con el fútbol americano pero pronto vio en él aptitudes para el baloncesto. Como estudiante de octavo grado, entró en los entrenamientos en New London High, donde John Seldon sirvió como entrenador asistente. “No dejes que el motor se detenga”, le decía su padre. “Sigue luchando”. El chico endurecido comenzó a ablandarse. “Una vez que recibió atención y cariño, empezó a amar el baloncesto”.

El entrenador que pasó lo mismo que él

Se ganó un nuevo apodo en la temporada 2010-2011: de “cacahuete” (“Peanut”) a Stretch, por cómo sus habilidades defensivas recordaban a los entrenadores de un personaje de los Cuatro Fantásticos. Su selección de McDonald’s All-American Game fue la primera para un jugador de Connecticut en casi tres décadas.

Kris Dunn Ed Cooley
Kris Dunn junto a Ed Cooley. Foto: Heinz Kluetmeier courtesy SI

En agosto de 2011, Kris está a punto de terminar su periodo de instituto y debe decidirse por una universidad. Varias candidatas llaman a la puerta de los Seldon viendo en él un potencial NBA. Y aquí aparece la figura de Ed Cooley que fichaba como nuevo entrenador de la universidad de Providence. En una reunión con Kris, Cooley le dice que de todos los jugadores universitarios de Estados Unidos solo le quiere a él.

El entrenador conecta enseguida con Kris. Le cuenta su historia personal que coincide con la del chico: un padre que desaparece de un día a otro y una madre que debe cuidar de nueve hermanos en South Providence. Ed recuerda como de pequeño pasó hambre comiendo cereales con agua y como algunos de sus hermanos caían en el mundo de las drogas. Como el deporte le salvó y que le curtió para valorar con sencillez lo que posee.

La vida le da otro mazazo

Kris entra en 2012 en el College de Providence para cursar sus estudios universitarios y aunque fue elegible para el Draft de la NBA antes de terminar su último curso, decide que se debe a Providence, que la NBA puede esperar y que quiere ser agradecido con lo que la han dado. Los dos primeros años, pudo jugar poco por una lesión en el hombro derecho pero aprovechó los pocos partidos que jugó para demostrar su calidad.

“Claro que le podía decir que se presentase y así veríamos dinero fácil, pero yo no le puedo decir eso a mi hijo, es su decisión” – John Seldon

La vida le da otro mazazo. Estando en clase, recibe un mensaje de texto en su teléfono móvil de su hermano: su madre ha muerto a los 50 años. Kris se pasó tres días encerrado en su habitación. Solamente el baloncesto podía cicatrizar el golpe recibido.

Kris Dunn
Kris Dunn con la camiseta de los Wolves. Photo by Friarbasketball

Número 5 del Draft

Finalmente, en 2016 fue elegido número 5 del Draft en primera ronda por los Minnesota Timberwolves donde estuvo una temporada.

El 22 de junio de 2017 fue traspasado a los Chicago Bulls donde realiza actuaciones memorables, como los 26 puntos que consiguió en la temporada 2018-19 ante Washington Wizards.

Con la sencillez del chico de suburbio que ha luchado por sobrevivir.

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