Mo Johnston

La firma del jugador católico por el Glasgow Rangers rompió una norma no escrita que representó mucho más que una cuestión de fe: ganaron la liga ocho años seguidos.

El 10 de julio de 1989, Maurice John Giblin Johnston (‘Mo’ Johnston) consiguió un hito poco visto en el mundo del deporte: enemistarse con dos aficiones rivales en el mismo día.

Su fichaje por los Rangers de Glasgow después de haber defendido la camiseta del Celtic, archirival local en la liga escocesa, habiendo confesado abiertamente sus creencias católicas, rompió los cimientos de una institución con 148 años de historia.

Pero su adquisición fue algo más que un controvertido fichaje por el equipo rival. Graeme Souness, entrenador de los Rangers y máximo artífice para que Mo Johnston se vistiera de azul dijo: “Lo queremos ante todo porque es un jugador fantástico, pero tengo que decirte que si ficha por el Rangers, el Celtic no se recuperará en 10 años”. Cierto, ganaron la liga escocesa 8 años seguidos aunque Mo solamente estuvo dos.

Un fichaje que supuso un torpedo anímico en la línea de flotación del Celtic.

Johnston celebra con los aficionados del Celtic la consecución de la liga 1985-1986.
Foto: Courtesy Media Scotland

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Cuando Mo Johnston estampó su firma en el contrato que le propuso Bill McMurdo, su agente, con el sello de Rangers FC ya sabía donde se metía. Johnston sabía perfectamente que estaba causando un terremoto emocional en miles de aficionados del Celtic y que se ponía a contracorriente en el sentimiento de muchos de su nuevo club. Pero también estaba convencido que se ganaría su corazón si el balón llegaba al fondo de la red y, sobre todo, si lo hacía contra sus vecinos rivales.

El fútbol puede convertirse en algo tan visceral que escapa a la razón. Por eso, Mo rompió los esquemas de un club que no aceptaba jugadores o empelados católicos. Ni tan solo casados con una mujer católica.

Johnston jugó en el Celtic de Glasgow entre 1984 y 1987

‘La norma no escrita’

Antes de Johnston, hubo jugadores católicos que jugaron en las filas del Rangers. Es difícil saber cuantos pero se calcula que habrían sido unos 15 que no profesaron su religión pero tampoco admitieron ser protestantes.

Algunos como el surafricano Don Kitchenbrand lo mantuvo en secreto hasta que abandonó el club y Laurie Blyth lo dejó cuando se descubrió su fe. Pero ninguno tuvo la trascendencia de nuestro protagonista. Los católicos representan el 14% de la población de Escocia mientras los protestantes son un 24%. No existen los enfrentamientos violentos que estamos habituados a ver del norte de Irlanda pero si la rivalidad religiosa se traslada al deporte, es fácil reconocer que entre Rangers y Celtic existe una diferencia de creencias.

Portada del Daily Record donde Don Kitchenbrand admitía ser católico siendo jugador de los Rangers

El club había sido fundado por cuatro chicos protestantes en 1872 durante las oleadas de inmigrantes irlandeses que llegaron a Escocia a finales del siglo XIX y durante muchos años no tuvieron reparos en fichar jugadores de otras confesiones, católicos o no, como ocurrió en 1934 con el egipcio Mohamed Latif.

Por su parte, el Celtic se formó en 1887 como distracción para aliviar las penurias de los obreros irlandeses. Curiosamente el primer partido fue un amistoso que disputaron 1888 ante el Rangers y que ganaron por 5-2. A partir de entonces se instauró uno de los derbis del fútbol que más pasiones levanta: el Old Firm.

Johnston, durante un partido contra el Dundee United

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, durante la década de los años 20, la popularidad de la Orden de Orange en Glasgow fue en aumento y los dirigentes del club asistían a las conmemoraciones protestantes. Sigilosamente se instauró en el club la norma de no contratar ni jugadores ni empleados que profesaran la fe católica. La norma respondía más a la prohibición de fichar a católicos que a la de fichar solamente protestantes.

Todo saltó por los aires con la idea futbolística de Graeme Souness al llegar al banquillo como jugador-entrenador en mayo de 1986. Declaró su intención de formar un equipo con las piezas necesarias para hacer un conjunto competitivo independientemente de su religión, raza o color de piel. Lo cierto es que la primera esposa de Souness era católica y sus hijos habían sido bautizados según la religión católica por lo que no tuvo reparos en dar el visto bueno por el fichaje de Mo Johnston. Quería romper la tradición.

Mo Johnston aparece junto a Graeme Souness el día de su presentación.
Foto: Courtesy Daily Record

El incumplimiento del Celtic

Johnston comenzó su carrera en el Partick Thistle en 1979 donde marcó 41 goles en 85 partidos. Llamó la atención de un club como el Watford que se lo llevó en 1983 marcando solamente en una temporada 23 goles en 38 encuentros. Rápidamente el Celtic de Glasgow se hizo con los servicios del delantero, un chico que entendería lo que era defender la camiseta verde y blanca al haber nacido en Glasgow. Con los ‘Hoops’ estuvo tres temporadas a razón de 52 goles en 99 partidos ganando una liga y una copa de Escocia. Los aficionados del Celtic vieron como varias figuras del equipo abandonaban la disciplina del club y culparon a la directiva de esa fuga al no querer igualar las ofertas que recibían. Johnston fue uno de ellos.

Una oferta del Nantes de la liga francesa era dar un salto cualitativo a su carrera profesional. Una liga mayor y con más visibilidad. En dos temporadas con los franceses disputó 66 partidos y anotó 22 goles. Su registro de goles bajó en parte al recalar en una liga más competitiva y en parte a la adaptación a un sistema de juego más técnico. El Nantes no atravesaba una buena salud económica, quería ‘hacer caja’ con una venta de Johnston y éste empezó a valorar la posibilidad de volver a casa.

Johnston se fotografió en Celtic Park en mayo de 1989 puesto que tenía la intención de volver a su antiguo club. Foto: Courtesy Daily Record

En mayo de 1989, Mo habló con varios jugadores del Celtic para que hiciesen llegar a la directiva que quería volver. Rápidamente se llegó a un acuerdo de 1,2 millones de libras esterlinas (132.000 Euros) con el Nantes para la contratación del jugador por el que Johnston recibía la mitad del importe. Al final de la temporada 1988-89, Johnston llegó a viajar con el equipo en un partido contra el St. Mirren para acompañar a sus nuevos compañeros.

Portada del Sports Record donde se cuenta la incorporación de Mo al Celtic y porqué había decidido volver.

Pero aparecieron informes de que el Celtic estaba incumpliendo los plazos de los pagos y que la transferencia no llegaba a las oficinas del Nantes.

Fue entonces cuando Bill McMurdo se encontró con Souness, entrenador del Rangers, en los pasillos de Ibrox (estadio de los Rangers) y le ofreció a su jugador.

Souness (a la izquierda), durante la presentación de los jugadores fichados en la temporada 1989-90 con varias de las equipaciones oficiales.

Quemando abonos del Rangers

La mañana del 11 de julio de 1989, a muchos aficionados del Rangers se les atragantaron las galletas y el té matinal al desayunar con las portadas del ‘The Scottish Sun’ y el ‘Daily Record‘.

La noticia del fichaje de Johnston por un millón y medio de libras por el equipo ‘blue’ cayó como un mazazo sobre porcelana a la tradición protestante. Los Rangers habían subido la oferta al Nantes en 300.000 libras más. Las siguientes dos semanas, los ‘Gers’ anunciarían un acuerdo de patrocinio que les aseguraría poder abonar la cantidad estipulada con el club francés.

Graeme Souness hacía las funciones de jugador y entrenador. Su esplendoroso pasado triunfal como jugador con el Liverpool le precedía.

Además de católico se añadía que ya había defendido la camiseta del Celtic. Bill McMurdo reconoce que dentro del club también hubo ciertas reticencias por parte de algunos directivos pero se les convenció con la premisa que fichaban a un gran delantero con una eficacia de cara al gol contrastada y además impedían que volviera a vestir de blanco y verde.

Las reacciones no se hicieron esperar. Los aficionados se dirigieron a Ibrox Park y algunos quemaron sus abonos de temporada. Otros amenazaron en no asistir a ningún encuentro en el que Johnston estuviera convocado o decidieron no contabilizar los goles que marcara el delantero. El presidente de las peñas de Glasgow del Rangers aseguró que tendría consecuencias en los partidos de casa: aunque los aficionados apoyasen al equipo no podía asegurar si se silbaría a un jugador del Rangers. El lema ‘117 years of tradition ended‘ se oyó en todo Glasgow. David Bryce, secretario general de la Grand Orange Lodge of Scotland avisó que muchos fans tendrían una reacción de enfado que duraría toda la temporada.

Hasta el utillero que debía preparar la equipación de Johnston para la presentación, se negó a realizar su trabajo y otro tuvo que darle todo el conjunto para hacer las fotos junto con Souness y los otros fichajes de la temporada 1989-90. Tampoco recibió el lote de productos de chocolate de un patrocinador del club.

Portada del Daily Record en la que se detalla el precio que pagó el Rangers

Y al otro lado del río Clyde…

Mo Johnston y Bill McMurdo tuvieron que contratar un vigilante las 24 horas durante el primer mes enfrente de su casa por las posibles represalias de los hooligans. Les acompañaba en todo momento durante sus desplazamientos diarios a comprar o al entrenamiento.

Por su parte, al otro lado del río Clyde, en Celtic Park, el desconcierto fue mayúsculo. Amenazaron con bloquear el fichaje puesto que ya tenían un acuerdo con el jugador recurriendo a la FIFA. El organismo internacional del fútbol paró durante unas semanas de incertidumbre el transfer al Rangers y la Liga Escocesa no podía aceptar su registro. Hasta que el Celtic no accedió a darle la baja no fue oficialmente jugador de los ‘Gers’. Johnston se aventuraba a recibir una sanción de la FIFA al fichar por otro club.

Aficionados del Celtic crearon y registraron la peña ‘We hate Mo Johnston Celtic Supporters Club‘ donde acogieron a todos los simpatizantes molestos con el fichaje.

Donde más duele. Mo anotó un gol ante su exequipo y ayudó a conquistar dos ligas seguidas. Foto: Courtesy Allen McDougall

4 de noviembre de 1989

Por si la herida no podía hacer más daño en la afición del Celtic, el 4 de noviembre de 1989 los ‘Hoops’ visitaban Ibrox Park y en la alineación contraria aparecía la bestia. Un mal rechace dentro del área del Celtic hizo que le balón le llegase a Mo Johnston libre de marcaje y anotase el gol que más dolor ha causado en el Old Firm.

Johnston jugó dos temporadas en el Rangers consiguiendo dos ligas y una Copa de Escocia. Anotó 31 goles en 76 partidos y después tomó rumbo al Everton (10 goles en 34 partidos), el Hearts (5 goles en 35 partidos) y el Falkirk (6 goles en 41 partidos). Terminó su carrera en 2001 en los Wizards de Kansas City de la MLS americana disputando 149 partidos y marcando 31 goles.

Celebración sobre el terreno de juego de la consecución de la liga escocesa 1989-90

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