Marc-André Leclerc. El escalador que no quería competir

Marc André Leclerc

Firmó ascensiones memorables desprovisto de cuerda en grandes paredes y cascadas de hielo sin buscar ningún reto deportivo: solo por el placer de escalar.

Alejado del espectáculo de la notoriedad por las metas alcanzadas, Marc-André Leclerc vivió mucho tiempo su corta vida al margen de las redes sociales. Su filosofía era marcar con un círculo rojo la próxima ascensión, concentrarse en una pared y subir y subir. Nada más. Casi sin información de la vía, en solo integral sin importar el estilo de escalada pero con un dominio absoluto de la disciplina desconocido hasta entonces, marcó un hito en el mundo de la escalada.

Ahora, un documental estrenado a finales de 2021, ‘The Alpinist‘, de Nick Rosen y Peter Mortimer, rescata del anonimato a Marc-André Leclerc para, a modo póstumo, hacer un homenaje al alpinista que solo quería escalar.

Las leyendas del alpinismo y sus compañeros de ascensión están convencidos de que pasarán muchos años hasta que otro alpinista pueda igualar lo que logró el canadiense en solitario como el Cerro Torre por una de las vías menos transitadas, el ‘Sacacorchos’, el pilar este de la Torre Egger (Patagonia) en invierno o el ‘Rostro del Emperador’ en el Monte Robson.

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¿Por qué es un ‘Outsider’?

Podía haber nacido en los años 70 u 80 y encajar a la perfección pero lo hizo un 10 de octubre de 1992 en la Columbia Británica y, al llegar a la juventud, los logros en el mundillo del alpinismo copaban las pantallas de los móviles en las redes sociales. Se distanció de todos los aspectos monetarios que rodean el alpinismo. Renunció a dar publicidad a sus logros. Otros son partidarios de alcanzar más cumbres por vías desconocidas y complicadas y por lo tanto, más patrocinadores y más dinero.

Leclerc huyó de todo ese tinglado y se dedicó solo a escalar junto a amigos o con su novia, Brette Harrington encontrando en ella el auténtico agarre a la pared de la vida.

«Cuando estoy en las montañas, la vida es muy simple«.

Empezó practicando la escalada en un gimnasio. Ganaba las competiciones a niños tres años mayores que él y le pidió a su madre que lo sacara del equipo de escalada: no quería competir, quería escalar montañas. A los 14 años empezó a trabajar en la construcción ayudando a su padre, ahorró, se compró material de segunda mano de escalada, dejó la secundaria un año antes y les dijo a sus padres que quería dedicarse a escalar.

Sus progenitores le pagaron un curso de diez días con guías y un experto alpinista alemán de 70 años le enseñó a escalar sobre hielo. Con lo que trabajaba en la construcción lo ahorraba para salir a escalar. Hasta vivió unos meses bajo la escalera de un amigo pagándole 180 $ al mes cuando conoció a Brette Harrington, una año mayor que él, mientras ella estudiaba en la universidad de Vancouver y salía a escalar.

Marc-André Leclerc fue un escalador excepcional que marcó un hito en su disciplina pero se fue demasiado pronto

Como dice su madre, Michelle Kuipers, para Marc-André, escalar era su forma de alcanzar la libertad absoluta. Diagnosticado con un trastorno de déficit de atención e hiperactividad, su cuerpo le pedía buscar un mundo sin reglas, sin límites y salvaje donde pudiera encararse solo con sus miedos.

Marc-André sentía una pasión desenfrenada por la montaña. Era su espacio. Pero también demostró a sus allegados más cercanos una humanidad que le unía tanto como escalar: su padre Serge, su padrastro Henry Kuipers, su hermano Elijah, su hermana Bridgid-Anne, sus tres mejores amigos, Kieran Brownie, Chris Kalman y Will Stanhope y por supuesto, su novia Brette, siempre destacan su enorme humildad, sentido del humor y generosidad.

Un currículum impresionante

No se tienen constancia de todas las ascensiones que realizó Leclerc a lo largo de su vida ya que, en muchas ocasiones, no decía ni adonde iba ni si había alcanzado la cima. Pero de las que sí se tienen constancia muestran un currículum polivalente, desde escalada alpina y en hielo, en cualquier clima o condición meteorológica y sobre todo tipo de rocas y dificultad.

Estas son las más destacadas:

  • En 2013 realizó la primera ascensión libre a ‘The Temptation of St. Antony’ en Squamish, Columbia Británica. Sobre roca y con un potencial de caída muy peligroso tiene una clasificación de 5.13R/X con grandes saltos.
  • En 2014 consiguió enlazar tres rutas: East Pillar Direct (5.10+), Navigator Wall (5.10+) y Northeast Buttress (5.9+) en Mount Slesse (Columbia Británica). Ruta famosa por las rocas sueltas y escamosas, Marc André lo hizo solo y sin cuerdas en poco más de 12 horas.
  • En 2015 viaja a la Patagonia para hacer las primeras ascensiones de la ‘Directa de la Mentira’ en la cara norte del Cerro Torre. Estas las hizo con cuerdas y con compañero pero escogiendo vías no escaladas antes por nadie.
  • También en 2015 se marcó un hito en el mundo de la escalada: primer solo de ‘El Sacacorchos’ (5.10d) en el Cerro Torre de la Patagonia. Con una cuerda corta y casi sin protección en algunos tramos, demostró una fuerza mental increíble. Brette le acompañó a la Patagonia y fue la primera mujer que escaló en solitario la ruta ‘Chiaro di Luna’ mientras recogía el material perdido de otro escalador en la bajada.
Marc-André Leclerc se hace un selfie en la aguja Standhardt, Patagonia (2.700m)
  • En 2015 vuelve a Norteamérica y escala en ascenso libre el Muir Wall en ‘El Capitán‘ en el Parque Nacional de Yosemite con Brette en la ruta clásica sostenida de 33 largos.
  • En 2016 vuelve a la Patagonia para probarse de nuevo en una desafío aún mayor: primer solo en invierno de la Torre Egger. Solamente se había intentado una primera vez en invierno.
  • En 2017 realiza el primer solo de ‘Tall Storey’ (5.11c) en Echo Canyon, Alberta, Canadá. Una ruta de siete largos considerado su solo rock libre más duro.
  • En 2018 termina su trayectoria de escalada en su primer ascenso de la cara norte de la torre principal de Mendenhall Towers de 762 metros en Alaska junto a Ryan Johnson.

Desgraciadamente, el Mendenhall Towers (Juneau, Alaska) significará el fin de Marc-André Leclerc ya que en el descenso, un alud, un fallo en una ancla, un serac colapsado u otra cualquier cosa, les precipitó y se perdió el contacto de localización de su teléfono móvil.

Brette Harrington besa a Marc-André en el mejor emplazamiento de la pareja

9 días de búsqueda infructuosa

El 5 de marzo de 2018, Leclerc y su compañero Ryan Johnson habían alcanzado con éxito la cumbre del Mendenhall Towers por una nueva ruta por la cara norte. Desde la cima, Marc-André le envió fotos a su novia, un mensaje a su madre y colgó una foto en Instagram. Johnson llamó a su novia y tomaron imágenes de las espléndidas vistas con el Monte Fairweather al fondo.

El día 7 de marzo se les esperaba en el campamento base pero nunca llegaron. Los servicios de emergencia y de rescate se pusieron en marcha y un helicóptero escaneó con infrarrojos toda la cara norte. No se encontraba ningún signo de cuerpos bajo la nieve.

Brette Harrington se encontraba en Tasmania escalando cuando recibió la noticia. Organizó el viaje de vuelta a Canadá y un vuelo a Alaska. En su trayecto de regreso recibió la notificación de que la búsqueda de los dos alpinistas se mantenía en ‘stand by’. Brette no podía entender porqué tras varios días, lo dejaban en suspenso. Planificó un equipo de búsqueda y material.

La posibilidad de la desgracia apunta también que se desprendiese una parte de la cornisa en el momento de hacer rapel. Encontraron trozos de cuerdas cortados y sus esquís varios centenares de metros más abajo. Sobrevolaron la zona diversas ocasiones, ya que organizar una expedición hubiera sido temerario pero, tras nueve días, no hallaron los cuerpos de Leclerc y Johnson.

Marc-André Leclerc se fusionó, a los 25 años, con la montaña y su espíritu libre y jovial sigue moviéndose entre las paredes de roca, hielo y las cornisas.

Fotograma de ‘The Alpinist’

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