Lhakpa Sherpa. Del 7 Eleven al Everest sin patrocinadores

Lhakpa Sherpa

El pasado mes de mayo culminó su décima ascensión al Everest como un reto personal tras sufrir malos tratos y autofinanciarse trabajando limpiando casas y en un supermercado.

Diez veces. Diez ascensiones. Se dice rápido, pero se asimila tan lentamente como una subida. A las 6:30 de la mañana del 12 de mayo de 2022, Lhakpa Sherpa conseguía coronar, por décima vez, el Chomolungma (Everest en nepalí). Y se convertía en la mujer que más veces lo había hecho.

También ostenta el reconocimiento de haber sido la primera mujer nepalí en llegar a la cima y regresar con vida (en el año 2000). Pasang Lhamu Sherpa había coronado la cumbre en 1993 pero falleció en el descenso y el montañero lituano Vladas Vitkauskas, primer báltico en llegar a los 8.848 metros, bajó su cuerpo inerte al campo base.

Pero, llegar a la cima del Everest por décima vez no ha sido lo más impresionante que ha realizado Lhakpa Sherpa. Es cómo lo ha hecho.

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¿Por qué es una ‘Outsider’?

Nacida en la región de Makalu en 1973, (se desconoce el día y mes del año aunque se sabe que fue un miércoles ya que Lhakpa es su traducción del nepalí), tiene 10 hermanos más que también acumulan varios récords relacionados con la mítica montaña y sus ascensiones: su hermana pequeña Mingma llegó a la cima con 15 años siendo la mujer más joven en coronarla; su hermano Gelu subió hasta 8 veces en 2016; tres hermanos de Lhakpa Sherpa llegaron el mismo día a la cumbre siendo los primeros en conseguirlo juntos y su hermano mayor ha hecho cumbre en 11 ocasiones. Crecieron en una casa sin electricidad, las niñas no iban a la escuela y empezó echando una mano a un tío, a finales de los ochenta, como ayudante de cocina y porteadora de los grupos de montañeros.

Dificultades económicas y maltrato

El año 2000 fue la primera ascensión de Lhakpa al Everest y también fue cuando conoció a su esposo, George Dijmarescu. Volvió a llegar a la cumbre en 2001 y en 2002 se mudaron a Estados Unidos. Los hitos del Everest se sucedieron en 2003, 2004, 2005 y 2006. 

Dijmarescu destacó por haber llegado a la cima del Everest en 9 ocasiones y cuenta la leyenda que escapó de la Rumanía de Ceausescu cruzando a nado el Danubio, llegó a Yugoslavia y a Italia y pidió asilo político a EE.UU. Varios montañeros lo describen como un hombre de temperamento fuerte, de mal genio y violento, que ya en 2004 golpeó a Lhakpa y la amenazó durante una expedición. Los maltratos se sucedieron con el nacimiento de su primera hija y los problemas económicos que pasaba la pareja se recrudecieron con el diagnóstico de cáncer de George en 2008.

Fueron tiempos difíciles. En 2012 recibían cupones de alimentos. Después de varios ataques y hospitalizaciones, la pareja se divorció y Lhakpa consiguió la custodia de sus dos hijas (un hijo de un matrimonio anterior ya tenía la mayoría de edad). Tuvo que ponerse a trabajar limpiando casas o haciendo de cajera de un supermercado. Había que pagar la hipoteca, la escuela, los seguros y facturas pero con un salario mínimo se hacía harto complicado. Dijmarescu murió en 2020 a los 58 años.

Lhakpa Sherpa muestra los dos certificados que la acreditan como poseedora del record. Foto: Courtesy Lhakpa Sherpa

La montaña llama

Mientras se preparaba el té en la cocina de su pequeña casa de Connecticut como lo hacía su padre en la casa de tés que regentaba en las escarpadas montañas del Nepal, seguía pensando en volver a escalar. Aunque una pequeña fuente de ingresos son las charlas y una subvención para mujeres exploradoras, no fue hasta 2016 que pudo hacer su séptima ascensión y lo hizo con material prestado como una máscara de oxígeno de 50 años de antigüedad, habiendo ahorrado para los dos meses que estaría fuera, sin patrocinios, ni entrenadores, ni dietistas, que la aconsejaran o la prepararan. Reconoce que las marcas comerciales buscan cada vez más que la exposición en redes sociales sea notoria y la imagen que ha mostrado hasta su décima ascensión no ha sido considerada comerciable.

Se las apañó económicamente para volver a hacer cima en 2017 y 2018. Consciente de que un mal paso, un alud o un nudo mal atado puede significar la muerte, respeta la montaña pero, aunque en varias ocasiones ha presenciado de cerca situaciones peligrosas, sabe que llevar expediciones es su forma de “escapar de lavar platos y poder dar una vida mejor a sus hijas”.

Lhakpa Sherpa tuvo que trabajar en varios sitios para poder sobrevivir y autofinanciarse las expediciones. Foto: Courtesy Lhakpa Sherpa

Cloudscape Climbing

Por eso en 2018 creó una agencia de guías de montaña y trekking que organiza expediciones al Nepal. Tiene la ventaja del idioma y un perfecto conocimiento del terreno. Además quiere rodar un documental por el que está buscando financiación. Preguntada sobre su enorme capacidad de resiliencia y confianza, contesta que “haces una promesa y la cumples y tras cumplirla, renuevas la confianza en ti misma, en el compañero de escalada, en la montaña. Si no confías, mueres”.

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