Laura Dekker

Ostenta el récord de persona más joven en circunnavegar la Tierra tras salir con 14 años y 336 días y regresar con 16 años y 123 días.

El vaivén de las olas en el momento de llegar a este mundo tiene que dejar una impronta imborrable para el resto de tu vida. Y haberlo hecho en Nueva Zelanda mientras tus padres están realizando un viaje por mar de 7 años, configura una personalidad, que como bien dice nuestra protagonista “no le distraen las atracciones de tierra firme”.

Laura Dekker se propuso dar la vuelta al mundo porque su espíritu le reclamaba descubrir gentes y paisajes cuanto antes. A los catorce años tuvo que convencer a un tribunal para que permitiese su partida y colmase sus ansias de demostrarse a sí misma que podía superar los retos que le ofrecía navegar en solitario.

Y lo hizo. Aunque tuvo que sortear procesos judiciales junto a su padre en tierra y tormentas, dolores musculares y calma exasperante en el mar. Un ejemplo de superación a las adversidades para salir de la zona de confort.

Laura Dekker posa delante de Guppy, la embarcación con la que circunnavegó la Tierra. Foto: Courtesy Laura Dekker World Sailing Foundation

¿Por qué es una ‘Outsider’?

Nunca se había planteado vivir en otro sitio que no fuera un barco. Laura Dekker encontró en el agua su modo de vida desde muy joven. Era cuestión de tiempo que su objetivo fuera recorrer el mundo en busca de experiencias gratificantes y retos que superar.

Aunque el riesgo era mayúsculo, la confianza de unos padres que le enseñaron a espabilarse de pequeña le aportaban la ilusión necesaria sin reparar en conflictos judiciales, costosos de entender, para alguien que ha catado la pura libertad en contacto con el mar desde los primeros años de vida.

Rompió los esquemas mentales de las autoridades y, tanto ella como sus padres, tuvieron que oír los comentarios que les tildaban de irresponsables, necios, y hasta de peligrosos ejemplos para la juventud.

Hartos de la presión en la Holanda natal de su padre, Laura se estableció en Nueva Zelanda donde la configuración de ser una isla predispone a los habitantes a entender y ver más allá de los cánones establecidos.

La hazaña de Laura Dekker llenó los informativos de medio mundo.
Foto: Courtesy Laura Dekker World Sailing Foundation

El récord no homologado de Jessica Watson

De padre holandés y madre alemana, a los diez años Laura reparó un barco de siete metros de eslora de un amigo de la familia y se lo hizo suyo. Con él navegó en solitario las costas de los Países Bajos y a los 13 ya cruzó en solitario el mar del Norte para llegar a Inglaterra.

En 2009 saltó la noticia de que una chica australiana de 16 años, Jessica Watson, pretendía dar la vuelta al mundo en solitario saliendo desde Sídney y volviendo a la misma ciudad. Hasta entonces, el récord lo tenía Michael Perham con 17 años y 164 días.

Jessica Watson salió el 18 de octubre de 2009 y recorrió 18.582 millas náuticas en los 210 días que duró su travesía. Pasó por el cabo de Buena Esperanza en Suráfrica, el cabo de Hornos en Suramérica y el cabo Leeuwin en Australia, escogiendo la ruta más recta posible hasta que se desvió hacia el norte para cruzar el ecuador, una de las dos premisas para validar su viaje junto el de haber pasado por todos los meridianos.

Pero su registro no fue homologado por la World Sailing Speed Record Council (WSSRC) al no haber completado las 21.600 millas náuticas (40.075 km) que configura la circunvalación del globo terráqueo. Además, argumentan los técnicos del WSSRC que no pasó por dos puntos opuestos (las antípodas) en su ruta. Watson lleva años reclamando su autoría de ser la persona más joven en conseguirlo con 16 años y 362 días antes que la hazaña de Laura Dekker.

Experta navegante, ya había llegado a Inglaterra cruzando el mar del Norte en solitario. Foto: Courtesy Laura Dekker World Sailing Foundation

El estímulo del intento fallido de Abby Sunderland

Otra joven que quiso batir el récord de precocidad en circunnavegar la Tierra antes que Laura Dekker fue Abby Sunderland. Americana, con 16 años, salió de California el 6 de febrero de 2010 y, tras pasar el cabo de Hornos y el de Buena Esperanza y 124 días de navegación en solitario, un accidente en el océano Índico le hizo desistir de su aventura. Abby tenía en casa el ejemplo de su hermano Zac que lo consiguió con paradas y asistencias entre el 2008 y el 2009 con 17 años y 229 días.

El rescate de Abby Sunderland y la hazaña de Jessica Watson incentivaron a Laura Dekker que anunció al periódico Algemen Dagblad su intención de ser la persona más joven en rodear la Tierra. Tenia entonces 14 años y los medios de comunicación reflejaron su anhelo generando la controversia de si una niña debía enfrentarse sola a un reto de adultos.

El estudio de las cartas de navegación al pasar junto los arrecifes fue fundamental

Mentes burocráticas

Algo con lo que no se esperaban encontrar los Dekker fue los problemas burocráticos que surgieron a raíz del anuncio de su intención de navegar en solitario.

Un tribunal de Utrecht empezó un proceso judicial para determinar si Laura podía salir de Holanda para navegar sola. La oposición de su madre en un inicio fue determinante. Sus padres estaban separados desde 2002 y Laura vivía con su padre en ese momento. La custodia compartida con la madre dificultaba su viaje.

Gran expectación mediática al conocerse el fallo del tribunal de Utrecht

El calvario duró diez meses y hasta ocho procesos judiciales se enfrentaron Laura y su padre hasta que pudo demostrar al tribunal que tenía la experiencia necesaria para realizar el reto de navegar en solitario. El apoyo posterior de su madre para que pudiese salir también ayudó al tribunal a decidirse.

El tribunal dictaminó que debía hacerlo con un barco más pequeño del que previamente tenían intención de utilizar (escogieron un queche apodado Guppy, de 11 metros de eslora, en lugar de un Hurley 800 de dos mástiles) y que debía seguir sus clases a distancia. La escolarización de Laura fue el escollo que llevó a su padre a visitar los tribunales en más de una ocasión mientras ella ya estaba en alta mar. Hubo reticencias de que no estaba siguiendo las clases desde el barco y el padre argumentó que había habido un malentendido de los tiempos en que podía conectarse.

Laura Dekker evitó en lo posible los huracanes y los piratas

366 días en el mar y 152 en tierra

Finalmente, el 21 de agosto de 2010 y con 14 años y 336 días, Laura Dekker zarpó desde Gibraltar en solitario. Oficialmente había partido de Holanda pero su padre la acompañó hasta la colonia inglesa donde la dejó a merced de las olas y los vientos.

La línea roja indica la circunnavegación y el amarillo, la continuación hasta llegar a su nuevo hogar, Nueva Zelanda. Foto: Courtesy Laura Dekker World Sailing Foundation

Tras salir hizo escala en las islas Canarias, donde tuvo que esperar varias semanas que amainaran los huracanes previstos en el Atlántico, se dirigió después a Cabo Verde hasta St. Maarten en las Antillas Holandesas. Allí hizo turismo visitando varias islas del Caribe. El 11 de abril de 2011 cruzó el canal de Panamá y el 25 el ecuador llegando a las islas Galápagos al día siguiente.

Laura se comunicaba a menudo con otros barcos que estaban en su zona

Sus siguientes paradas incluían las paradisíacas islas del Pacífico pero tuvo que lidiar con vientos cambiantes, arrecifes, barcos cargeros y pocas horas de descanso en 1.430 km: Tahití, Moorea, Bora Bora, para llegar a Port Vila (Vanuatu) el 30 de julio. Arribó a Darwin, en la costa australiana el 25 de agosto y allí se encontró con su padre, a quien no había visto desde su partida, con quien revisaron el estado de Guppy.

La partida de Darwin se retrasó dos semanas debido a las informaciones de que en el océano Índico merodeaban varios barcos de piratas. Las únicas preocupaciones de sus padres eran si Laura se encontraba con tormentas o piratas. El trayecto más largo y dificultoso fue el que la llevó hasta Durban: 48 días y 10.260 km. en los que sufrió dolores musculares que le impedían caminar con normalidad y con fuertes olas y vientos que cambiaban de dirección en pocos instantes.

Los ratos de calma, ofrecían cierto relax a Laura

Pasó el cabo de Agujas el 26 de noviembre de 2011, el punto más meridional del continente africano y más austral de su viaje. El 27 llegó a Ciudad de Cabo habiendo superado vientos de hasta 50 nudos. Hizo turismo con una familia alemana que también estaba realizando una vuelta al mundo y partió el 12 de diciembre dirección norte hasta llegar el 21 de enero de 2012 a las 15:00 hrs. (hora local) a St. Maarten después de recorrer 27.000 millas náuticas y 366 días en alta mar.

A su llegada a St. Maarten, toda su familia y amigos fueron a recibirle

Libro, documental y fundación

Sus experiencias se vieron plasmadas en un libro (‘Una niña, un sueño’) y un documental (‘Maidentrip’). Laura Dekker no quedó muy satisfecha del resultado del documental puesto que no tuvo su directa aprobación final.

Documental que repasa su viaje alrededor del mundo

El destino de Guppy la dejó con un enorme pesar. Lo cedió a una organización que debía realizar un viaje por el Pacífico para promover la autoconfianza en jóvenes pero la inexperiencia, según Laura, de quien debía comandar la nave, hizo que embarrancase en Manihiki y que el coste de su reparación ascendiese a 385.000 euros fuese inasumible para Laura.

Ahora, su fundación ‘Laura Dekker World Sailing Foundation‘ organiza charlas motivacionales para empresas poniendo su experiencia de cómo sortear los problemas diarios. Además también planifica y realiza viajes con un barco para jóvenes entre 9 y 17 años que quieran desarrollarse en el mar afrontando sus retos y viviendo una vida aventurera que les marcará de por vida. Hasta mayo de 2021 estará navegando por el Atlántico.

Un espíritu libre

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