Lee Elder. El afroamericano que rompió la barrera del Masters de Augusta

Lee Elder

En 1975, desafiando insultos y amenazas de muerte, logró disputar el torneo de golf más prestigioso de Estados Unidos y epicentro del dominio blanco

Cuando hace más de 20 años, Tiger Woods, recogía el trofeo de campeón del Masters de Augusta, reconoció que él no estaría allí si no fuera porque alguien había abierto el camino tortuoso para las personas afroamericanas en el mundo del golf.

Y ese alguien fue Lee Elder que, aún recibiendo amenazas de muerte, tener que alquilar dos casas para despistar e ir siempre acompañado de otro jugador, consiguió cumplir el sueño de cualquier golfista: disputar el Masters de Augusta, en Georgia, en el sur más radical de la discriminación y en el deporte más elitista.

Lee Elder que, junto a Alice Coachman o Arthur Ashe, luchó toda su vida por la igualdad de los negros en el deporte y porque todos tuvieran las mismas oportunidades, tumbó un muro, pero enseguida se dio cuenta que detrás había otro y otro y otro….

Lee Elder nunca se escondió, aceptó las normas, pero gracias a su buena destreza con los palos de golf, demostró ser un gran jugador

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¿Por qué es un ‘Outsider’?

El Masters de Augusta se empezó a celebrar el mismo año que Elder llegó a este mundo, en 1934. Nacido en Dallas, Texas, en una familia de 10 hermanos, perdió a su padre durante la Segunda Guerra Mundial y a su madre tres meses después. A los 12 años vivía de gueto en gueto y en algún orfanato hasta que fue enviado a California a vivir con su tía pero al cabo de un par de años volvió a Texas.

Mientras vivía en Los Angeles, empezó a dejar de ir a la escuela para ofrecerse como caddie en los campos de golf. Eso le reportó dinero e independencia económica que le impulsó a volver a Dallas e intentar establecerse allí trabajando para los ricos petroleros que iban a jugar a golf.

Pero más que un jugador de golf afroamericano que logró cambiar la dinámica social de este deporte, Elder fue un firme defensor de los derechos de los negros al fundar con su mujer un fondo de becas ya en 1974 para ofrecer ayuda a jóvenes con pocos ingresos que quisieran ir a la universidad.

En 1986 se opuso a la PGA por llevar a cuatro jugadores a jugar a Suráfrica en el torneo de Sun City y durante toda su vida estuvo luchando para abolir la discriminación de membresía en los campos de golf.

Empezó por el de Augusta con su hazaña y no paró hasta su muerte el 28 de noviembre de 2021.

Alvin ‘Titanic’ Thompson

Chófer, chico de los encargos o jardinero

Tantas horas viendo a los jugadores dándole una bola para meterla en un agujero con el menor número de golpes posibles, hizo que a el joven Elder le entrasen las ganas de probar también su destreza con el palo.

Cuando el trabajo de chico de los encargos o de caddie después le daba un respiro, se alejaba caminando por los hoyos más alejados de la casa-club para que los vigilantes no le vieran y practicaba hasta que la luz se apagaba en el horizonte.

Los ingresos como caddie eran exiguos y Elder vio la posibilidad de añadir algo de dinero extra a su bolsillo si apostaba contra otros jugadores. Los ricos blancos, confiados de que un chico negro casi sin estudios y sin poder practicar les retaba por un puñado de dólares, creyeron tener una oportunidad de pasar un buen rato a su costa.

«No estoy orgulloso de lo que hice en aquella época (con ‘Titanic’ Thompson) porque algunas artimañas fueron un poco furtivas, pero me sirvieron para aprender cosas y soportar la presión»

Pero no lo hizo solo. Tuvo la complicidad de un jugador de golf veterano de 70 años. Alvin Thomas, apodado ‘Titanic’ Thompson le presentaba como su chófer o su jardinero y retaban a otras parejas a hacer unos hoyos. En alguna ocasión, le vistieron con un chubasquero a 45 grados y en otra, con una mano atada a la espalda.

El talento de Lee Elder dejaba asombrados a los incautos blancos. Los desplomaban a 500 $ la apuesta. ‘Titanic’ Thompson no era un defensor de los derechos civiles ni nunca aparentó tener ningún interés en integrar a un jugador negro en los campos de golf. Sencillamente se aprovechó de los prejuicios sociales existentes a su favor.

Ted Rhodes (izquierda) con Joe Louis y el hijo de éste en un campo de golf a finales de los años 50. Foto: USGA

Un golpe de suerte

Elder tuvo un golpe de suerte cuando el campeón mundial de los pesos pesados, Joe Louis, se personó en el campo de golf. El instructor del boxeador, Ted Rhodes, quedó impresionado por el talento del joven Lee que, con solo 16 años fue tutelado por Rhodes y pudo disputar un torneo menor de 18 agujeros con bolas perdidas y palos de segunda mano.

Joe Louis fue uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos, pero también fue un golfista empedernido. Desempeñó un papel vital en la lucha para acabar con la segregación en el PGA Tour. En el Open de San Diego de 1952, jugando como aficionado por invitación de un patrocinador, se convirtió en el primer golfista negro en jugar un torneo del PGA Tour ya que la organización del torneo no quería rechazar a una figura tan famosa. Finalmente, la eliminación de la segregación del PGA Tour tuvo lugar en 1961.

Pero en 1959 el ejército le llama para realizar el servicio obligatorio y es enviado a Fort Lewis, en Washington. Se las ingenió para acercarse al coronel John Gleaster, gran aficionado al golf con quien pudo departir estrategias y golpes. A menudo lo acompañaba a los campos donde el coronel atendía gustoso sus consejos. En 1961 se licencia pero no puede entrar en la PGA por lo que pasa a formar parte de la United Golf Association, una organización creada solo para negros donde las cuantías por premios eran ostensiblemente inferiores (sobre los 500 dólares). Elder gana 18 de los 22 torneos y se hace un nombre.

Lee Elder, en el Masters de Augusta.
Photo by Leonard Kamsler/Popperfoto via Getty Images

Ganarse una plaza por méritos propios

La PGA, atenta a todos los cambios sociales que se estaban produciendo en Estados Unidos, acepta la entrada de afroamericanos en su organización. Pero tiene truco. La admisión requería pagar una cifra muy elevada para poder participar en un torneo PGA y, difícilmente, un jugador negro que ha participado en la United Golf Association tendrá esa suma de dinero.

Lee Elder se pasó seis años jugando en torneos menores ahorrando para poder pagarse él mismo su cuota, aunque en numerosas ocasiones, le ofrecieron pagársela, siempre se negó.

Finalmente, en 1967 se ganó su plaza de calificación para el PGA Tour terminando noveno de 122 golfistas y poder participar al año siguiente. Ese año alcanzó el puesto 40 de ganancias (unos 38.000 $) y el punto culminante fue cuando cayó derrotado ante Jack Nicklaus en el American Golf Classic en Akron en el quinto hoyo por muerte súbita. Perdió pero su nombre resonó con fuerza en el circuito.

Discriminación racial

Aún así, Elder siguió encontrándose muchas reticencias para poder jugar torneos en algunos campos. Le podían impedimentos para acceder a la casa-club y a menudo tenía que cambiarse de ropa dentro del coche en el aparcamiento. Una vez, en Tennessee, un espectador entró en el ‘green’, cogió su bola que estaba cerca del hoyo y la lanzó lejos.

Insultos, desprecios y malas caras eran una constante pero Elder puso en práctica lo que en una ocasión le dijo Jackie Robinson, el mejor jugador de béisbol negro: «Recuerda que es muy fácil meterse en problemas y muy difícil salir de ellos«. Elder nunca contestó a las provocaciones.

En 1971 recibió una invitación para jugar en Suráfrica. Con el ‘apartheid’ muy vigente en el país africano, Elder consideró que era una buena idea ir a jugar para dar normalidad al ver un hombre negro en un campo de golf. El gobierno surafricano que había rechazado la presencia del tenista Arthur Ashe, ganador del Open USA de 1968 y que había requerido en varias ocasiones jugar allí (ver artículo), le dio un permiso especial admitiendo también a espectadores negros.

Lee Elder ganó el torneo Monsanto en 1974 dándole acceso a jugar el Masters de Augusta. Foto: PGA Tour/Getty Images

Del Monsanto Open al Masters de Augusta

En 1972, la organización del Masters introdujo una novedad: aceptaría a cualquier jugador que hubiese ganado un torneo del PGA para participar en el Augusta del año siguiente.

‘Titanic’ Thompson no vivió para verlo, pero en 1974 Elder ganó con un -10 a Peter Oosterhuis, esta vez sin trampas, en el Monsanto Open de Pensacola, Florida, que le hubiera gustado presenciar.

El 10 de abril de 1975, Lee Elder plantó su bola en el ‘tee’ del 1 del Augusta National Golf Club para convertirse en leyenda a contracorriente de todos los comentarios y abucheos que recibió desde el momento en que se confirmó su presencia. Tuvo que tomar sus precauciones. Enclavado en Georgia, el corazón sudista de Estados Unidos, Elder alquiló dos casas para despistar e iba siempre acompañado de algún otro jugador por las numerosas amenazas de muerte.

Fuera por los nervios o la presión, tan trascendental en un deporte como el golf, Elder no pasó el corte, con ocho sobre par, pero ya había derribado un muro.

Tuvieron que pasar 15 años hasta que Augusta admitiese un socio afroamericano y 22 para que uno se vistiese con la chaqueta verde, con Tiger Woods de protagonista. Justamente Woods nació el mismo año que Elder rompía el techo de cristal con su presencia en el Augusta.

«No quiero que me recuerden solo por esto, quiero que me recuerden, si es que lo hacen, porque era un buen golfista»

Disputó cinco veces más el Masters y su mejor posición fue un 17º puesto. Además también fue el primer afroamericano integrante del equipo estadounidense de la Ryder Cup en 1979 ganando 17-11 a Europa y, a lo largo de su carrera, ganó cuatro títulos del circuito de la PGA.

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