Manon Rhéaume

La primera mujer que rompió las normas del hockey hielo, jugó en un equipo de la NHL y consiguió superar todos los ‘NO’ de un deporte eminentemente masculino.

El primer comentario que le hicieron a Manon Rhéaume cuando descubrieron que jugaba a hockey hielo fue que no se parecía a un jugador de hockey hielo, a lo que ella respondió: “¿Y a que se parece un jugador de hockey hielo?”.

Con cinco años, la pequeña Manon se calzó unos patines con cuchillas al ver a su hermano patinar llevando un ‘stick’ y un ‘puck’, elementos necesarios para jugar a hockey hielo. Su padre Pierre, al ver que no existía ningún equipo infantil en su población, Lac-Beauport, Quebec, organizó partidos con otros niños que practicaban el hockey hielo.

Ahora nos parece de lo más normal que chicos y chicas en edad escolar jueguen juntos en el mismo equipo pero a mediados de los 80, el mundo del hockey hielo era muy masculino. Velocidad y golpes son la esencia de este deporte donde el portero es como un oasis en el ‘rink’: pacientemente espera que el disparo del ‘puck’ impacte contra su cuerpo y pueda mantener el marcador a 0.

Manon Rhéaume durante el calentamiento del partido de pretemporada ante St. Louis.
Foto: therichest.com

¿Por qué es una ‘Outsider’?

Cuando nadie quiere ponerse de portero siempre tiene que haber un voluntario o, en este caso, voluntaria que tenga ganas de jugar y ocupe esa posición tan denostada. Siempre se ha dicho que los porteros ganan partidos con sus actuaciones y la progresión de Manon Rhéaume fue mejorando a medida que pasaban los años. Cada año su padre la apuntaba a los entrenamientos de pretemporada con los chicos y cada año la joven Rhéaume tenía que escuchar los comentarios que otros padres hacían sobre la presencia de una chica en el equipo: “No quiero que una chica derribe a mi hijo”. Los entrenadores se dejaron llevar por los comentarios y pidieron a Pierre Rhéaume que dejase de llevar a Manon.

Una lesión, una oportunidad

Noviembre de 1991. Sin darse por vencidos, Manon siguió entrenando con el apoyo de su padre hasta que llegó la llamada de un equipo junior de la liga ‘major’: el portero de Trois-Rivieres se había lesionado y necesitaban alguien que quisiera ponerse en la portería.

Tres goles en 17 minutos no es un buen debut pero Manon ya había hecho el paso más importante de su vida. Había sido, con 20 años, la primera mujer en una liga junior solo de hombres y había demostrado que las chicas también pueden jugar.

Manon Rhéaume posa feliz con la camiseta de los Tampa Bay Lightning

Y un scout que presenció el partido hizo el resto. Envió un video de la actuación de Manon a Phil Esposito, encargado de confeccionar un equipo en expansión de Florida, los Tampa Bay Lightning que debutaban en la NHL, la liga profesional de hockey masculino de Estados Unidos. No le pareció mal el partido de Manon pero desconocía que bajo el casco y las protecciones había una mujer. Esposito necesitaba publicidad para enganchar a los espectadores en un estado con palmeras y playas y que mejor manera que incorporar en un equipo de hombres a una mujer. Rhéaume estaba al corriente de la jugada y quiso aprovechar la ocasión. Se incorporó a los ‘training camps’ de los Lightning y consiguió maravillar a todos atajando todos los ‘pucks’ que le disparaban.

El 23 de septiembre de 1992, Manon Rhéaume se convertía en la primera mujer en jugar un partido de hockey hielo de una liga profesional. El partido era de pretemporada pero de esta forma se ponía en conocimiento al público del hockey hielo que las mujeres también podían competir.

Oferta de ‘Playboy’

Enseguida corrió la noticia de su debut y las ofertas publicitarias no se hicieron esperar. Hasta la revista masculina ‘Playboy’ le hizo una oferta para posar desnuda a lo que respondió que no. Entrevistas en ‘Late night shows’ más interesados en su belleza o su nombre o periodistas deportivos preguntando sobre si se había roto alguna de sus uñas fueron otras consecuencias de un mundo masculinizado.

Hasta le llegaron a preguntar cómo lo hacía para entrenar y jugar si tenía el período menstrual a lo que ella respondió cínicamente que era cuando realizaba sus mejores actuaciones.

Su repercusión

Su acto impulsó la liga femenina de hockey hielo. Si no hubiera asistido a los ‘training camps’ de Tampa Bay, si no se hubiera enfundado el casco y las protecciones para saltar al ‘rink’ ante St. Louis en el primer partido de pretemporada, hubiera costado un poco más crear una liga femenina. Todavía recuerda como le palpitaba el corazón. Tanto, que parecía que le tenía que salir de la protecciones. Jugó un periodo, atajó nueve disparos, concedió dos goles y se fue al banquillo con el 2-2 en el marcador.

Jugó en siete equipos distintos entre 1992 y 1997. Disputó 24 partidos con los siguientes equipos: Atlanta, Knoxville Cherokees, Nashville Knights, Las Vegas Aces, Tallahassee Tiger Sharks, Las Vegas Thunder y Reno Renegades. Se retiró del hockey profesional en 1997. Sus dos hijos juegan a hockey hielo y uno de ellos es portero. Y, convocada por su país, participó con la selección de Canadá en los Juegos Olímpicos de Nagano de 1998 donde debutó el hockey hielo femenino en unos juegos y se llevó la medalla de plata.

A partir del año 2000 colaboró con varios equipos para crear equipos femeninos de hockey hielo. En 2008 jugó con los Port Huron Icehawks de la IHL (la segunda división) y en 2009 jugó un partido con los Flint Generals. Ese mismo año ayudó a los Minnesota Whitecaps (equipo femenino) a llegar a la final de la Clarkson Cup. Finalmente, en 2015 fue la encargada de lanzar el ‘puck’ en la ceremonia inaugural del primer partido de la liga femenina de hockey hielo. Desde 2017 reside en Michigan donde entrena al equipo de niñas menores de 12 años de los Detroit Little Caesar’s.

Ha fundado una organización que ayuda a las chicas a cumplir sus sueños deportivos, la Manon Rhéaume Foundation y gracias al documental “Between the Pipes” producido por Lazy Kitty ha dado a conocer su historia de superación.

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