Sílvia Vidal

Sin conexión alguna con el resto del mundo y practicando la escalada en solitario, cada pared es una prueba de su fuerza mental donde una mala decisión puede costarle la vida.

El pasado mes de marzo, Sílvia Vidal completó el primer ascenso del pico Cerro Chileno Grande de 1.180 metros ubicado en la región de Aysén, en la Patagonia chilena al que llamó ‘Sincronia Màgica’. En solitario. Estuvo 33 días colgada de la pared tras 16 días de trayectos de idas y venidas llevando 150 kg. de material hasta la base de la montaña. Los motivos que la llevan a tomar esta opción de un deporte extremo como la escalada, los intentaremos desgranar en esta entrevista.

¿Por qué es una ‘Outsider’?

Con una experiencia de más de 20 años, Sílvia Vidal ha tenido que sortear osos, tormentas, vientos, dudas y hasta un desgaste en ambas rodillas que le dejó en casa más de un año. Pero la atracción de la pared es más fuerte.

Algo que lleva haciendo los últimos años y que la ha convertido en uno de los pocos montañeros que escalan ‘Big Walls’, que superan miedos y alcanzan los retos que se proponen cuando toman la decisión de aislarse del mundo y vivir intensamente cada paso que hacen, cada gancho y cada cuerda que fijan.

Escalando al estilo cápsula, Sílvia no dispone de teléfono móvil, ni GPS, ni mucho menos internet o radio. No conoce lo que le deparará meteorológicamente el día siguiente. Solo sabe que debe tomar decisiones a cada instante y que cualquier error puede costarle la vida.

El espíritu de superación que muestra Vidal es un ejemplo para grupos de equipos en empresas que la reclaman en charlas motivacionales, así como en conferencias y proyecciones de escalada que se pueden encontrar en su web (www.vidalsilvia.com)

Sílvia Vidal
Sílvia Vidal llevando los bultos en la aproximación a Arrigetch Peaks, Alaska, en 2017.
Foto cortesía Sílvia Vidal.

Primero empezaste a escalar las montañas que tenías cerca de casa, luego junto con otros colegas y finalmente decidiste practicar la escalada en soledad a mediados de los años 90 y pasar muchos días colgada de la pared. ¿Qué te impulsa a hacer esta evolución de Montserrat a El Capitán de Yosemite?

Las ganas de experimentar nuevos lugares, diferentes sensaciones, opciones… El poder poner un nuevo ingrediente a la salsa.

En Alaska, en Arrigetch Peaks, estuviste 36 días cargando arriba y abajo el equipo para dos meses, sola, en la zona y 17 días viviendo en la pared. ¿Qué supone preparar durante muchos meses una expedición en solitario y aislarte del mundo totalmente, puesto que no llevas ni móvil ni trasmites en directo tu ascensión?

Sabes que vas donde vas y a lo que vas, pero en realidad no sabes casi nada. La incertidumbre y los miedos que surgen durante la preparación, van a estar presentes durante la expedición, añadiéndose los nuevos que aparecerán allí. Esos miedos son la referencia de hacia dónde ir.

Ir incomunicada es una opción personal. Para mí es la manera con la que puedo experimentar la soledad en toda su magnitud. El sólo hecho de llevar un teléfono para mi cambia la percepción de esa vivencia en solitario y por tanto cambia la experiencia que he ido a buscar.

Tu currículum de escalada presenta una hoja de servicios de 26 años escalando montañas digna de los diez mejores escaladores mundiales. ¿Cómo financias tus expediciones?

Mediante las charlas que doy; en festivales de montaña, motivacionales para empresas y también en institutos. Tengo el apoyo de mis espónsors con parte del material técnico, pero las expediciones me las pago yo. Son actividades de riesgo y compromiso, donde la libertad de elección sobre si seguir o abandonar, debería depender únicamente de uno mismo.

¿Cuánto tiempo necesitas mentalmente para abordar una expedición?

Entre una expedición y otra, no hay un tiempo concreto. Voy cuando surge una nueva pared y sólo si siento que es el momento. Pueden ser meses, pueden ser años.

Ya que en muchas ocasiones son paredes vírgenes, ¿cuál es el criterio en escoger una montaña y no otra, la dificultad, la logística, el tiempo que tienes para subirla…?

El criterio básico de elección son las sensaciones que tengo cuando veo una foto de la pared, por vez primera. Luego, tiene que estar permitido el acceso durante un par de meses, en solitario y sin radio. El mundo está cada día más regulado desde términos de “seguridad” y “control” que pueden no adaptarse a cómo quiero vivir esas experiencias.

Sílvia Vidal
Vía ‘Sincronia Màgica’ en el C. Chileno Grande en 2020. Foto cortesía Sílvia Vidal

La opción de ir sola implica tener que llevar tu misma los paquetes de comida y los bultos con los trayectos para llegar a la montaña en cuestión durante varios días. ¿Te ayuda mentalmente a prepararte para la ascensión?

Hasta que no llegas a la pared pueden pasar semanas, cargando el equipo. Esos días son importantes para irse mentalizando, irse adaptando al nuevo entorno y consolidar tu voluntad de estar allí aceptando las consecuencias.

En algunas entrevistas comentaste que si no lo ves claro cuando llegas al pie de la montaña puedes renunciar a subir. ¿Lo has hecho en alguna ocasión?

De momento no, pero podría pasar.

Cuando decides ir a una expedición de estas características es importante plantearse los motivos reales que te impulsan a intentarlo; por qué quieres ir y con qué intención.

Aún estando preparado física y mentalmente, puede que factores externos impidan el intento de ascensión; caída de piedras o hielo, el acceso a la pared no es posible, meteorología adversa, imprevistos varios…

Marcho de expedición teniendo presente que allí tendré que revaluar la situación y decidir en el momento según las sensaciones y las circunstancias.

Y cuando llegas frente a la pared ¿cuál es el reto que te marcas en cada ascensión?

Una nueva experiencia, diferente de la anterior. Algo que no tenga el 100% de seguridad de que voy a poder lograrlo, porque si así fuera no sería un reto.

Ya que no te entrenas físicamente, ¿la fuerza mental es el 50% del proceso de escalada o supone más?

Para hacer este tipo de actividades hay que estar en forma. No tengo un plan de entrenamiento sistemático, pero normalmente estoy escalando o me mantengo activa a diario.

Puedes avanzar con un físico debilitado, si tu mente está fuerte. Al revés, posiblemente no. No tenemos idea de cuales son nuestros límites físicos, pero todavía menos los mentales. No van separados.

¿Cómo es un día colgada de la pared en la hamaca?

El ritmo de la vida en la vertical; te levantas, desayunas, escalas, vuelves a la hamaca cuando se hace de noche, cenas y duermes. Aunque cada día es diferente tiene un punto rutinario.

Sílvia Vidal
Sílvia Vidal subiendo los petates en su ascensión en el C. Chileno Grande en 2020. Foto cortesía Sílvia Vidal.

¿Qué comes para mantener la energía que necesitas durante tantos días?

Comida liofilizada (deshidratada) una sola vez al día. Cereales para desayunar y barritas energéticas durante el día. Poca comida para mucho gasto energético, pero todo pesa y hay que cargarlo, tanto en la aproximación como en la vertical, con lo que la comida va racionada.

Instalada en la pared y sin conocer el parte meteorológico has sufrido lluvias torrenciales y vientos. ¿Cuál es el elemento que te impulsa a tomar una decisión de continuar o de abandonar?

Atacar o no cumbre será una decisión a tomar en el momento concreto. Desde casa siempre apuestas por la cumbre, pero in situ habrá que valorar la situación; condiciones meteorológicas, físicas, de tiempo horario, de logística, de estado emocional…

¿Como vences los miedos?

Cuando surjan los miedos habrá que encararlos, porque quedarse bloqueado allí, no es una buena opción. Los afrontas en base a experiencias anteriores y si no funciona, tocará improvisar. No hay un manual y la improvisación permite crear nuevas respuestas, diferentes, si las viejas no funcionan. Habrá que arriesgar.

El tipo de escalda es muy laboriosa y debes tomarte tu tiempo para saber si cada clavo te va a aguantar. ¿Se obsesiona tu mente en la focalización de cada momento en la pared?

Más que obsesión diría saturación. Cansancio mental; por las horas de tensión acumulada y la dificultad de la escalada.

Te pasaste 32 días colgada en una pared sin saber cuando dejaría de llover. ¿Te asaltaron las dudas de si debías renunciar y bajar?

En esa ocasión, no podía bajarme, porque las condiciones meteorológicas no lo permitían.

Fueron 10 días consecutivos de mal tiempo sin poder salir de la hamaca, a mil metros del suelo, sin parte meteorológico. La duda era si cuando vendría el buen tiempo y por cuantos días, y si lo aprovecharía para bajar y abandonar la pared o para intentar hacer cumbre. Tampoco tenía información cuántos metros faltaban para la cima.

Sílvia Vidal
Sílvia Vidal colgada de la pared en la Serranía Avalancha Patagonia en 2012.
Foto cortesía Sílvia Vidal.

¿Por qué decidiste seguir subiendo?

Decidí subir porque después de haber aguantado tantos días encerrada en la hamaca, y llevar casi 30 días colgada en la pared, quería gastar todos los cartuchos antes de abandonar.

Cuando tienes que tomar una decisión es porque no sabes cuantos cartuchos quedan. Si sé que no quedan cartuchos; abandono. Si no sé si quedan; normalmente arriesgo. Si sé seguro que quedan; no hay duda pero tampoco hay decisión a tomar.

Es tan agotador que necesitas varios meses para retomar tu vida. ¿Cómo encaras tu vuelta a la “civilización”?

Con paciencia. Readaptarse al ritmo de la “civilización” requiere aclimatación, de la misma manera que también la requiere irse de expedición. Son ritmos muy diferentes.

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