Ousmani Traore. El campeón que lucha por un mundo mejor

Ousmani Traore

Salió de Mauritania con 14 años, cruzó el mar, al cabo de un año llegó al Bierzo, es campeón de España de muay thai, peleará por ser olímpico y ha creado una ONG, ‘Bierzodemandana’ (‘Solidaridad’) para montar una escuela en Féréni

«Sobra talento y faltan oportunidades». Así define Ousmani Traore la situación de muchos jóvenes de África que huyen de la miseria de su país aunque suponga arriesgar la vida en cada minuto del trayecto hasta Europa.

Muchos no lo consiguen. Otros malviven recogiendo chatarra. Algunos consiguen trabajos precarios pero que solo les sirven temporalmente para mejorar un poco su situación. Unos pocos explotan su talento, tienen un golpe de suerte, lo aprovechan y forman una nueva vida.

Ousmani llegó al Bierzo (Castilla y León) procedente de las Canarias, estudió, se encontró un buen ambiente que favoreció su integración y, aunque en un momento se desesperó y pensó en volver cabizbajo a su pueblo, se autoconvenció de que había luchado demasiado como para dejarlo.

Siguió buscando su camino y se cruzaron en su trayecto Diego y Álex Vázquez, gerentes de un club de kickboxing, muay thai y boxeo. Con ellos aprendió, se formó deportivamente y, tras muchos combates, golpes y horas de entrenamiento, se proclamó campeón de España de muay thai en 2019.

Ahora le gustaría formar parte del equipo español que participará en los JJ.OO. de París en 2024.

«Desde luego voy intentarlo. No tengo nada que perder, al contrario soy un soñador…» (sobre la posibilidad de ir a París 2024)

Mérida, 22 de junio de 2019. Ousmani se proclama campeón de España de muay thai. Foto: Courtesy Ousmani Traore

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Ousmani Traore (Féréni, Mauritania, 1993) no hizo nada más allá de lo normal que hace un chico de su edad. Dejó la escuela a los 9 años y se buscó la vida. Siendo el cuarto de ocho hermanos, ya tenía otros ejemplos de como sobrevivir. Sus tres hermanos mayores también habían emprendido sus viajes particulares para ganarse mejor la vida lejos de África. Y Europa era el paraíso soñado. El lugar donde todo fluye mejor.

«Mis padres eran conscientes del riesgo que conlleva venir en patera, pero no sabían que yo estaba dispuesto a arriesgarme. Se enteraron por mi cuando llegué a España».

Ousmani Traore

Pero casi nunca salen las oportunidades que uno ha planeado. Solo si se lucha hasta agotar todas las posibilidades, el espíritu queda tranquilo y ya no reprocha nada. Ousmani tuvo la suerte que a otros les ha faltado pero también es plenamente consciente que debe revertir toda esa buena chance a favor de los que se quedaron.

La ONG que ha creado y los apoyos que recibe van en esa dirección: potenciar el talento intelectual y deportivo para que no tengan que salir de su pueblo como hizo él.

El mayor cementerio de barcos

A más de 800 km en línea recta estaba el sueño de 62 personas viajando en una barcaza a principios de agosto de 2008. Entre ellos, un chaval de 14 años que había salido de Féréni, un pueblo de 800 habitantes en la frontera entre Mauritania y Malí, a 500 km de la costa, observaba el vaivén de un mar que no había visto nunca.

Ousmani se embarcó sin saber casi nada de la peligrosidad del viaje. Seguía a los mayores. Había la promesa de alcanzar un lugar mejor. Pero, en medio de la noche, un motor se para. Gritos. Nervios. Cruzar el cementerio de barcos más grande del mundo no era reconfortante. Agua entrando en el bote. Oscuridad y rezos en varios dialectos. Otro motor dice basta y existe la posibilidad de un motín. Los capitanes se esfuerzan por volver a arrancar ni que sea uno de los motores. Las plegarias surgen efecto y un motor vuelve a la vida. Respiros aliviados pero todavía quedaban tres días más de viaje. Finalmente, alcanzan la costa canaria. Otros 600 se quedaron por el camino.

Al cabo de unos meses de vivir en un centro de estancia temporal, le metieron en un avión y lo enviaron a A Coruña. De atravesar el desierto y cruzar el mar a la exuberancia de los prados y los valles verdes. Con casi 16 años le destinan a un centro de acogida en Ponferrada.  

“Al principio me costaba integrarme porque era muy tímido , no hablaba con nadie casi pero gracias al apoyo de mis compañeros y mis profesores me fui soltando y al final fui uno más en la clase”

Ousmani Traore

Se sacó el graduado de la ESO, un grado en electromecánica y ahora se ha graduado en animación sociocultural. Todo con una amplia sonrisa que no pierde nunca. Aunque no siempre fue así. Le habían prometido que en Europa todo fluiría mejor pero en algunos momentos crudos llegó a pensar en volver a su pueblo. Era difícil encontrar trabajo. También pensó que había hecho un viaje muy peligroso para dejarlo así.

Ousmani Traore sigue entrenando a diario para participar en combates de boxeo.
Foto: Courtesy Ousmani Traore

La Capoeira fue el inicio

Paseando con su tutor por Ponferrada vio como practicaban capoeira en un parque. Se animó a participar y el mismo profesor le llevó al gimnasio de Diego Vázquez que le introdujo en el kickboxing, un deporte de contacto, que mezcla boxeo, karate y muay thai pero a diferencia de este último, no permite golpes con codos ni rodillas.

Horas de entrenamiento para pulir un diamante que dieron resultado. Compaginando los estudios, el entrenamiento en muay thai y un trabajo en el gimnasio, el 22 de junio de 2019, Ousmani se ponía el cinturón de campeón de España de muay thai en Mérida. Un título que mantiene con un récord de 35 combates ganados y 9 de perdidos. Después se trasladó a Arganda del Rey para seguir su evolución de la mano de otro ex campeón, Richard Feliz en el Anibal Kickboxing, donde imparte clases de las disciplinas que domina.

Próximamente, y mientras busca patrocinadores, debutará en el boxeo profesional.

‘Bierzodemandana’

Ousmani ha impulsado ‘Bierzodemandana’, una ONG con la que ya llevó un container con ropa y juguetes de donaciones de gente de Ponferrada, aunque no fue exento de trabas burocráticas y sobornos.

Al llegar allí en 2016, nueve años después de partir y de no haber visto a sus familiares desde entonces, se dio cuenta que todo seguía igual y se dijo que había que cambiarlo. Ahora recauda dinero con la intención de abrir una escuela “para poder dar oportunidades a los jóvenes de Féréni, las que yo no  tuve en su día”. Calcula que con 10.000 euros podrían empezar con una buena instalación y material, motivando a los estudiantes para que no abandonen, como hizo él con 9 años. Además también tiene planeado organizar  varios eventos deportivos en su pueblo para que los jóvenes disfruten y aprendan. Todo con una sonrisa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Historias en 50 segundos - Jimmy Hasty
Historias en 50 segundos - Randy Lanier
Historias en 50 segundos – Gino Bartali
Historias en 50 segundos – Deepika Kumari
Historias en 50 segundos – Beryl Swain
Historias en 50 segundos – Jean Maggi
Historias en 50 segundos – Shavarsh Karapetyan
Historias en 50 segundos – Aitor Francesena ‘Gallo’
Historias en 50 segundos – Christy Martin
Historias en 50 segundos – Chris Nikic
Historias en 50 segundos – Wakanoho Toshinori
Historias en 50 segundos – Eddie ‘The Eagle’
Historias en 50 segundos – ‘Baggio’ Husidic
Historias en 50 segundos – Judit Polgár
Historias en 50 segundos – Mo Johnston
Historias en 50 segundos – Laurent Duvernay-Tardif
Historias en 50 segundos – Douae Ouboukir
Historias en 50 segundos – Dale Vince
Historias en 50 segundos – Team Hoyt
Historias en 50 segundos - Los Fantoni
Historias en 50 segundos - Mauro Prosperi
Historias en 50 segundos - Rustam Nabiev

error

Si te ha gustado, ¡comparte esta increíble historia!