Shavarsh Karapetyan. El héroe que pasaba por allí

Savarsh Karapetyan

Gracias a sus grandes dotes como nadador salvó a 20 personas, pero pagó las consecuencias de las contaminadas aguas del lago Erevan.

Un visado que no llegó a tiempo salvó la vida de varios pasajeros de un trolebús de morir ahogados en las oscuras aguas del lago Erevan, en Armenia. Shavarsh Karapetyan debía estar en ese instante concentrado con el equipo de natación con aletas en el campeonato mundial de Hannover. Tenia 23 años y sospechaba que las autoridades deportivas le consideraban viejo para seguir compitiendo y ganando medallas para la gloria soviética.

Aunque sufrió cortes, una neumonía bilateral, septicemia, hipotermia y pasó 45 días hospitalizado debatiéndose entre la vida y muerte, volvió a la competición al año siguiente para ganar tres medallas de plata y un oro y demostrar que no estaba acabado. Como muchas cosas en la URSS, el incidente se ‘tapó’ y no fue hasta seis años después que la población tuvo constancia del acto de heroicidad de un hombre que contestó que lo había hecho “porque era el que estaba más cerca“.

Shavarsh Karapetyan se convirtió en héroe de Armenia gracias a que salvó a 20 personas de morir ahogadas en el lago Erevan. Foto: Courtesy by yeruvan.ru

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Hay personas que nacen con un instinto diferente al resto. Una predisposición hacia el prójimo que las hace especiales y Shavarsh realizó una irracionalidad propia de alguien que se siente el elegido en un instante concreto de la historia de la humanidad. “Porque pasaba por allí“. Así de clarividente explicó su impulso de lanzarse al agua para sacar a los ancianos, trabajadores, estudiantes y amas de casa, que sentía como si fueran familiares suyos.

Si algo perseguirá a Shavarsh toda su vida es el momento que sacó un asiento del trolebús accidentado a la superficie pensando que era un pasajero: “Siempre pensaré que podía haber salvado a una persona más“.

Shavarsh fue un excelente nadador con aletas. Batió varios récords
y se proclamó campeón del mundo en 17 ocasiones.

Descartado para la gimnasia y la natación

Shavarsh Karapetyan nació en Kirovakan, Armenia, (ahora Vanadzor) el 19 de mayo de 1953 cuando ésta pertenecía a la URSS. A los 13 años su familia se traslada a la capital Erevan y empieza los estudios de mecánica. Así mismo, su padre considera que él y su hermano deben practicar algún deporte y los lleva a la mejor escuela de gimnasia dirigida por un medallista olímpico. Aunque los profesores quedan impresionados al ver su elasticidad, forma física y reflejos, consideran que ya es tarde para convertirlo en un campeón olímpico y desestiman incorporarlo recomendándole que haga natación. Considerando que solamente el 30% de la población sabía nadar, no era una mala opción.

Los dos hermanos practican la natación clásica esperando ser seleccionados para algún campeonato pero a los 17 años también le comunican a Shavarsh que es mejor que lo deje, que nunca llegará a colgarse algún metal olímpico.

Decepcionado y asqueado queda con su amigo y nadador Liparit Almasakyan ‘Lipo’ para tomar unas cervezas y vodka y pasar el rato olvidando la mala noticia. ‘Lipo’ practicaba la especialidad de natación con aletas y le informa que se está formando un equipo en esa disciplina y que no pierde nada por probar.

Al día siguiente, cuando el sol empieza a despuntar sobre la ciudad, Shavarsh ya se encuentra en el pabellón para empezar los entrenamientos.

Armenia no ha sido nunca un país del que hayan salido nadadores que hayan alcanzado las cotas más altas. La exrepública soviética destaca en boxeo, halterofilia y lucha libre. La práctica de la natación con aletas estuvo en auge en los países de Europa del Este y la URSS durante gran parte de la ‘Guerra Fría’. Esta especialidad se puede practicar con monoaleta o con dos aletas, en superficie o sumergida. En los campeonatos mundiales, los soviéticos y los chinos eran los que copaban el cajón más alto del podio. Posteriormente, se extendió su práctica por otros países y alemanes y italianos fueron los que intentaban arrebatar las medallas a los grandes dominadores.

Karapetyan muestra orgulloso las medallas conseguidas en los campeonatos mundiales de natación con aletas

Los 20 km. antes de las 8

A las 8 de la mañana del 16 de septiembre de 1976, a 10 grados de temperatura, el 17 veces campeón del mundo de natación con aletas Shavarsh Karapetyan y su hermano Kamo, también nadador, estaban realizando las rutinarias carreras de entrenamiento alrededor del lago Erevan. El objetivo de los dos hermanos era terminar los 20 km. antes de que las campanas de una iglesia próxima anunciasen las 8 de la mañana.

Cargando un saco de arena de 20 kg. a la espalda tal y como habían practicado en el centro deportivo Tsaghkadzor, a 1800 metros de altura, había más un componente de sacar la rabia por no haber podido ir a Hannover al campeonato mundial que la falta de preparación física.

Un fuerte estruendo paró la carrera de los dos hermanos que vieron como el trolebús de la línea 15 se precipitaba pendiente abajo hacia las aguas del lago. El convoy, lleno de pasajeros por tratarse de una hora punta en los trayectos de los ciudadanos de Erevan, se había salido de la catenaria. Corren diferentes versiones de lo que ocurrió: algunas dicen que le dio un ataque al corazón al conductor, otras que un carterista intentó atracarle y otras que el exceso de velocidad propició el descarrilamiento. Acabó sumergido unos 10 metros del que solamente salían las antenas que servían de contacto y a 25 metros de la riba.

Momento en el que el troleibus de la línea 15 es sacado del agua.
Shavarsh es el único que aparece en calzoncillos en la parte inferior de la imagen.

Sin pensarlo dos veces, Shavarsh descargó su saco de arena, se desvistió y se lanzó a las contaminadas aguas donde confluían todas las cloacas de la ciudad para rescatar a los pasajeros. Le ordenó a su hermano que se mantuviera encima del techo del trolebús para que le ayudase a llevar los cuerpos a la orilla.

La caída del convoy removió el lodo del fondo. La visibilidad era nula y Shavarsh buscó una ventana abierta para entrar. Al no encontrarla, rompió con los pies la ventana posterior y, a ciegas, palpando en el barullo de cuerpos y objetos empezó a sacar gente. Cada veinte segundos se sumergía y durante 20 minutos fue saliendo a la superficie con alguien. Cogía aire y otra vez a sumergirse. Consiguió sacar entre 30 y 35 cuerpos de los que 20 estaban vivos. Las cifras varían según las crónicas puesto que también dicen que el rango de pasajeros que transportaba el trolebús va de 70 a 90 personas. Además, algunos de los supervivientes regresaron a sus casas tras ser sacados del agua, y no hay una contabilización oficial.

Los tres hermanos Karapetyan lucen las medallas ganadas en los campeonatos nacionales y mundiales.

Las secuelas de volver a competir

Shavarsh y su hermano regresaron a casa y a la mañana siguiente se despertó con una fiebre alta. Un médico certificó la hipotermia y una tos persistente con mucosidad que salía de los pulmones le hicieron ingresar en un hospital. Se temió por su vida. Parecía el fin de su carrera deportiva. Cuarenta y cinco días después, Shavarsh tenía claro que no daba por terminada su trayectoria en la natación con aletas. Volvió a entrenar pero el cansancio hacía mella en su atlético cuerpo. Las marcas no eran las mismas y tampoco se acercaban. Intensificó su preparación y se puso como objetivo los campeonatos nacionales en Bakú de la primavera de 1977.

Consiguió clasificarse. Pero no quería solo por participar sino batir un récord. En la primera y la segunda manga de los 400 metros ya se había batido el récord nacional. Shavarsh participó en la tercera manga. Batió el récord pero no pudo salir del agua por su propio pie. Kamo le acompañó a Bakú y estuvo pendiente de él durante toda la competición y de su estado físico. Le siguió por el borde de la piscina y cuando terminó y vio que no podía salir, saltó al agua para sacarlo.

En los campeonatos europeos de Hungría su forma física había mejorado y acabó colgándose tres medallas de plata y un oro.

Shavarsh, en el podio. Su hermano Kamo está a su derecha.

El reconocimiento público

Como todo en la URSS, la verdad de las cosas solo puede tener el objetivo de glosar las excelencias del sistema comunista. Nunca un incidente desafortunado debe saberse si no va en beneficio del sistema. Las fotografías y documentación relativa al accidente del trolebús quedaron en un cajón de la mesa del fiscal del distrito durante dos años. Los ciudadanos de Erevan siguieron con sus apacibles o ajetreadas vidas pero lejos del conocimiento de un acto heroico. El incidente podía haber enaltecido las cualidades soviéticas de sus deportistas y sus virtudes hacia el prójimo, pero los funcionarios decidieron solo entregar un certificado de agradecimiento a los dos hermanos y 38 rublos que el mismo padre devolvió por considerar que sus hijos lo habían hecho como un acto de servicio.

Tal era el oscurantismo alrededor del accidente que la mujer de Shavarsh, con quien se casó en 1981, se enteró del acto de heroicidad de su marido cuando salió publicado seis años después en el Komsomolskaya Pravda.

Edificio en llamas

Cuando dejó la competición entró a trabajar de ingeniero en una planta de componentes electrónicos y el 19 de febrero de 1985 estaba paseando cerca del Pabellón de Deportes de la Armenia Soviética cuando se percató que salían llamas de su interior. Inmediatamente entró en el edificio y ayudó a salir a tanta gente como pudo. Las quemaduras que sufrió hicieron que volviese al hospital para recuperarse.

Tales actos finalmente fueron reconocidos por las autoridades que le entregaron la medalla del Orden de la Insignia de Oro, una condecoración menor en el escalafón soviético de agradecimientos. La UNESCO también le dio el premio ‘Fair Play’ y tuvo la oportunidad de llevar la antorcha olímpica en los Juegos de invierno de Sochi de 2014 en dos ocasiones, como ruso y como armenio. Aunque quizás el reconocimiento del que puede estar más orgulloso es el de haver recibido más de 60.000 cartas de agradecimiento procedentes de todos los rincones de Rusia.

A finales de los años 80 se trasladó a Moscú donde abrió una tienda de calzado (es conocida la gran destreza que tienen los armenios en la fabricación de zapatos) y de ropa que se llama ‘Second Breath’ (‘Segunda Inspiración’) que le hizo prosperar y abrir también un restaurante.

Como curiosidad, en 1978, el astrónomo Nikolai Chernyckh puso su nombre a un asteroide como 3027 Shavarsh.

Este artículo ha sido publicado gracias a una conversación que tuvimos con el profesor de historia Jordi Moral Cantó, del colegio María Auxiliadora de Alicante (España), en la que nos comentaba que sus alumnos de 4º de ESO complementan algunos temas de su temario con las vidas de atletas que explicamos en nuestra web. En este caso, el conocimiento que tuvimos de que había varios alumnos armenios nos impulsó a buscar un atleta que hubiera superado algún obstáculo, hubiera ido a contracorriente o hubiera roto los esquemas del mundo del deporte de esa nacionalidad.

Muchas gracias a todos por vuestra confianza.

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