Peter Norman

El atleta australiano ganó una medalla de plata pero pagó cara su osadía por llevar una insignia y acabó en el ostracismo.

Quizás deberíamos preguntarnos si un podio es el lugar ideal para realizar una reivindicación política o social. La implicación de los deportistas en los aspectos que atañen a la sociedad nunca serán bien vistos por aquellos que estén en contra de la reivindicación. El deportista puede y debe tener opinión. Pero ¿debe expresarla o quedársela?. Si la expresa, ¿debe ser dentro o fuera del terreno de juego? ¿Es ventajoso que exprese su opinión mientras le entregan una medalla? ¿Por qué no debería perjudicarle en su carrera deportiva esa opinión?

Para siempre quedará en nuestra memoria la icónica imagen en los JJ.OO de México ’68: dos negros descalzos, con el puño enfundado con un guante negro en alto, y un blanco en el podio escuchando los himnos nacionales después de recibir las medallas de los 200 metros lisos. Un simple acto de protesta que generó un impacto global.

Peter Norman
Peter Norman, uno de los mejores atletas australianos de todos los tiempos.

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Peter Norman es el hombre blanco que asiste impasible pero convencido al trascendental momento que le acarreará un sinfín de reproches injustos en su país.

Silenciado, apartado y forzosamente olvidado de los anales del atletismo australiano, su acto por haber desafiado al mundo llevando una insignia en la sudadera, al subir al podio, del ‘Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos’, un grupo que reflejaba el orgullo negro y conciencia social, fue mucho más ofensivo que cualquier política racista contra los aborígenes y la comunidad negra.

Un momento que sacudió la conciencia del mundo blanco y significó el hartazgo de la comunidad negra con el constante racismo latente en todos los niveles de la sociedad. Aunque muchos en Australia lo vieron como un gran acto de valentía, los estamentos deportivos lo recibieron como un mazazo.

Y quedó apartado de los siguientes Juegos Olímpicos.

Peter Norman
Peter Norman destacó desde junior en las pistas

El hijo del carnicero

Norman era un niño de clase trabajadora de Melbourne, nacido en 1942 y, aunque de familia pobre, se convirtió en un corredor extraordinariamente rápido que aprendió gracias a que su padre, un carnicero, pidió prestadas unas zapatillas debido a la falta de fondos. En 1960, el adolescente irrumpió en la escena nacional del atletismo como junior, ganando su primer título importante en Victoria. Con 26 años fue seleccionado para viajar a México dispuesto a traer una medalla en unos Juegos de verano que cambiaron el mundo del deporte. Y su vida.

Unos Juegos revolucionarios

Fueron unos Juegos sin Sudáfrica, excluida por su política de apartheid, con la participación por vez primera de las dos Alemanias por separado y con numerosos récords mundiales difíciles de igualar, más de veinte sólo en atletismo. La altura, el viento favorable casi siempre al límite y la aparición de una nueva superficie, el tartán, explicarían en parte esos resultados espectaculares.

Algunos atletas que competieron en México, sentaron las bases del deporte de los años venideros: el salto de longitud de Bob Beamon, esos 8,90 inigualados durante 23 años, el salto de altura de Dick Fosbury con su forma diferente de encarar la barra y la primera vez que el hombre bajó de los 10 segundos en los 100 metros con la marca de Jim Himes (9,95). Pero el primer golpe mediático de las competiciones olímpicas llegó el 16 de octubre, en la final de los 200 metros lisos.

Peter Norman
Peter Norman, con el dorsal 111, en plena carrera de los 200 metros.

Una época convulsa

1968 fue, para el mundo occidental, un año revolucionario. Las constantes manifestaciones contra la guerra de Vietnam en Estados Unidos o la búsqueda de la playa bajo los adoquines de las calles de París de los estudiantes significaron un cambio de ciclo de la humanidad como lo fue en 476 con la caída de Roma, 1492 con la llegada de Colón a América o 1789 con la revolución francesa. Y faltaban nueve meses para que el hombre llegara a la Luna en una competida carrera espacial entre americanos y rusos.

Solo 10 días antes de la apertura de los Juegos de verano (celebrados del 12 al 27 de octubre), un grupo pacífico de manifestantes se reunió en la Plaza de las Tres Culturas de la Ciudad de México para planificar el próximo acto del movimiento de estudiantes mexicanos. El gobierno mexicano envió a la policía para dispersar a los congregados, y las tropas dispararon contra la multitud, matando a numerosas personas.

Peter Norman
Peter Norman se dirige al podio por detrás de Smith y Carlos.

En ese momento, Australia estaba experimentando sus propias tensiones raciales. Durante años, se había regido por su “Política de Australia blanca“, que limitaba drásticamente la inmigración al país por parte de personas procedentes de países asiáticos. Si bien el gobierno australiano dio la bienvenida a nuevos residentes de áreas predominantemente blancas como los países bálticos, rechazó regularmente a los inmigrantes no europeos. En 1966, el gobierno dio los primeros pasos para abolir esa política discriminatoria pero los efectos prácticos fueron de difícil aplicación. Los inmigrantes asiáticos no fueron las únicas personas discriminadas: los aborígenes australianos también fueron históricamente oprimidos en el país, expulsados de sus ancestrales tierras, muchos niños aborígenes fueron obligados a ingresar en internados, mientras sacaban a otros de sus familias y los colocaban en hogares blancos.

Peter Norman
Tommie Smith levanta los brazos al llegar primero en los 200 metros en los JJ.OO. de México’68 mientras John Carlos (dorsal 259) llegó tercero

Los movimientos civiles

Tommie Smith y John Carlos seguían los postulados de Harry Edward, el líder espiritual de varios atletas negros. Fue por él que Karen Abdul Jabbar no participó en los Juegos y Smith y Carlos, que habían ganado oro y bronce, respectivamente, acordaron usar sus medallas como una oportunidad para resaltar los problemas sociales que agitaban a los Estados Unidos en ese momento. 

Las tensiones raciales estaban en su apogeo, y el movimiento de Derechos Civiles impulsado por Martin Luther King les parecía muy blando. Otro movimiento social se había radicalizado después del asesinato del reverendo en Memphis el 4 de abril de 1968. Aparecieron los activistas del Poder Negro inspirado en los pensamientos de Malcolm X. Los afroamericanos como Smith y Carlos estaban frustrados por lo que vieron como la naturaleza pasiva del movimiento de Derechos Civiles y buscaron formas activas de protestas más radicales abogando por el orgullo racial, el nacionalismo negro y la acción dramática en lugar de un cambio gradual.

Insignia Peter Norman
Insignia que lució Peter Norman durante la entrega de medallas.

La insignia en el podio

La carrera, espectacular como pocas, vio el dominio abrumador del afroamericano Tommie Smith, que estableció un nuevo récord mundial al bajar por primera vez de los 20 segundos (19s83). Su compañero de la universidad de San José, John Carlos, entró tercero (20s10), batido in extremis por nuestro protagonista, Peter Norman (20s06).

Antes de viajar a México, Smith y Carlos ayudaron a organizar el Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos. El grupo vio los Juegos Olímpicos como una oportunidad de agitar las conciencias para un mejor tratamiento de los atletas negros y las personas negras en todo el mundo.

Sus demandas  incluían contratar más entrenadores negros y, aunque el proyecto inicialmente propuso un boicot a los Juegos Olímpicos por completo, Smith y Carlos decidieron competir con la esperanza de poder usar sus logros como una plataforma para un cambio más amplio.

“Me miré los pies con los calcetines altos y pensé en toda la pobreza negra que había visto desde Harlem hasta el este de Texas”. John Carlos

En el podio, durante la ejecución del himno de Estados Unidos, los dos atletas se descalzaron para mostrar sus calcetines negros, alzaron una mano cada uno con el puño cerrado y enfundado en un guante negro, uno el derecho y el otro el izquierdo puesto que se habían dejado el otro par en la villa olímpica, y agacharon la cabeza con un gesto apesadumbrado en lugar de dirigir la mirada orgullosa a su bandera. Toda una afrenta a ojos de la América blanca.

Peter Norman
Peter Norman atiende en el podio la escucha de los himnos nacionales junto a Tommie Smith y John Carlos

Peter Norman fue informado por los dos atletas negros del acto que estaban dispuestos a hacer y el australiano mostró su total apoyo a su reivindicación. Camino a la ceremonia de entrega de medallas, Norman vio la insignia del Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos que llevaba Paul Hoffman, miembro blanco de la selección de Estados Unidos de remo y le preguntó si se la podía prestar. Se la colocó justo encima del escudo de Australia, subió al podio y escuchó los himnos.

Al atender a los medios de comunicación, Tommie Smith explicó las exclusiones racistas que imperaban en su país, apenas seis meses después del asesinato de Martin Luther King:

“Digan al mundo blanco que ya estamos cansados de ser vistos y tratados como animales. Estamos cansados de ser caballos de exhibición. Como hemos ganado, dirán que han triunfado unos norteamericanos, si hubiésemos hecho algo malo, dirían que lo hizo un negro”. Tommie Smith

Lo cierto es que su mensaje tuvo un largo recorrido. Ya en los mismos Juegos se produjeron acciones de solidaridad. Lee Evans, Larry James y Ronald Freeman coparon el podio de los 400 metros, donde los tres afroamericanos levantaron el puño (esta vez, sin guantes) y lucieron una boina negra propia de los Panteras Negras, el grupo más radical del movimiento social negro. Otros atletas negros optaron por aparecer descalzos en el podio.

Lee Evans Ronald Freeman Larry James
Lee Evans, Ronald Freeman y Larry James, en el podio con las boinas negras. Foto: Everett Collection

Las crudas repercusiones deportivas

Norman pagó por su osadía. Volvió a su país y se encontró la reprimenda del Comité Olímpico australiano. Cuatro años más tarde ya no fue convocado para los Juegos de Múnich de 1972, a pesar de lograr hasta trece veces la marca mínima necesaria para los 200 y en cinco ocasiones la que se exigía para los 100 metros lisos. Hastiado, decidió abandonar la competición atlética y empezó a jugar en el equipo de fútbol australiano West Brunswick entre 1972 y 1977 disputando 67 partidos hasta abandonar la práctica deportiva para entrenar al equipo sub19.

“Me dijeron: ‘Tu no estás en el equipo’.”

Peter Norman en el documental ‘Salute’

Carlos y Smith se vieron profundamente afectados por su acto. La primera medida que tomó el Comité Olímpico de EE.UU fue suspenderlos y expulsarlos de la Villa Olímpica.

“Fue un grito por la libertad y por los derechos humanos.Teníamos que ser vistos porque no se nos podía escuchar”.

Tommie Smith. Revista Smithsonian en 2008

Los dos atletas negros fueron tratados a su regreso como delincuentes y tuvieron problemas para encontrar trabajo. No pudieron volver a competir y tuvieron que trabajar de lo que encontraron, lavando coches o cargando cajas en el puerto. La esposa de John Carlos, que es quien había comprado los guantes negros, se suicidó y Tommie Smith se divorció.

Tommie Smith John Carlos Peter Norman
Tras los Juegos de México de 1968, los tres atletas siguieron manteniendo el contacto.

Adicto al alcohol y a los calmantes

Norman sufrió en soledad el ostracismo deportivo. Lo acusaron de ser un conspirador del movimiento negro. Estaba proscrito para representar a su país. Querían que pidiera perdón por lo que había hecho en México, pero nunca lo hizo, convencido de su acto. 

Entonces se zambulló en el alcohol y un corte fortuito en el tendón de Aquiles en 1985 le provocó una gangrena que los médicos temieron tener que cortar la pierna. Se volvió adicto a los calmantes y trabajó de carnicero. Su mayor decepción fue cuando esperó una invitación para participar como representante de Australia en los actos de inauguración o clausura de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. Todavía era el mejor atleta de la historia australiana y tenía el record de los 200 metros pero nadie lo llamó.

Peter no tenía que haber tomado esa insignia, Peter no era estadounidense, Peter no era un hombre negro, Peter no tenía que haber sentido lo que sintió, pero fue un hombre” – John Carlos

Peter Norman
Peter Norman, con la medalla de plata conseguida en los JJ.OO. de México’68

Rehabilitado por el gobierno australiano

En 2012, el parlamento australiano aprobó una declaración de disculpas y lo rehabilitó “tardíamente” para la posteridad, reconoció su “coraje” al lucir el símbolo del Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos y calificó de “error” que no fuera seleccionado para los Juegos de Múnich en 1972.

“Gané una medalla de plata. Pero realmente, terminé corriendo la carrera más rápida de mi vida para ser parte de algo que trascendió los Juegos”.

Peter Norman New York Times en 2000

John Carlos Tommie Smith
John Carlos y Tommie Smith llevaron a hombros el féretro de Norman el día de su entierro.

Pero a pesar de que le costó su carrera y gran parte de su felicidad, Norman lo habría hecho de nuevo. Murió el 3 de octubre de 2006 a los 64 años de un ataque al corazón. La USA Track & Field (USATF) declaró el 9 de octubre, fecha de su funeral, el ‘Peter Norman Day‘. El 9 de octubre de 2019 se descubrió una escultura de su gesto en el Albert Park Athletics Track de Melbourne.

Estatua Peter Norman
Estatua dedicada a Peter Norman

El sobrino de Norman, Matt Norman, realizó un excelente documental en 2008 titulado ‘Salute’ que muestra la determinación del atleta australiano en su firme decisión de defender las creencias contra la discriminación racial.

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