Peter Storey. De futbolista agresivo a alcohólico, falsificador, proxeneta y ladrón de coches

Peter Storey

Sus 501 partidos con el Arsenal se distinguieron a menudo por numerosos actos de violencia gratuita en el campo que se convirtieron en malas compañías, delincuencia y condenas cuando dejó el fútbol.

No es fácil desprenderse de la buena vida y proseguir fuera de los focos, la fama, los viajes con los compañeros de equipo y el glamour que envuelve el mundo del fútbol. El ocaso deportivo siempre viene acompañado por una lesión, un mal entendimiento con el entrenador o actos fuera del campo que repercuten al deportista.

En el caso de Peter Storey (7/9/1945, Farnham, Surrey, Inglaterra), las malas compañías le arrastraron a una vida de delincuencia,….aunque algo tuvo que poner de su parte.

En el terreno deportivo, fue un jugador expeditivo, que no tenía contemplaciones con las piernas rivales. Un ‘Bites Yer Legs‘ que tan bien acuñó Brian Clough para referirse a esos defensas de algunos equipos para, lo que se dice habitualmente, ‘marcar territorio’ a los delanteros habilidosos.

«Peter, ya sabes qué hacer» fue una de las frases que escuchó muchas tardes antes de salir al terreno de juego de Highbury, casa del Arsenal, donde Storey defendió durante 15 años la camiseta roja y blanca de los ‘Gunners’.

A partir de 1975, con la adquisición de un pub en la calle Southgate Road de Londres, empezó una espiral descendiente hacia el prolífico abanico del mundo del hampa: falsificación de dinero, montar un burdel, desacato al tribunal, robo de coches, importación de videos pornográficos,…hasta trabajó en un puesto del mercado de Portobello Road o de conductor para el emir de Catar y su séquito.

«Nunca fui un cerebro criminal, sino un exfutbolista tonto con más dinero que sentido común»

Peter Storey
Peter Storey reconoce que no fue muy inteligente unirse a algunas malas compañías

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Ser jugador de fútbol en las décadas de los 60 y los 70 en Inglaterra era como si un aficionado se vistiese de corto cada domingo para defender al club de su vida. La implicación por unos colores trascendía más allá de cobrar un sueldo. Implicaba un jugador con su club en perfecta comunión con la afición.

Para Peter Storey, el Arsenal fue su equipo desde una temprana edad y no deseaba jugar en ningún otro sitio. Firmó por los ‘Gunners’ a los 16 años dejando la escuela para ser futbolista. En 1961 empezó su carrera como juvenil en la Liga Metropolitana y firmó como profesional en 1962.

No fue hasta 1965 que debutó como lateral izquierdo entrando desde el banquillo en la derrota 3-1 ante el Leicester City pero logró conservar el puesto durante 29 partidos.

Los resultados no acompañaban pero él estaba donde siempre había soñado. Jugaba, hacía su trabajo tal y como se le pedía y ganaba dinero. Mucho dinero que había que reinvertir.

Cuando su paso por el mundo del balón estaba tocando su final, invirtió como muchos otros futbolistas ingleses, en un pub. Acabó pasando más tiempo en el local que en casa. A nivel familiar se resintió su relación con su esposa y a nivel deportivo, Storey ya no llegaba antes que el delantero a la pelota.

Un jugador expeditivo en cualquier campo. Peter Storey cumplió sus funciones de ‘stopper’ con el Arsenal y con la selección inglesa a la perfección.

Un jugador necesario

Rápidamente Storey se afianzó en su posición de defensa de contención y la prensa de la época ya hacía hincapié en su rudeza y que se excedía en desmesura. En la temporada 1966-67 lesionó de gravedad al extremo del Manchester City Mike Summerbee y protagonizó una pelea en el partido de FA Cup contra el Gillingham.

Esa temporada los ‘Gunners’ consiguieron reducir los goles encajados de 75 del curso anterior a 47. Aunque Storey se perdió ocho partidos por enfermedad y lesión, tuvo tiempo de anotar su primer gol en el empate a 1 contra Nottingham Forest en Highbury.

La temporada siguiente, la 67-68, Peter recibió su primera tarjeta roja. No fue por una entrada dura, que las hubo, sino por haber proferido graves insultos al adversario. En la 68-69 quedaron cuartos tras recibir solo 27 goles en liga lo que supuso que la temporada siguiente tenían acceso a disputar la Copa de Ferias. Llegaron a la final contra el Anderlecht perdiendo el partido de ida por 3-1 pero ganando por 3-0 en la vuelta. Supuso el primer título tras 17 años de sequía.

Peter Storey, la selección inglesa

El Arsenal pasaba una buena época. El equipo estaba bien compensado y Storey contribuía con su habitual dureza. La temporada 70-71 defendían el título de campeones de la Copa de Ferias, pero cayeron contra el Colonia a pesar de un extraño gol de Storey. En la liga se disputaron contra el Leeds el primer puesto durante muchas jornadas. Finalmente, el 1-0 de la última jornada contra el Tottenham Hotspur les dio el campeonato, aunque Storey se perdió los dos últimos partidos por una lesión de ligamentos del tobillo. Hicieron doblete al ganar al Liverpool City en la final de la FA Cup tras eliminar al Stoke City en semifinales y ser elegido ‘Man of the Match’ en el partido de ida.

Eso le valió ser internacional con Inglaterra en la victoria 3-0 sobre Grecia en Wembley en un partido clasificatorio para la Eurocopa de 1972. Volvió a jugar en el partido de ida de cuartos de final para la clasificación contra la RFA, pero perdieron 3-1 y en el partido de vuelta, con un 0-0, se quedaron fuera. En total participó en 19 internacionalidades, pero ninguna relevante.

«Algunos de esos rasguños quitaron el brillo de mis logros como futbolista».

Peter Storey

El declive y la chica Playboy

La campaña de 1971-72 empezó mal para Storey en el plano deportivo, pero no en el sentimental ya que su primera esposa, Susan, lo dejó al cabo de dos años de estar casados por sus “maneras desenfadadas y despreocupadas” pero conoció a su segunda esposa, Cathy McDonald, en el club Playboy de Londres.

Una lesión en el muslo lo tuvo fuera de las convocatorias durante varios meses. En su puesto ficharon al defensa del Everton Alan Ball. Storey volvió a jugar a principios de 1972 pero él y otros jugadores se enfrentaron a la directiva del club al enterarse que Ball recibía 250 libras semanales de sueldo (el doble que el resto de la plantilla). Como vencedores de la liga anterior, disputaron la Copa de Europa, pero fueron barridos por el Ajax de Cruyff y en la FA Cup llegaron a la final, pero la perdieron ante el Leeds por 1-0.
Ahí empezó el declive del Arsenal. En el curso 72-73 terminaron segundos por detrás del Liverpool, en el 73-74 fueron eliminados de la Copa de la Liga por un tercera división, el Tranmere Rovers y de la FA Cup por el Aston Villa que militaba en segunda. En la temporada 74-75 acabaron la temporada a cuatro puestos del descenso y Storey ya no tenía el protagonismo que había cosechado durante temporadas anteriores.

Peter Storey reconoce que «No estoy orgulloso de lo que hice, y por mis pecados me encerraron«

El pub Jolly Farmers

El fútbol y la defensa de unos colores ya no era lo prioritario en la vida de Storey. Esa lucha a ultranza por ser ‘Gunner’ pasó a un segundo plano. Y se distrajo con otros quehaceres. Era habitual verlo en el banquillo esperando su oportunidad o quizás, viendo pasar los minutos con la intención de que acabase el partido y pudiera entretenerse con otras vivencias.

En 1975 se casó con la conejita Playboy con quien tuvo una hija en diciembre de 1976, Natalie, y arrendó el pub Jolly Farmers por tres años. El matrimonio con Cathy se desmoronó por pasar más noches en el pub que en casa. El alcohol, la fiesta y otras mujeres hicieron mella en su cuerpo y en su compromiso deportivo.

El 8 de marzo de 1976, Storey fue suspendido por el club por negarse a presentarse para entrenar junto al equipo reserva. En la temporada 76-77, que supuso la última de Storey como ‘Gunner’, también fue sancionado por negarse a entrenar y aceptó una transferencia gratuita al Fulham en marzo de 1977.
El Fulham estaba en segunda división en la zona de descenso y Storey, junto a George Best, Bobby Moore y Rodney Marsch , ayudó a que los ‘Cottagers’ salvasen la temporada. Su contrato fue cancelado en noviembre de 1977.

Inversiones fracasadas, falsificación, una huida frustrada y un burdel

Paralelamente a la gestión del pub, decidió invertir en una empresa de taxis en Newington Green, pero fue un fracaso y las autoridades anti delictivas le pusieron el ojo encima por si había irregularidades.

Y entonces, los hermanos Barry, John y Tony, aparecieron en su vida. Vivían dos calles más abajo del pub Jolly Farmers y solían pasarse por allí cuando tenían que cerrar un trato o, sencillamente, cuando necesitaban una copa para pasar página a sus fechorías. Fueron las malas compañías a las que Storey siempre hace referencia.

Le pidieron dinero y él gustosamente les prestó una cantidad de libras para un negocio en el que, supuestamente, Storey no tenía ni idea. Lo emplearon para hacer billetes falsos. Condenado a tres años de prisión, el pub también entró en bancarrota.

Las deudas acuciaban y no se le ocurrió mejor manera que montar un prostíbulo en Leyton High St. llamado Calypson Massage Parlour para hacer dinero rápidamente con la intención de huir a España mientras gozaba de la libertad condicional. Era 1979, se declaró culpable y se le impuso una multa de 700 libras.

Pero su carrera delictiva no acabó aquí ni tampoco enmendó sus actos. Encarcelado por algunas semanas por desacato al tribunal al no comparecer por sus audiencias de quiebra, tuvo que cumplir su condena de tres años en Wandsworth y Spring Hill.

Trabajos variados y pintorescos

Corría 1983 y al salir del penal, Storey tenía que empezar de nuevo. Casado en terceras nupcias con Gill y con tres hijos (tiene otra hija, Natalie, de la que no sabe nada desde hace años), tuvo que buscarse un empleo. Durante un tiempo trabajó en un puesto del mercado de Portobello Road. Su tercer matrimonio duró hasta a finales de la década de los 80.

La biografía de Peter Storey no deja nada de su truculenta vida en el tintero

Parecía que encarrilaría su vida pero tuvo otro desliz. En 1990, fue detenido y se declaró culpable de hacer contrabando de pornografía cuando intentaba entrar a Inglaterra varios packs de películas escondidas en su rueda de repuesto. Fue encarcelado 28 días.

Después de separarse hizo de taxista en Islington pero duró poco. En 1995 lo encontramos en Estambul trabajando de chófer para Hamad bin Khalifa Al Thani, emir de Catar entre 1995 y 2013, y su séquito.

Finalmente, parece que sentó la cabeza con Daniele en 2004. Vendió gran parte de sus camisetas, trofeos y memorabilia y se fue a vivir a un pueblo cerca de Toulouse para preparar sus memorias que salieron en 2010.

Siempre quedará en la memoria de los aficionados del Arsenal la excelente labor que hizo en el campo ante jugadores rivales y los títulos que ganaron. Para el público en general, se le recordará por entonar un ‘mea culpa’ sincero de una época convulsa de su vida.

«Nunca intentaré siquiera comenzar a poner excusas por lo que hice en el fútbol y en la vida«

Peter Storey

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