Rustam Nabiev. La fuerza mental inquebrantable de unos brazos

Rustam Nabiev

Ha sido el primer alpinista en coronar un 8.000 sin piernas tras perderlas en un derrumbe y superar dos muertes clínicas.

«Es una nueva página en una nueva vida con nuevas aventuras«. Así encaró su discapacidad Rustam Nabiev al salir del hospital donde había sido ingresado para salvarle la vida a costa de perder las dos piernas.

A menudo necesitamos que alguien crea en nosotros más que nosotros mismos. No se convenció solo de su nueva situación. Tuvo mucho que ver el enorme apoyo que recibió de su novia, Indira Ildarovna que asumió la nueva condición de Rustam y le aseguró que estaría con él para cuidarle aceptándolo con las nuevas limitaciones.

Nabiev se propuso demostrar que su discapacidad no era ningún impedimento para alcanzar las metas que se propusiera: fuera escalar montañas con los brazos o formar una familia. Y el deporte le ha servido para canalizar sus propósitos. Como ascender cumbres de más de 8000 metros durante más de 50 horas. Solo con los brazos y una fuerza de voluntad inquebrantable.

Solo con la fuerza de los brazos, Nabiev ha conseguido coronar el Manaslu. Foto: @rustam_nabiev92

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Hay objetivos que no se pueden alcanzar si no se tiene a alguien detrás que aliente cada paso que se da. Rustam lo encontró en Indira y en su interior pero, además, con su hazaña, demuestra que no hay objetivo que no se pueda conseguir con esfuerzo y dedicación. Y él se empleó a fondo.

Como Jean Maggi nos enseñó al subir al punto más alto de la Tierra con una bicicleta por el Himalaya o Hannah Gavios nos mostró que se puede terminar una maratón con muletas, Rustam Nabiev ha pasado a los anales de la historia del alpinismo como el primero en coronar una cumbre como el Manaslu de 8.163 metros.

Aunque antes, una preparación a conciencia, una carrera deportiva como jugador de hockey adaptado y alcanzar la cima del Elbrus, la montaña más alta de Rusia, le dieron las fuerzas necesarias para lograr su objetivo, tras superar dos muertes clínicas durante su recuperación.

En el hospital sufrió dos muertes clínicas que consiguió superar. Foto: @rustam_nabiev92

Una noche entre escombros

Destinado a la base de paracaidistas de Omsk, en Siberia, Rustam realizaba su habitual entrenamiento y sus rutinas castrenses cuando el 15 de julio de 2015 el techo de la sala donde estaban descansando los soldados cedió.

Murieron 24 soldados. Rustam quedó atrapado entre vigas, escombros y hierros durante horas. Le dieron por muerto hasta que, a la mañana siguiente, tras retirar numerosos cadáveres, apareció aún con vida.

Lo trasladaron a un hospital donde los doctores se vieron con la tesitura de amputar las piernas ya que se encontraban destrozadas y podían infectar el resto del cuerpo.

Recuperándose de la amputación, sufrió dos muertes clínicas. Pudieron reanimarlo con la duda de si habrían afectado a su cerebro. Un cerebro que se llenó de pensamientos positivos sobre lo que afrontaba sin sus extremidades.

Felizmente casado con Indira, uno de sus objetivos era formar una familia. Foto: @rustam_nabiev92

Formar una familia

Lo primero que hizo cuando le dieron el alta fue decirle a su novia que entendería que le quisiera dejar puesto que ahora era un discapacitado con la mitad del cuerpo. Indira, muy segura, reafirmó su compromiso pese a la nueva situación. Rustam no necesitaba nada más.

El primer objetivo fue formar una familia. Con dos hijos y otro en camino, los Nabiev gozan de una vida familiar como las demás. El otro objetivo era demostrar que la discapacidad no era una prisión sino un nuevo comienzo de algo diferente pero igualmente lleno de vida. Demostrar a través del deporte que se pueden hacer cosas extraordinarias, fue su nueva meta.

Primero, el Elbrus

Exatleta y levantador de pesas, sus brazos son su sustento físico y mental. El deporte que encontró en el que podía adaptarse mejor fue el luge hockey o hockey adaptado con una especie de trineos con cuchillas por el que deslizan sobre el hielo. Con su equipo, el 2017 ganó la Copa Continental de Europa, la medalla de bronce en el campeonato de Rusia y el oro en los Europeos de Polonia. El 2018 consiguieron el Malmo Open.

No contento con lo que había conseguido, se propuso un reto personal sin precedentes: ascendería la cima más alta de Rusia, el Elbrus de 5.642 metros.

Acompañado por dos alpinistas expertos se valió de sus brazos para avanzar a través de las paredes rocosas, los pasos estrechos y finalmente las placas de hielo con unos piolets solo. Únicamente, los compañeros le ayudaron en las tareas de cordada en el ascenso y descenso. Después de 25 horas y de haber recorrido unos 13 km. llegó a la cima. Se adelgazó siete kilos y medio.

Y se puso a llorar. Todo el esfuerzo y todas sus deseos comprimidos durante tantas horas de entrenamiento alcanzaban su cénit en la solitud de la cumbre. Ya había hecho historia al ser el primero que lo conseguía sin piernas.

Nabiev en el campamento durante su trayecto a la cima del Manaslu. Foto: @rustam_nabiev92

El Manaslu

En su torso lleva tatuado «No excuses«. No hay excusas para luchar por un objetivo. Como ejemplo de superación en el mundo del deporte es extraño que en el mundo del alpinismo surgieran dudas sobre si conseguiría subir el Manaslu de 8.163 metros. Pero surgieron. Numerosos alpinistas experimentados declararon días antes de atacar la cima, que Nabiev no llegaría, que era un lastre y un peligro para el resto del equipo y que para algunos tramos se necesitaban piernas.

Hay que recordar que el Manaslu es uno de los ochomiles más peligrosos de escalar por la roca de granito, la nieve y las aludes. Es considerado el cuarto pico más arriesgado después del Annapurna, el Nanga Parbat y el K2. Hasta el momento han fallecido en sus laderas 53 personas.

Acompañado por dos sherpas y dos alpinistas más salió el viernes 1 de octubre desde el campo 4, a 7.500 metros con el objetivo de llegar a la cima sin ponerse un tiempo determinado. Poco a poco, apartando las piedras grandes del camino con las manos, superando las paredes rocosas, brazada a brazada hasta alcanzar la parte de hielo con una inclinación entre 65 y 75 grados y ayudándose por unos piolets, llegó a la cima.

Atrás quedaban más de 50 horas y 35 km. de camino sin ayuda, solamente en la cordada, para conseguir el objetivo y dejaba un mensaje en las redes sociales: «Pocos creían en esto, pero lo he hecho. El 2 de octubre de 2021, a las 10 de la mañana, estaba en la cima del Manaslu«.

Seguramente no se parará aquí y seguirá escalando montañas para demostrarnos que nada es imposible si se tiene un objetivo en la vida.

Ejemplo de superación, Nabiev no se puso límites y consiguió alcanzar la cima del Manaslu de 8.163 metros. Foto: @ rustam_nabiev92

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