Ludwig Guttmann

Neurólogo que huyó de los nazis, artífice de los primeros Juegos Paraolímpicos, observó que practicar deporte daba autoestima y confianza a los parapléjicos.

Una tarde de principios de 1948, el doctor Ludwig ‘Poppa’ Guttmann estaba paseando por las salas del hospital de Stoke Mandeville y se fijó como los pacientes se dedicaban a empujar un disco de hockey con un palo desde sus sillas de ruedas. El jolgorio y la destreza de algunos de los participantes activó un clic en la mente del prestigioso neurólogo y director de la institución.

Ya hacía años que Ludwig Guttmann se esforzaba por integrar a los lesionados de médula espinal a la sociedad: fuese mediante unos tratamientos específicos o en actividades en talleres. En ese momento vio la posibilidad de incorporar el deporte como una actividad que generaría autoestima y confianza. Incapacitados de cintura hacia abajo, las posibilidades de realizar una vida normal se desvanecían por una sociedad que los veía como un estorbo.

El 29 de julio de 1948 y coincidiendo con la inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres, se celebró lo que se considera el primer evento de Juegos Paraolímpicos de la historia. Los pacientes del hospital de Stoke Mandeville se enfrentaron a un equipo del hospital de Richmond en tiro con arco y lanzamiento de jabalina.

Lo que fue un día de esfuerzo, alegrías y decepciones supuso algo más que una actividad deportiva. Significó el potente inicio de un movimiento deportivo para millones de atletas con otras capacidades.

Ludwig Guttmann
Ludwig Guttmann saluda a un participante de los Juegos Internacionales de Stoke Mandeville

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Una excelente carrera como médico volcada al estudio de las lesiones medulares, considerado el neurocirujano más importante de la Alemania de entre guerras y una eminencia en el tratamiento de pacientes parapléjicos no fueron suficientes para los redactores de las leyes de Nuremberg. Cualquier sanitario judío tenía prohibido tratar a enfermos que no fueran de raza aria. Nacido el 3 de julio de 1899 en Toszek (Polonia), realizó su carrera médica a partir de 1924 en la Universidad de Breslau con el profesor Otfrid Foester, pero vio como su parcela médica se iba reduciendo.

Se adaptó a las condiciones draconianas que impusieron la Gestapo y sus secuaces priorizando siempre la medicina y el cuidado de sus pacientes. Hasta que tuvo que decir basta.

En los primeros Juegos Paraolímpicos en Stoke Mandeville se disputó el tiro con arco y javalina

La huida

Aunque su padre y su hermana ya habían muerto en los campos de concentración que se construyeron a partir de 1936-37 para albergar a los opositores y él creía que el régimen nazi no podía durar mucho tiempo, la noche de los Cristales Rotos en 1938 hicieron recapacitar al doctor Guttmann tras años de soportar el ostracismo que le estaban aplicando las autoridades fascistas. La persecución de las masas auspiciado por las autoridades alemanas contra todo aquello que fuera judío, fue el detonante de que Guttmann se plantease abandonar su país.

No disponía del pasaporte, retirado por su condición de judío, por lo que salir del país se antojaba complicado pero aprovechó la oportunidad que le brindaron al viajar a Lisboa para tratar a un amigo del dictador Salazar en diciembre de 1938.

Se le autorizó regresar a Alemania vía Inglaterra durante dos días y fue entonces cuando, junto a su mujer y sus dos hijos, pidió ayuda al Council for Assisting Refugee Academics. Con una beca de 250 libras y un puesto de investigador en la Radcliffe Infirmary en Oxford, el doctor Guttmann inició una nueva vida lejos de los desastres que se cernían sobre Alemania.

Los Juegos de Stoke Mandeville se celebraron cada año desde 1948

Las 26 camas

El desarrollo de la Segunda Guerra Mundial hacía presagiar que los hospitales y centros médicos se llenarían de heridos. Entre ellos, muchos de médula espinal. Por lo que los estudios y experiencia del doctor Guttmann se valoraban en gran medida por los estamentos gubernamentales ingleses.

En diciembre de 1941, Guttmann presentó un informe sobre el tratamiento y rehabilitación de los pacientes con heridas en la médula espinal. El Consejo para la Investigación Médica decidió la creación de un centro de afectados por esta patología que se instaló en el Hospital de Stoke Mandeville, en Buckinghamshire el 1 de febrero de 1944 con 26 camas. Aunque se suponía que solamente era para heridos de guerra, atendieron también a otras personas que se encontraban en la misma situación: algunos por caídas de caballo y otros por accidentes de tráfico.

Guttmann aceptó el puesto de director del hospital con la condición de poder cuidar a los pacientes con sus métodos y sus tratamientos, lejos de interferencias.

El doctor Guttmann saludando a los componentes del equipo británico

El valor psicológico del deporte

No hay mejor remedio contra la falta de autoestima que el deporte. Obliga a superarse y añade un valor psicológico que ningún tratamiento, por bueno que sea, cumple con el mismo cometido. Mantener a los pacientes activos, con el objetivo de superar sus metas fue uno de los objetivos de los Juegos de Stoke Manderville.

Hubo algunas voces discordantes que sugirieron que dedicar recursos económicos e instalaciones a pacientes con lesiones tan severas era un dispendio innecesario. El tiempo ha acabado dando la razón al doctor Guttmann.

El hockey con silla de ruedas resultó peligroso por lo que incorporaron el baloncesto en silla de ruedas además del tiro con arco ya que la utilización del tronco superior para lanzar las flechas equiparaba a los discapacitados con arqueros que no lo eran. En los primeros Juegos participaron 16 atletas, 14 hombres y 2 mujeres y la experiencia fue tan buena que se emplazaron a repetirlo cada año.

Para la edición de 1949 ya fueron 37 los deportistas que participaron provenientes de seis hospitales y ampliaron los deportes: se incorporó el baloncesto, el netball y el billar.

Ceremonia de apertura de los Juegos Paraolímpicos de Roma de 1960

El movimiento olímpico

Las competiciones anuales se sucedían y fue en 1951, con una participación de 126 atletas de 11 hospitales, cuando Ludwig Guttmann declaró la intención de que los Juegos Internacionales de Stoke Mandeville se convirtieran en un movimiento olímpico a imagen de los Juegos Olímpicos.

La edición de 1952 fue la primera con participación internacional con una representación de pacientes del hospital de Aardenburg (Países Bajos).

“El objetivo de los Juegos Stoke Mandeville es unir a hombres y mujeres paralíticos de todos los países del mundo en un movimiento deportivo internacional, y que su espíritu de verdadera deportividad de esperanzas a miles de personas”

En 1959 los Juegos ya recibieron a 360 atletas de 20 países distintos. El evento del doctor Guttmann ya estaba preparado para hacer el salto definitivo internacional. En 1960 se celebraron los Juegos Olímpicos en Roma y los atletas parapléjicos pudieron competir de forma oficial. Se consideran los primeros Juegos Paraolímpicos de la historia.

En 1960 fundó la ‘British Sport Association for the Disabled’ y en 1968, ante los problemas organizativos de los Juegos Olímpicos de México, apoyó la realización de los Juegos Paraolímpicos en Israel. También se celebraron en Arnhem, Holanda, en 1980 puesto que las autoridades soviéticas que albergaban los Juegos en Moscú ese año, admitieron sin rubor que en la Unión Soviética no existían “inválidos” por lo que no debían organizar unos Juegos Paraolímpicos.

El doctor Guttmann falleció el 18 de marzo de 1980. Su legado olímpico perdurará como se recordarán para siempre las medallas de los atletas que participaron.

Medalla de Margaret Maughan conseguida en tiro con arco en Roma 1960

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