Thierry Feuteu

Una mentira le llevó a cruzar media África, saltó la valla de Melilla y consiguió su sueño de jugar a rugby.

El deporte siempre ha sido un motor para cumplir un sueño. En el caso de Thierry ‘Titi’ Feuteu significó una huida hacia un peligroso viaje de más de 4.700 kilómetros cruzando cuatro países, escondiéndose en bosques, caminando por desiertos, saltando muros y evitando controles policiales. Movido solo por sus ansias de realizarse como rugbista, la historia de Feuteu se engloba en la de muchos jóvenes africanos que buscan un futuro mejor lejos de la pobreza de sus países.

¿Por qué es un ‘Outsider’?

Superadas ampliamente las expectativas que se había marcado al salir de su Douala natal, en Camerún, Thierry Feuteu (Douala, 23.06.1995) puede enorgullecerse de haber luchado por su sueño venciendo cada obstáculo que se le ponía por delante. Su espíritu de superación le llevó a mentir a sus padres, a viajar hasta Marruecos solo para jugar a rugby y encontrarse saltando la valla de Melilla como otros 449 africanos más para llegar a Europa. La diferencia con los otros que consiguieron pisar suelo español es que el deseo de Titi estaba focalizado en triunfar en el deporte. Ahora está contento de haber tomado esa decisión pese la firme oposición de su padre.

“No sé hacer otra cosa. Por eso, cuando llegué a Europa no buscaba un trabajo. Lo primero que hice fue buscar un equipo de rugby para empezar a jugar. El único sitio donde me siento feliz, alegre y contento es en el campo cuando juego al rugby” .

Thierry Feuteu
Thierry Feuteu tiene una historia de superación con el deporte como motor

El falso torneo de rugby de Marruecos

Las bandas de traficantes de droga hacen desgraciados a miles de jóvenes en todo el mundo y en la capital de Camerún no es una excepción. Muchos amigos de Feuteu murieron en reyertas entre bandas mientras él intentaba ganar algo de dinero que aportar a la familia sacando arena de las playas para empresas constructoras de obras. Pero, así como el deporte supone para muchos chicos y chicas una vía de escapatoria a sus problemas sociales, a Feuteu le llegó por la falta de dinero para pagar una ficha en un club de fútbol. Y ese fue su inicio en el rugby.

El padre de Thierry, serigrafista en la capital, le insistía que el poco dinero del que disponía la familia debía dedicarse a los estudios y viendo la tendencia a practicar deporte le comunicó que no podía dedicarse al fútbol. Un amigo le comentó que había un club donde no había que pagar cuota. El primer día que Feuteu llegó al entrenamiento le pareció que se parecía al fútbol pero pronto descubrió que el balón ovalado copaba los ejercicios y que se podía coger con las manos. Ya no hubo marcha atrás.

Empezó con 11 años a jugar a rugby en la Union Rugby Club Bilongue y fue progresando dentro de las enormes limitaciones con las que se enfrentan los chicos en un país como Camerún donde no existe ninguna tradición rugbista, el fútbol lo copa todo y Samuel Eto’o es el ídolo nacional. La falta de competición fue uno de los problemas que se encontró. Además, un caso de corrupción dentro de la federación provocó el desmantelamiento y, como en alguna ocasión le habían llamado de la selección sub 20, empezó a pensar que “tal vez tenía futuro en este deporte”.

Thierry Feuteu
Thierry Feuteu entrenando con la selección española de rugby.
Foto: Federación española de Rugby

El mismo compañero que le llevó a conocer el rugby le habló de un torneo en Marruecos donde podría ganar más dinero puesto que había más clubes. Tuvo que mentir a sus padres. Les dijo que iba a otra ciudad a jugar un torneo de rugby y acabó cruzando cuatro países: Nigeria, Níger, Argelia y Marruecos. El viaje duró unas dos semanas. En coche, autobús, haciendo tramos caminando por el desierto y evitando los controles fronterizos en las rutas de los traficantes de personas.

“Trabajé en Argelia primero y luego en Marruecos. A veces nos contrataban para sacar las cosas de las casas o para recoger aceitunas. Luego en Marruecos conocí a una familia que me acogió en su casa y trabajaba con ellos en su tienda”.

Al llegar a Marruecos, su padre le envió dinero. Pero no para que tuviese algo que comer si no para volver a casa. Thierry conocía el temperamento de su padre y sabía que habría represalias si volvía con las manos vacías y teniendo que contar que había sido engañado ya que en país alauí no había ninguna posibilidad de jugar a rugby y ganar dinero. “Oye, aquí (en Marruecos) no se juega a rugby” tuvo que escuchar.

El objetivo del amigo era saltar la valla de Melilla y llegar a Europa. Y Titi se encontró sin otra opción que intentarlo.

Thierry Feuteu
Thierry Feuteu, feliz con su exitosa carrera de rugbista en España. En esta imagen, con la Copa del Rey de rugby. Foto: Club Alcobendas Rugby

Al tercer intento

“Allí donde hay mucha luz, es Melilla, es España” le dijo el amigo desde el monte Gurugú. Durante seis meses estuvo conviviendo en el campamento que se encuentra a poca distancia de la valla con la esperanza de saltarla.

Dos intentos fallidos y por su cabeza pasó la opción de abandonar y volver a Camerún. Primero, los golpes de la policía marroquí si se acercaban a la valla y después el alambrado de espinas le dejaron alguna señal en el musculoso cuerpo de 102 kilos y 1,98 m. de altura.

Después de tres meses de habitar en el campamento y dos ocasiones sin éxito, un 28 de mayo de 2014, Thierry Feuteu consiguió pasar al otro lado y pisar suelo español junto a unos 449 inmigrantes más. Cánticos de júbilo y agradecimientos a Dios y se fue directo al centro para inmigrantes donde les dieron ropa, comida, productos para el aseo, pasó un control médico y le curaron las heridas del cuerpo y le reconfortaron las del alma.

Tras la experiencia vivida, Titi no dejó nunca de pensar en el rugby. En la playa de Melilla se puso en forma a la espera de que fuera trasladado a la península: a algunos los llevaban a Barcelona, a otros a Sevilla, a otros a Málaga. Él viajó con destino a Madrid.

“Desde Málaga cogí un autobús con destino a Madrid. Y de allí, a Miraflores de la Sierra, un pueblo en el norte de Madrid de cinco mil habitantes donde fui acogido por la ONG ‘Movimiento por la paz’. Sabía que en Madrid se jugaba al rugby por los colegios y las universidades, y traté de buscar un equipo”.

Thierry Feuteu
Thierry Feuteu, con la camiseta del Alcobendas. Foto: Club Alcobendas Rugby

Un equipo de policías

El primer contacto que tuvo Feuteu con el rugby en España fue con la modalidad de rugby a trece. Una variante que se asemeja a la del rugby a quince. Pero lo que le chocó no fue que tuviera dos compañeros menos en el equipo sino que en el segundo entrenamiento se encontró con varios policías nacionales en el equipo del Atlético Custodians Madrid. Al no disponer de documentación reglamentaria, su primer pensamiento fue que le iban a detener y devolver a África. Por el contrario allí se encontró un conjunto de amigos que le ofrecieron el apoyo y la confianza necesarios para seguir. Le pagaban el transporte hasta la ciudad universitaria donde entrenaban.

“El primer día fui pronto. Estaba esperando y de repente veo venir a varios con uniforme de policía. Y yo, siendo ilegal y sin papeles, pensé que iban a hacer un control. Empecé a temblar. Resulta que eran mis compañeros de equipo. Aún me entró más miedo”

Thierry dice que siempre estará agradecido a todos los que le han ayudado en algún momento de su periplo pero, como en muchas historias, aparece alguien muy importante que confía en él mucho más que él mismo. Txiki Inchausti, entrenador del Alcobendas y exseleccionador de rugby seven, vio en ‘Titi’ la velocidad y explosividad de un primera línea. Su posición en el terreno de juego es la de pillier, una función que requiere el dinamismo y la potencia para romper las líneas contrarias. Inchausti le formó, le moldeó y le ascendió del B al primer equipo.

Thierry Feuteu
Thierry ‘Titi’ Feuteu fichó por el Stade Français de Paris en el Top14.

Cinco años después, a la selección y al Top14

Después de cuatro años jugando la liga de rugby en un país, un jugador ya puede ser seleccionado para el combinado nacional. Y Thierry tenía claro que no iba a dejar pasar la oportunidad de triunfar en con el balón ovalado: “La verdad es que a veces me da miedo por lo rápido que va todo. No hago más que recibir buenas noticias y me da vértigo”.

El 17 de mayo de 2019 debutó con la selección española en el Seis Naciones B frente a Alemania con victoria (10-33). El ahora hispano-camerunés quiere devolver todo el apoyo que ha recibido defendiendo la camiseta de los Leones con otro objetivo en mente: la clasificación para un Mundial.

De momento, sus placajes y sus carreras con el balón bien agarrado las disfrutan en Francia. En 2019 fichó por el Stade Français de la primera división de rugby de Francia, el Top14, donde la inversión en jugadores e instalaciones supera cualquier otra liga de este deporte.

En la extraña temporada 2019-2020 terminó abruptamente por la rápida expansión de la pandemia del Covid-19 y frustró las aspiraciones de consolidarse en la primera división de rugbi de Francia. En la temporada 2020-2021 se fue al US Carcasonne Rugby de la Pro D2, la segunda división.

Además, no descuida la labor social de su país. Por ahora está recogiendo material, ropa y calzado que no usan sus compañeros para llevarla a Camerún y fundar una escuela de rugby.

“La escuela por la hora no sé si podré hacerla. Quiero volver y ver cómo están las cosas. Y si logro conseguir a una persona que sea de confianza quizás se pueda hacer algo este verano. Pero lo primero es volver y hacer un plan para empezar el próximo año.”

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