Miki Dora. L’enfant terrible del surf

Miki Dora

Provocador, contracultural, irreverente, antisistema, deslenguado, racista, subversivo, antihéroe, iconoclasta y un excéntrico que se convirtió en leyenda por sus movimientos sobre las olas y sus actos fuera de ellas.

Todos los adjetivos posibles cabrían en la personalidad de Miki Dora. Todos los que le resumen en uno solo: un enfant terrible. Casi tantos como apodos recibió en su vida: «Rey de Malibú», «El Caballero Negro», «Da Cat», «El Gitano», «Kung Bu», «Fiasco Kid», «El Tlacuache» (del náhuatl – ‘El pequeño que come fuego’) o «El Gato».

No dejaba indiferente a nadie: por lo bueno y por lo malo.

En el agua fue un innovador que creó su propia tabla (que después los fabricantes adoptaron) y que controlaba a la perfección sobre las olas disponiendo un nuevo estilo de surfear. En la playa, podía ser un arrogante engreído que criticaba descarnadamente la incipiente industria del surf, se mofaba de otros surfistas, provocaba a los jueces o censuraba otros estilos de cabalgar las olas.

No daba entrevistas y repudiaba a políticos y empresarios. Una posición contracultural que en los años 50 chocó con una sociedad americana todavía muy tradicional y que, a la larga, acabaría convirtiéndose en un estilo de vida muy californiano 20 años después.

El surf y la sociedad siguieron su curso dejando a Dora al margen. Unos márgenes donde Miki se encontraba a gusto y que propiciaba con su actitud.

Miki Dora fue un surfista que repudió el mundo del surf cuando vio que se masificaba

Descubre más historias de atletas que han ido a contracorriente, que han roto los esquemas o han superado los obstáculos de la vida a través del deporte

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Miklos S. Dora III se convirtió en Mickey Chapin Dora cuando su madre Ramona se separó de Micklos Dora II y se unió al gran surfista Gard Chapin que supo reconocer en el joven Miki las posibilidades de las modificaciones en las pintails (cola de tabla de surf) funcionarían. Chapin era un obsesionado con el diseño de las tablas y transmitió esa pasión a un joven Miki, ávido de ese estilo de vida.

Miki nació en Budapest (Hungría) el 11 de agosto de 1934 y aunque la afición por el surf le vino dada por su padre biológico, fue con Gard con quien se unió más.

No se le conoce un trabajo estable aunque a principios de los años 60, la proximidad de Malibú con la meca del cine, hizo que protagonizara varias películas de playa-surf-chicas o hiciera de doble para otros actores. Lo podemos ver en Muscle Beach Party de 1964, Bikini Beach también de 1964, How to Stuff a Wild Bikini (1965), Beach Blanket Bingo (1965) y Ski Party (1965). Finalmente, apareció como Miki Dora en Surfers: The Movie (1990) de Bill Delaney.

«Todos competimos por una posición. Si recibo la ola primero, estoy en mejor posición y entonces siento que tengo que ir el primero» (cuando lo acusaron de ser despiadado con otros surfistas)

La tabla Longboard fue un éxito

La icónica Longboard

La obsesión por tener la mejor tabla de surf le llevaron a ponerse en contacto con diseñadores industriales de toda California. Se reunió con fabricantes, madereros y hasta visitó el estudio del matrimonio Charles y Ray Eames, excelentes arquitectos y brillantes diseñadores de mobiliario.

En 1966 apareció la tabla longboard, de creación exclusiva para Dora que diseñó con Greg Noll: la Greg Noll Da Cat. En ella, surfear las olas era un acto de relajación: se dedicaba a caminar sobre ella de una punta a otra mientras aguantaba el equilibrio.

Se convirtió en la tabla más vendida de la historia y, 25 años después, se volvió a relanzar.

Noll cuenta que, al principio, fabricaron 250 tablas vendiendo cada una por 1.000 $. Algunas personas creyeron que era un precio excesivo pero luego pusieron el precio a 2.000 $ y seguían vendiendo. Las últimas 15 o 20 las acabaron vendiendo por 3.000 $.

Enseñando el culo a los jueces

La explosión del surf arrancó en 1960. La Segunda Guerra Mundial quedaba muy lejos para una generación de veintipocos años que había pasado toda su infancia viviendo en la opulencia de las zonas residenciales blancas de casas con jardín, perro, coche, trabajo estable y comodidades electrodomésticas varias.

La icónica banda ‘The Beach Boys‘ sintetiza el espíritu de una época que duró escasamente diez años. La ‘joie de vivre’ (la alegría de vivir) se contagiaba en la costa oeste y Malibú fue el centro del mundo y embrión del ‘happy flower’ y los ‘hippies’.

Dora empuja a otro surfista en un acto típico suyo sobre las olas

Dora se dio cuenta que aquello se iba de madre. Él, que había vivido de eses estilo la década de los 50, ahora repudiaba de las playas abarrotadas de jóvenes que solo querían hacer surf para aparentar o ligar con las chicas. Jóvenes que no entendían el surf como él lo entendía.

Empezó a detestar los certámenes y concursos y declaró que los jueces ejercían un control «fascista» en las playas. En el Malibú Invitational Surf Classic de 1967, compitiendo por última vez, cogió una ola, se irguió sobre la tabla con delicadeza, recortó, y al pasar por delante de los jueces, se bajó el bañador y enseñó su trasero al público y a los jueces allí presentes.

Dora se fotografió con sus tablas a modo de cruz para denunciar el poder que la industria estaba haciendo del surf

Pérdida de su mundo idílico

Dora no pudo soportar lo que estaba pasando en las playas a mediados de los 70. Acercándose a la cuarentena dejó Estados Unidos y se dedicó a viajar por el mundo. Se autoimpuso un exilio y vivió en Francia, estuvo unos años en Suráfrica, Australia y el Pacífico Sur, siempre con la mente puesta en coger la mejor ola. Su mundo se había desmoronado.

Las tablas de surf de espuma y otros estilos de surfear hicieron mella en su concepción de un deporte que vivía como un ‘divertimento’. Sus salidas de tono contra otros surfistas en las olas (con empujes incluidos) y fuera de ellas, lo convirtieron en un personaje caricaturesco. Era amado y odiado.

«Miki Dora. The angry young man of surfing»

Quienes le conocieron, como Nat Young, campeón de surf en 1966 y 1970, afirman que era un supremacista blanco y que en más de una ocasión había dibujado una esvástica nazi en su tabla de surf. Dice que Dora se mudó a Suráfrica porque se sentía a gusto con el régimen de apartheid. Además tenía la idea de que las olas pertenecían a los que habían crecido junto a ellas y repudiaba a todos aquellos advenedizos que habían llegado al surf porque estaba de moda.

Miki Dora hace una peineta al fotógrafo en una de sus imágenes más icónicas

Estafa y prisión

Aunque parece que no solamente se había desencantado del mundo del surf californiano sino que había otras razones de peso para abandonar el país. En 1981 regresó desde Francia a Estados Unidos y el FBI lo estaba esperando. Lo detuvieron por violar su libertad condicional al abandonar el país en 1975 después de declararse culpable de escribir un cheque sin fondos para la compra de equipos de esquí. Mientras cumplía condena por eso, fue sentenciado a seis meses en una prisión federal después de que un gran jurado de Denver lo acusó de fraude con tarjetas de crédito en 1982.

Cuando salió, volvió a Francia y se convirtió en una leyenda viviente a quien, a menudo, invitaban a actos de Quicksilver aprovechando una nueva ola en la reedición de las tablas longboard que él popularizó.

Miki Dora recogiendo el premio Duke Kahanamoku Invitational de 1967

Lucha contra un cáncer

Miki Dora falleció el 3 de enero de 2002 a los 67 años de edad en casa de su padre en Montecito, California después de una batalla de seis meses contra un cáncer de páncreas. En 2005 salió publicada, ‘Dora Lives‘, una biografía autorizada de CR Stecyk y Drew Kampion utilizando entrevistas aprobadas y fotos antiguas.

Al final del video, Dora explica como es su estilo de surfear en la longboard

Un comentario sobre “Miki Dora. L’enfant terrible del surf”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Historias en 50 segundos - Jimmy Hasty
Historias en 50 segundos - Randy Lanier
Historias en 50 segundos – Gino Bartali
Historias en 50 segundos – Deepika Kumari
Historias en 50 segundos – Beryl Swain
Historias en 50 segundos – Jean Maggi
Historias en 50 segundos – Shavarsh Karapetyan
Historias en 50 segundos – Aitor Francesena ‘Gallo’
Historias en 50 segundos – Christy Martin
Historias en 50 segundos – Chris Nikic
Historias en 50 segundos – Wakanoho Toshinori
Historias en 50 segundos – Eddie ‘The Eagle’
Historias en 50 segundos – ‘Baggio’ Husidic
Historias en 50 segundos – Judit Polgár
Historias en 50 segundos – Mo Johnston
Historias en 50 segundos – Laurent Duvernay-Tardif
Historias en 50 segundos – Douae Ouboukir
Historias en 50 segundos – Dale Vince
Historias en 50 segundos – Team Hoyt
Historias en 50 segundos - Los Fantoni
Historias en 50 segundos - Mauro Prosperi
Historias en 50 segundos - Rustam Nabiev

error

Si te ha gustado, ¡comparte esta increíble historia!