María Kwaśniewska. Una foto con Hitler que salvó vidas

María Kwasnieswka

Medalla de bronce en los Juegos de Berlín’36, se enroló en la resistencia polaca y, gracias a una foto con el Führer, pudo ayudar a escapar a los prisioneros del Dulag 121.

El guardia alemán en la puerta no sabe qué hacer. Una mujer polaca de baja estatura pero con mirada decidida le insta a dejarle salir del campo de tránsito Dulag 121 acompañando a unos compatriotas. Le muestra una foto en la que aparece junto a un Adolf Hitler sonriente. Automáticamente, accede. Jamás podrá estar tan cerca del Führer como lo ha estado esa polaca, piensa el soldado.

Esa mujer menuda había sido la ganadora de una medalla de bronce en jabalina en los Juegos Olímpicos de Berlín, catorce veces campeona nacional en salto de longitud, triatlón y pentatlón, cinco veces campeona de jabalina de Polonia y miembro de los equipos nacionales de voleibol y baloncesto.

Pero la situación había cambiado y había que adaptarse. Así empieza la etapa de la vida de María Kwaśniewska donde deja de lado el deporte y todos los éxitos conseguidos para ayudar a la Resistencia polaca a salvar vidas.

Descubre más historias de atletas que han ido a contracorriente, que han roto los esquemas o han superado los obstáculos de la vida a través del deporte

¿Por qué es una ‘Outsider’?

Aunque podía haberse quedado en Italia y emigrar rumbo a América, decidió volver cuando todos huían de la guerra. A contracorriente, dejando el deporte a un lado e involucrándose por completo en la ayuda a los heridos se dispuso primero a recogerlos con una ambulancia y después a sacarlos de un campo tránsito donde, con seguridad, serían trasladados a un campo de exterminio.

Haciendo cosas extraordinarias en momentos convulsos.

Maria Kwaśniewska perfeccionó su lanzamiento de jabalina y fue campeona de Polonia en cinco ocasiones

Atleta multidisciplinar

Maria Kwaśniewska nace el 15 de agosto de 1913 en Łódź y tiene una infancia tranquila en la escuela Romana Sobolewska-Konopczyńska. Es aquí donde es descubierta a los 15 años y asesorada por su profesor de deportes Ludwik Szumlewski que ve en ella un gran potencial deportivo. Dos años más tarde, en 1930, gana su primer campeonato polaco de salto de longitud. 

Su carrera deportiva gana impulso rápidamente. La niña es polifacética. Entrena en todo lo que puede: jabalina, salto de longitud, triatlón y pentatlón, voleibol y baloncesto y un deporte de equipo apodado Hazena, precursor del balonmano. Sin embargo, su máxima disciplina es la jabalina, y durante 15 años nadie en Polonia pudo vencerla. En 1931, 1935, 1936, 1939 y 1946, Maria Kwaśniewska se convierte en cinco veces campeona nacional en esta disciplina. Se aplica también en otros deportes y gana una medalla de bronce en baloncesto en los terceros Juegos Mundiales Femeninos en 1930 en Praga

Maria Kwaśniewska fue una buena saltadora de longitud y practicó voleibol, balonmano y baloncesto

También ganó el título de campeona polaca de balonmano en 1932 y 1933 con los colores del ŁKS Łódź y en baloncesto en 1947 como jugadora del AZS Warszawa

Pero, el galardón con el que todo atleta sueña es una medalla olímpica.

Berlín 1936: unos Juegos de propaganda

Cuando en 1933, el COI anunció la siguiente sede de los JJ.OO. de verano hubo protestas de atletas y organizaciones que se incrementaron cada vez más cuando se acercaba la fecha. Algunos países consideraron boicotear los Juegos. No se cambió de ciudad. Esta decisión estuvo influenciada en parte por el hecho de que los Juegos Olímpicos de invierno en Garmisch-Partenkirchen en febrero de 1936 se celebraron sin problemas. Aparte de eso, los dirigentes nazis prometen al COI que permitirán que los atletas de ascendencia judía participen en los Juegos. 

La Alemania de Hitler consiguió albergar los Juegos de 1936 para hacer propaganda de su régimen y sus postulados racistas

Sin embargo, esta promesa resulta ser nada más que palabrería porque en 1933 se impuso una prohibición a todos los demás atletas judíos impidiéndoles entrenar y participar en competiciones. 

Mientras los Juegos están en marcha, todos los letreros que niegan el acceso de los judíos a ciertos lugares se eliminan del paisaje urbano de Berlín y los nacionalsocialistas se abstienen de otras actividades antijudías durante este tiempo. Pero todo esto es solo una apariencia: al mismo tiempo, a 30 km al norte de Berlín, los nazis han comenzado a construir el campo de concentración de Sachsenhausen. Algunos colectivos que no son de raza aria y que estropean la imagen del Tercer Reich que los nacionalsocialistas quieren mostrar al mundo, son detenidos en Marzahn (un barrio de Berlín), en las afueras de la ciudad. Las personas sin hogar y las prostitutas desaparecen de las calles de la ciudad. 

El Führer se dirigió a Maria Kwaśniewska para felicitarla y tuvieron un breve intercambio de palabras que posteriormente Goebbels se esforzó en modificar

La frase con la que reprobó al Führer

Hitler siempre aparecía en el palco cuando los alemanes tenían alguna posibilidad de ganar el oro. Si los atletas perdían, se iría de inmediato.

El domingo 2 de agosto de 1936, los atletas se enfrentan en condiciones climáticas adversas. Sopla un fuerte viento y nubes oscuras se acumulan sobre el Estadio Olímpico. En la final de jabalina, Maria Kwaśniewska, de 23 años, se enfrenta a tres atletas alemanas, Othilie “Tilly” Fleischer, Lydia Eberhardt y Luise Krüger, en la batalla por las medallas. Cuando le toca a ella está completamente concentrada. Lanza y su jabalina recorre 41,80 metros. Eso le da el tercer lugar y la medalla de bronce. Othilie Fleischer (45,18 m) gana el oro y Luise Krüger (43,29 m) la plata. La actuación de la polaca empaña los deseos del Führer.

Maria Kwaśniewska

Después de la ceremonia de entrega de medallas, las atletas son invitadas a subir al palco para que Hitler las pueda felicitar en persona. En el palco también se encuentran el Ministro de Propaganda Joseph Goebbels y Hermann Göring, en ese momento Ministro de la Fuerza Aérea del Tercer Reich.

Es en ese instante cuando Hitler le dice a Kwaśniewska:  «Felicito a la pequeña polaca» a lo que le responde descaradamente: «Tampoco eres alto. No me siento más pequeña para nada». Cuenta María que hubo risas de algunos acompañantes pero el jefe de propaganda Joseph Goebbels tomó nota para que el incidente fuera tergiversado convenientemente. Presentó personalmente una versión reproducida a la prensa alemana de que Hitler le dijo a la lanzadora de jabalina de Łódź «felicito a la pequeña Polonia»

Cierta incomodidad de Maria Kwaśniewska en el podio al ver como atletas y jueces realizaban el saludo fascista en los JJ.OO. de 1936

Los medios gráficos desplegados que seguían al Führer a todos sitios, tomaron las fotos pertinentes y María se hizo con una de ellas en los días posteriores al finalizar los Juegos. Ella lo tomó como un recuerdo del momento pero que, posteriormente, resultó ser crucial, no tanto para la propia Kwaśniewska, sino para las decenas de personas a las que salvó la vida.

Pieza clave de la resistencia polaca

«Decidí que mi lugar estaba sobre el terreno, no en una cabaña junto al mar azul» explicó años después. Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, se encuentra en Génova, Italia, donde, con una beca de la Asociación Atlética Polaca (Polski Związek Lekkiej Atletyki), se prepara para los Juegos Olímpicos de 1940 en Helsinki, que luego se cancelarían debido al ataque a Finlandia por parte de la antigua URSS.

«En el paso fronterizo de Zebrzydowice, la gente me miraba como si estuviera loco. La gente se iba del país en masa y yo regresé a Varsovia, aunque no sabía muy bien con qué y cómo iba a hacerlo” 

María Kwaśniewska

Después de cruzar la frontera, esquivando el flujo de refugiados, llegó a Varsovia el l 2 de septiembre de 1939 y participó en su defensa. El año anterior había completado un curso para convertirse en paramédico y también tiene una licencia de conducir. Inmediatamente se pone a trabajar ayudando a los heridos a salir de la zona de conflicto y llevarlos al hospital.

Refugiados polacos abandonando Varsovia en dirección al campo de tránsito Dulag 121. Foto: Muzeum Dulag 121

Durante la guerra, Maria conoce a su segundo marido, Julian Koźmiński. Es director de la central eléctrica y oficial al mando de la defensa de Varsovia. Pero su suerte no dura. Koźmiński es arrestado por la Gestapo y llevado a la prisión de Szucha. Estaba tan enfermo cuando salió de prisión que murió poco después. La guerra se recrudece y un disparo certero acaba con la vida del conductor de la ambulancia. María no lo duda. Se pone al volante y ocupa su lugar abarcando el área alrededor de la central eléctrica de Varsovia.

Se involucró en actividades clandestinas en 1940, inicialmente en la Unión para la Reconstrucción de la República de Polonia, y luego en el Ejército Nacional en una unidad que se ocupaba de la legalización, producción y falsificación de documentos. 

Interior de la sala 2, un espacio para guardar trenes habituado para albergar refugiados, del Dulag 121. Foto: Muzeum Dulag 121

Dulag 121

A principios de agosto de 1944, los nazis establecen el campo de tránsito 121, también conocido como Dulag 121 (abreviatura del alemán Durchgangslager 121). El campo está construido para la población civil de Varsovia expulsada de su casa durante el levantamiento de la ciudad y después de su represión en las instalaciones del antiguo taller ferroviario en Pruszków, a las afueras de Varsovia.

El campo funcionó desde el 6 de agosto de 1944 hasta el 16 de enero de 1945. Durante este período, según diversas estimaciones, pasaron por Dulag 121 de 340 mil hasta 650 mil ciudadanos.

Desgraciadamente, unos 70 mil terminaron en campos de concentración. La función principal del campo era atraer a la mayor cantidad posible de personas expulsadas, capaces de realizar trabajos forzados en el territorio del Tercer Reich o enviarlos a campos de concentración según si eran judíos o gitanos. Todos aquellos que acreditasen estar enfermos se retenían allí o se devolvían a los hospitales de Varsovia.

Entre las enfermeras polacas y los médicos se estableció una comisión que pasaba una lista a la Gestapo con los enfermos que debían ser evacuados. Siguiendo unos métodos de falsificación de documentos gracias a un caricaturista que imitaba la firma de los mandos de la Gestapo y su caligrafía, muchos ciudadanos pudieron salir del campo con la excusa de estar enfermos.

Los buenos diagnósticos eran las enfermedades infecciosas, que aterrorizaban a los alemanes: tifus, disentería, tuberculosis y, en el caso de las mujeres, el embarazo.

María se enteró de la existencia y se presentó a la comisión del Dulag 121. A ella le encargaron localizar y sacar a intelectuales y representantes del mundo de la ciencia, la cultura y el arte.

El Führer quiso tener unas palabras con sus compatriotas Othilie Fleischer y Luise Krüger (oro y plata) y Maria Kwaśniewska

Historia de una fotografía

La foto con Hitler estaba en el fondo de una maleta como un recuerdo más de los Juegos Olímpicos de Berlín junto con la ropa que utilizó y la medalla ganada. Pero a María no le hacía mucha gracia recordar ese momento. Con la Wehrmacht ocupando media Europa y las fuerzas de resistencia combatiéndola, si la encontraban podían pensar que simpatizaba con los nazis o que hacía el doble juego. Recordaba como habían torturado a su segundo marido en la prisión.

Odiaba a Hitler, a quien trató con dureza en 1936 y le hubiera gustado tirar al fuego la foto con el dictador. Afortunadamente no lo hizo, ya que resultó ser muy útil.

La comisión le asigna a la escritora Ewa Szelburg-Zarembina y el escritor y columnista Stanisław Dygat. Se acerca a la valla de salida, muestra los papeles conforme están enfermos de tifus y mientras el soldado duda, le enseña la foto. Ese movimiento banal resulta definitivo para romper la resistencia del guardia. María le comenta que pudo hablar con el Führer y lo bonito que fueron los Juegos. Y que bien organizados y la majestuosidad del estadio y toda la gente animando. El soldado cede contento y les deja salir.

A la semana siguiente, otra pareja más cruza la valla. Y en la siguiente ya son dos parejas. Y así continúa hasta que consigue sacar a todo un grupo de 9 personas «enfermas». Si María se encuentra un soldado distinto, le cuenta la misma historia y el resultado es igual de satisfactorio. Se los lleva a su casa como estación de tránsito hasta poder conseguir un hogar decente en la ciudad. Otras enfermeras hacen lo mismo y se calcula que unas 100.000 personas se salvaron de ser deportadas a los campos de exterminio.

Maria Kwaśniewska fue medalla de bronce en los JJ.OO. de Berlín 1936

Una vida dedicada al deporte

Al final de la guerra, María vuelve brevemente al deporte. Ahora tiene 32 años y sus mejores años han quedado atrás. A pesar de esto, se convierte en campeona polaca de jabalina una vez más, por última vez, y representa a su país varias veces en baloncesto. En 1946, se despide del deporte activo en el Campeonato de Europa en Oslo, donde queda sexta en jabalina.

De 1947 a 1979, forma parte de la junta directiva de la Asociación Atlética Polaca y también participa en la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF).

Maria Kwaśniewska, que permaneció activa hasta el final, murió en Varsovia el 17 de octubre de 2007 a la edad de 94 años.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Historias en 50 segundos - Jimmy Hasty
Historias en 50 segundos - Randy Lanier
Historias en 50 segundos – Gino Bartali
Historias en 50 segundos – Deepika Kumari
Historias en 50 segundos – Beryl Swain
Historias en 50 segundos – Jean Maggi
Historias en 50 segundos – Shavarsh Karapetyan
Historias en 50 segundos – Aitor Francesena ‘Gallo’
Historias en 50 segundos – Christy Martin
Historias en 50 segundos – Chris Nikic
Historias en 50 segundos – Wakanoho Toshinori
Historias en 50 segundos – Eddie ‘The Eagle’
Historias en 50 segundos – ‘Baggio’ Husidic
Historias en 50 segundos – Judit Polgár
Historias en 50 segundos – Mo Johnston
Historias en 50 segundos – Laurent Duvernay-Tardif
Historias en 50 segundos – Douae Ouboukir
Historias en 50 segundos – Dale Vince
Historias en 50 segundos – Team Hoyt
Historias en 50 segundos - Los Fantoni
Historias en 50 segundos - Mauro Prosperi
Historias en 50 segundos - Rustam Nabiev

error

Si te ha gustado, ¡comparte esta increíble historia!