Lopez Lomong

Secuestrado y separado de sus padres para convertirlo en niño soldado, corrió durante tres días hasta alcanzar la libertad.

Un grupo de niños se acerca a un televisor en un campo de refugiados en Kenia el 25 de septiembre de 2000 para ver la final de los 400 metros en los Juegos Olímpicos de Sydney. Entre ellos, uno de 15 años queda prendido del momento. Michael Johnson acaba de ganar la medalla de oro y llora en el podio. El chaval que le observa a miles de kilómetros no entiende como un hombre puede llorar. En África, los hombres no lloran, y menos si han ganado algo. Ese chico al que apodan Lopez consigue leer lo que pone en el pecho del medallista: USA. Y se dice a sí mismo que algún día irá a ese país donde los hombres pueden llorar.

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Lopez Lomong es uno de 20.000 ‘Niños perdidos del Sudan‘ al que una familia norteamericana adoptó para darle una vida mejor. Robert y Barbara Rogers se llevaron a un chico de 16 años que prácticamente no sabia hablar inglés desde un campo de refugiados de Kenia en el programa que facilitó que 3.500 niños se instalaran en EE.UU. de forma permanente y, con cariño y perseverancia, consiguieron que se graduase al cabo de tres años en la Tully High School de Nueva York.

Lopez Lomong
Lopez Lomong con sus padres Rob and Barb Rogers el día de su graduación.
Foto: Lopez Lomong

El chico había pasado diez años en el campo de refugiados esperando hasta que en 2001 el personal de Naciones Unidas les pidió que escribieran una carta motivacional en la que reflejaran su interés para vivir con una familia de acogida en Estados Unidos. Lopez Lomong lo tuvo claro.

“No lo dudé ni un segundo. Escribí sobre aquella carrera que vi por televisión. Sobre las lágrimas de Michael Johnson. Y me seleccionaron para viajar a Estados Unidos“.

Las enormes aptitudes para el atletismo que Lopez Lomong demostró en el instituto le permitieron conseguir una beca para la universidad de Northern Arizona. Campeón de la ‘Division I’ de la NCAA (liga universitaria) en 3.000 m. indoor y 1.500 outdoor, consiguió la nacionalidad estadounidense en 2007.

Correr, correr y correr. Ahora para conseguir medallas pero durante tres días solamente corrió para huir de sus captores y empezar una nueva vida.

Lopez Lomong
Lopez Lomong entrenándose. Foto: Lopez Lomong

Comiendo cereales con arena

A los seis años y mientras atendía la ceremonia religiosa del domingo, unos soldados del Ejercito de Liberación del Pueblo de Sudán irrumpieron en la iglesia gritando y disparando al aire. Se llevaron a 75 niños de Kimotong, la aldea de los Lomong. De nada sirvió que se escondiese bajo las faldas de su madre. Al cabo de unos días, su familia asumió que o había muerto o que nunca lo volverían a ver por lo que ofició un entierro donde quemaron sus pocas pertenencias. Como muchos niños africanos, el registro de los hijos nacidos no es muy estricto por lo que muchos tienen su fecha de nacimiento puesta en los primeros días de enero: Lopez Lomong tiene registrada como fecha de nacimiento el 5 de enero de 1985 (aunque en la página de la Federación Internacional de Atletismo aparece el 1 de enero) y tuvo claro, desde el día que se lo llevaron, que debía escapar de su cautiverio.

Lomong explica en su libro autobiográfico “Correr para vivir” que durante las primeras semanas murieron unos 20 niños. Las condiciones eran extremas: solamente querían a los que podían resistir jornadas maratonianas de entrenamiento y mala comida. Como ejemplo de la situación que vivían en la celda en la que los hacinaban, lanzaron un plato con comida para todos. Lomong, hambriento, se abalanzó sobre él y notó algo raro: eran cereales mezclados con agua y arena. Nada más.

Lopez Lomong
El libro autobiográfico de Lopez Lomong que denuncia y quiere hacer concienciar a la sociedad sobre los niños soldado

Entre el grupo había tres chicos mayores de su pueblo que confabularon con él una huida que los debía llevar hasta la frontera con Kenia. Estudiaron bien los movimientos de los guardias. Muchos eran niños como ellos que, con un AK47, drogados y bebidos por la noche ya no se sostenían en pie. Para salir de la cabaña sortearon los cuerpos de otros que dormían, cruzaron el patio y llegaron hasta la alambrada donde había un pequeño agujero.

Durante tres jornadas estuvieron corriendo. Corrían de noche y descansaban escondidos de día. Comían raíces y frutos que encontraban. Evitaban los pueblos y caminos, pero con un rumbo fijo: la frontera. Allí había un campo de refugiados de miles de familias y huérfanos que se habían desplazado por culpa de la segunda guerra del civil de Sudán.

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Lopez Lomong, durante los Trials nacionales de Estados Unidos. Foto: Lopez Lomong

Abanderado en los JJ.OO. de Pekín 2008

Con la adquisición de la nacionalidad estadounidense en 2007 y unas buenas marcas en los ‘Trials’ nacionales, Lopez Lomong pasó a formar parte del equipo olímpico para los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008. Cayó en las semifinales de los 1.500 metros pero tuvo el honor de ser el abanderado de la delegación de atletas de Estados Unidos en la ceremonia de apertura de los Juegos. El objetivo de su elección fue perfecto para explicar al mundo y a las jóvenes generaciones de atletas su historia de superación y el drama de los niños soldado.

Desde 2009 ha competido en 1.500, 5.000 y 10.000 ganando varias competiciones nacionales y superando marcas personales como en la Diamond League de Mónaco en 2010. En 2012 participó en los Juegos Olímpicos de Londres en la categoría de 5.000 metros, llegando a la final, pero su registro fue bajo y quedó 10º. Desde entonces corrió en los campeonatos nacionales de Estados Unidos preparándose para los 10.000 del Mundial de Doha de 2019 donde quedó séptimo.

Lopez Lomong
Lopez Lomong y su hermana. Foto: Lopez Lomong

Dos Lomong más que también corren

En 2003 tomó la decisión de viajar a África para buscar a su familia. Cuenta en su autobiografía que tenía algún indicio que se habían trasladado a Nairobi escapando de la guerra. El reencuentro fue muy emocionante y se convenció que debía realizar alguna acción que ayudase a los chicos de los campos de refugiados a vivir una vida mejor. En diciembre de 2006 volvió a su pueblo natal y en 2008 creó la organización “Sudan Sunrise” para empezar la construcción de la “Lopez Lomong School and Reconciliation Church“. Finalmente, en 2009 volvió a África para llevarse a sus dos hermanos, Alex y Peter, a Estados Unidos para que pudiesen ir a la escuela y a la universidad. Peter está en el equipo de atletismo de la Northern Arizona University y Alex corre para Ohio State University.

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Lopez Lomong y Brittany. Foto: Lopez Lomong

Su matrimonio con Brittany, también atleta y de profundas convicciones altruistas, le dio el impulso necesario para arrancar su colaboración con World Vision en el proyecto ‘Spark a Brighter Future‘, para proporcionar herramientas de educación digital, conectividad a Internet y capacitación a estudiantes y maestros en las escuelas de Sudan del Sur, así como mejoras en el abastecimiento de agua y los cultivos.

“Durante mis 10 años como refugiado en Kenia, anhelaba la oportunidad de ir a la escuela y perseguir mis sueños de tener una vida mejor. 
Mis amigos y yo escribíamos el alfabeto en la arena del campo de refugiados y soñábamos con tener un lápiz y papel”.

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