Tonya Harding. «Sabía que esto estaría conmigo por el resto de mi vida»

Tonya Harding

El tosco intento de lesionar a Nancy Kerrigan fue el colofón a una carrera deportiva marcada por una madre obsesionada con el triunfo de su hija sobre el hielo.

El 6 de enero de 1994 tuvo lugar en el Cobo Arena de Detroit el intento más burdo de hacer trampas en el mundo del deporte hasta entonces. Un tipo contratado por el ex marido de Tonya Harding golpeó con una porra extensible el muslo de Nancy Kerrigan a seis semanas del inicio de los Juegos Olímpicos de Lillehammer’94 para dejar libre el camino a la clasificación de la patinadora de Oregon.

El FBI descubrió en tan solo diez días quien había planificado la agresión y detuvo a Harding como encubridora. La condena del juez Donald Londer de tres años de libertad condicional supuso que la Asociación de Patinaje de Estados Unidos la sancionase de por vida sin poder participar ni entrenar.

Su popularidad, trabajada durante años con una figura tan complicada sobre el hielo como el ‘triple axel’, se desvaneció y se convirtió de la noche a la mañana en la persona del deporte estadounidense más odiada.

Pero ella todavía los odiaba más. A los jueces, al público, a las rivales, a su ex marido y a su madre. Una madre que la maltrataba y la insultaba para sacar lo mejor de ella en cada competición.

Una vida de maltratos psicológicos durante la juventud que acabó una carrera deportiva prometedora a los 23. Por un simple y tosco acto de acabar con la carrera deportiva de una rival.

Tonya Harding y Nancy Kerrigan se cruzan durante los entrenamientos previos a los JJ.OO. de Lillehammer de 1994.

¿Por qué es una ‘Outsider’?

Porque llegó al mundo del deporte por la obsesión de una madre que la quería ver triunfar en el patinaje artístico. Un deporte que requiere auténtica pasión y esfuerzo. Y buenos modales.

A los cuatro años le calzó unos patines con cuchillas y la llevó al pabellón para que Diane Rawlinson, entrenadora de patinaje, la acogiese en sus clases. En un primer momento se negó por la temprana edad de la niña pero ante la insistencia de LaVona Golden, su madre, la acabó aceptando y se convirtió en su entrenadora hasta 1991. Siguió su carrera, la moldeó y perfeccionó pero nunca pudo cambiar el carácter agreste y malhumorado de Harding.

Tonya empezó a patinar a una temprana edad

Cada dólar de propina

Cuarta hija de un quinto matrimonio, de niña, además de patinar, Tonya aprendió de su padre a cazar conejos y mecánica que, harto del mal ambiente que se respiraba, abandonó la casa familiar cuando Tonya era pequeña. LaVona tuvo que apañárselas sola trabajando de camarera y cada dólar que ganaba se destinaba a pagar las clases de patinaje. La obsesión por el triunfo y los esfuerzos económicos que debía hacer retornaron en un comportamiento todavía más agrio con su hija. Hasta llegó a lanzarle un cuchillo durante una discusión.

A los siete años, Tonya recibía insultos y palizas a diario. Acabó abandonando los estudios en la Milwaukie High School en el segundo año de instituto para centrarse en el patinaje. Craso error.

ZZ top vs Mozart para un ‘triple axel’

En 1989 ganó la competición ‘Skate America’ dentro del programa de la Asociación de Patinaje de Estados Unidos y fue considerada una de las patinadoras con un brillante porvenir del elenco americano.

Sufría asma y empezó joven a fumar por lo que muchas de las figuras que debía realizar se complicaban por la falta de capacidad pulmonar. Era una patinadora excelente en el libre donde irrumpió con canciones y músicas cercanas al rock abandonando las tradicionales de la música clásica que habían copado los oídos de los jueces durante décadas.

Su año de confirmación en el panorama artístico fue en 1991 cuando consiguió el famoso ‘triple axel’ en el Campeonato Nacional de Estados Unidos logrando un 6.0 (máxima puntuación) inédito hasta entonces. Lo repitió en el Mundial y se convirtió en la primera patinadora estadounidense en conseguirlo quedando segunda con Nancy Kerrigan tercera.

En la siguiente edición de Skate America de 1991, Harding logró otros tres hitos en el patinaje artístico: un ‘triple axel’ en el programa corto, dos ‘triple axel’ en una sola categoría y la primera patinadora en completar una combinación de ‘triple axel’ con el doble toe loop. Se encontraba en la cúspide.

Nancy Kerrigan realiza los ejercicios durante los entrenamientos previos a los JJ.OO de Lillehammer de 1994. Foto: Courtesy Doug Mills/AP

La decadencia

Su ego creció hasta límites insospechados. Y su mal comportamiento se vio reflejado en las puntuaciones de los jueces. A menudo se quejaba de que no valoraban su esfuerzo y dedicación pues debía coserse sus propios vestidos, tal y como lo hacía su madre cuando era niña, y debía pagar facturas haciendo trabajos extras.

Cambió de entrenadora. A inicios de la temporada de 1992, con los Juegos Olímpicos de invierno de Albertville a la vuelta de la esquina,  Dody Teachman cogió las riendas de los entrenamientos de Tonya pero solo consiguió un cuarto puesto. Fuera del podio. En los Campeonatos Nacionales, subió al tercer cajón, pero su odio hacia jueces y rivales no hizo más que incrementarse. En una ocasión, un juez le confesó que su comportamiento dentro y fuera de la pista de hielo influía en las puntuaciones. Buscaban la patinadora perfecta americana en una familia americana perfecta. Y Kerrigan cumplía con creces.

Tonya Harding y Nancy Kerrigan posan antes de los Campeonatos Nacionales de Estados Unidos de 1994. Foto: courtesy Merline Summers/AP

Compartió habitación con Nancy Kerrigan durante los JJ.OO. de Albertville y siempre ha dicho que fueron muy amigas. «Nunca le haría daño a una amiga» declaró con posterioridad. Pero los que la conocieron en esa época saben que era capaz de cualquier cosa para conseguir sus éxitos.

Una lesión de tobillo sufrida durante un entrenamiento agravó las cosas y en la temporada de 1993 no había ninguna figura o movimiento que le saliese bien. No llegó a clasificarse para los Mundiales y aparecían los JJ.OO. de Lillehammer en un corto periodo de meses.

Tonya Harding, en una sesión de fotos promocionales para el equipo estadounidense de patinaje artístico.

Gillooly & Eckardt, Smith & Stant

Son los nombres de cuatro personajes con muy poca inteligencia. Tonya Harding se casó con Jeff Gillooly a los 19 años. Un noviazgo rápido auspiciado por su madre con un hijo de militar que tenía la universidad pagada pero a la que nunca fue. Esperando que la providencia le solucionase la vida, también se conocen episodios de violencia doméstica en sus cortos dos años y medio de matrimonio. Los argumentos contrapuestos de los dos aparecen en múltiples denuncias: Gillooly también reportó en una ocasión que Harding le había disparado con un rifle.

Tonya Harding
Tres de los máximos responsables de la planificación y la agresión: Shawn Eckardt, Jeff Gillooly y Shane Stant. Foto: courtesy Entertainment Weekly US magazine/NY Daily NewsJ. Vincent AP

Gillooly tenía un amigo de la infancia, Shawn Eckardt, que por su volumen corporal ejercía las funciones de guardaespaldas de Harding. Pero de pocas luces puesto que según la investigación del FBI, fue él el que instigó, planeó y buscó a los secuaces que realizaran tal acto de cobardía.

Con posterioridad, Eckardt se descubrió ante la policía de Portland argumentando que había enviado cartas amenazadoras a Harding. Lo había hecho para que todas la patinadoras tuvieran miedo y contratasen amigos suyos como guardaespaldas.

En un principio Gillooly y Eckardt acordaron enviar cartas amenazadoras a Kerrigan. Pero no lo harían ellos. Buscarían a alguien para que hiciese el trabajo sucio y les pagarían unos 1.000 dólares.

Pero el lumbreras de Shawn Eckardt quería «dar el golpe» definitivo y buscar el máximo de notoriedad personal. Un plan que rápidamente derivó hacia un intento de agresión.

Nancy Kerrigan se lamenta de dolor por el golpe recibido por Shane Stant.

La agresión

Como Nancy Kerrigan era de Massachusetts, Eckardt decidió contactar con un oriundo del estado. Derrick Smith. Este no se atrevió y le encargó la faena a su sobrino Shane Stant. Cuando estos le pidieron más dinero a Eckardt puesto que no se trataba de enviar solamente cartas amenazadoras sino de lesionarla, Gillooly vio que se había desmadrado. Al intentar pararlo, Eckardt le dijo que ya estaban en camino y que no podía contactar con ellos.

Fueron al pabellón de Massachusetts donde Kerrigan entrenaba, pero no la encontraron allí por lo que, al enterarse que entrenaba en Detroit, hicieron un viaje de más de 10 horas en coche.

Allí, Shane Stant esperó que la patinadora terminase sus ejercicios y al volver hacia los vestuarios, le golpeó en el muslo con una porra extensible de 53 centímetros. No le rompió nada, pero los gritos de dolor de Nancy se oyeron en todo el pabellón. Las cámaras de televisión que habían presenciado los entrenamientos corrieron a filmar a la patinadora llorando de dolor en el suelo y gritando: «¿Por qué yo? ¿Por qué yo?«.

Portada del Daily News

Como piezas de dominó

Los dos se dieron a la fuga, volvieron a Massachusetts e hicieron vida normal. No les fue difícil a los agentes del FBI dar con ellos. Dos días antes de la agresión en Detroit, las cámaras de seguridad del pabellón de Massachusetts detectaron un vehículo que cada quince minutos cambiaba de plaza de estacionamiento. Lo conducía Derrick Smith que creyó que así nadie se daría cuenta de que estaban vigilando el pabellón. Smith ‘cantó’ para reducir su posible pena ante un tribunal. A Stant lo apresaron cuando detectaron que había habido unos gastos sospechosos en su tarjeta Visa de cantidades no habituales en un simple trabajador.

Los dos dieron el nombre de quien les había contratado: Shawn Eckardt.

Tonya Harding
Tonya Harding y Jeff Gillooly dando explicaciones poco convincentes a la prensa. Foto: Courtesy AP

El guardaespaldas, después de un primer intento de engañar a los agentes, acabó contando que la idea había sido de Jeff. Los sucesos se precipitaron y Tonya Harding se enteró de las investigaciones y las detenciones justo antes de viajar a los Juegos Olímpicos de Lillehammer. Aunque ya hacía más de un año que estaban separados, Harding y Gillooly se seguían viendo y discutiendo y le fue muy difícil a la patinadora negar su conocimiento del burdo plan de los cuatro esbirros.

Nancy Kerrigan, con la medalla de plata de Lillehammer’94 mientras Tonya Harding se lamenta por los cordones desabrochados de su bota

Las autoridades esperaron que se realizaran los Juegos y que las patinadoras se pudieran concentrar en el deporte. Nancy Kerrigan se recuperó del golpe, participó y consiguió una medalla de plata. Es significativo que en el momento de salir a la pista, Tonya se pusiera nerviosa, se atase mal los cordones y no completase las figuras como debía. Los jueces le permitieron volver a realizar el ejercicio pero no consiguió un mejor puesto que quedar octava.

Tonya Harding se dirige al juzgado para escuchar el veredicto del juez Donald Londer.

Consecuencias deportivas

El juez impuso una condena de tres años de libertad condicional y una multa de 100.000 dólares a Tonya Harding además de realizar varios trabajos comunitarios. Fue declarada culpable de conspirar para obstaculizar el proceso al saber que se había ejecutado el complot sin haberlo denunciado. Tonya Harding no se ha cansado todos estos años en repetir que ella nunca tuvo ninguna implicación pero las acusaciones cruzadas de los cinco personajes de esta historia no permiten dilucidar la auténtica verdad de los hechos. Los cargos que les cayeron a los otros participantes fueron desde los dos años en prisión a varios meses de trabajos comunitarios.

Automáticamente la Asociación de Patinaje de Estados Unidos la suspendió de por vida sin poder entrenar o participar en ninguna competición. Hasta la desposeyó de algunos títulos. A los 23 años, Harding daba por finalizada su carrera deportiva sin ningún objetivo que el de buscarse un trabajo para poder subsistir. Curiosamente, Nancy Kerrigan también se retiró de la competición a los 25 años tras la medalla olímpica y decidió ganar más dinero con patrocinadores y en ‘Disney on ice’.

Su paso por el boxeo fue efímero. Tres derrotas y tres victorias. Foto: Courtesy Al Bello

Música, boxeo y estrella de la TV

Tonya Harding se llama ahora Tonya Price. Adquirió el apellido de su actual marido que conoció en un karaoke y con quien tiene un hijo. En declaraciones al New York Times, reconoce que «Sabía que esto estaría conmigo por el resto de mi vida» y que quien se vio envuelta en ese disparate fue Tonya Harding, no Tonya Price. Durante un tiempo encontraba ratas en su buzón. Fue la persona más odiada de Estados Unidos.

Para pagar las facturas se apuntó a boxeo. Su nombre daba cierto ‘caché’ a los combates y se embolsó buenas cantidades durante un tiempo. Obtuvo tres victorias y tres derrotas. Allí terminó su carrera pugilística. Luego intentó hacer fortuna con un grupo de música (Golden blades – Cuchillas doradas) pero fueron abucheados en los primeros conciertos. Hizo de representante de luchadores de la WWE y apareció en programas de baile como ‘Bailando con las estrellas’ o de cocina. No ha vuelto a tener contacto con su madre y se sabe que Gillooly se volvió a casar con una mujer llamada Nancy…..

Ahora solamente quiere olvidar ese suceso, centrarse en su familia y retirarse del mundo en paz.

2 comentarios en “Tonya Harding. «Sabía que esto estaría conmigo por el resto de mi vida»”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Historias en 50 segundos – Deepika Kumari
Historias en 50 segundos – Beryl Swain
Historias en 50 segundos – Jean Maggi
Historias en 50 segundos – Shavarsh Karapetyan
Historias en 50 segundos – Aitor Francesena ‘Gallo’
Historias en 50 segundos – Christy Martin
Historias en 50 segundos – Chris Nikic
Historias en 50 segundos – Wakanoho Toshinori
Historias en 50 segundos – Eddie ‘The Eagle’
Historias en 50 segundos – ‘Baggio’ Husidic
Historias en 50 segundos – Judit Polgár
Historias en 50 segundos – Mo Johnston
Historias en 50 segundos – Gino Bartali
Historias en 50 segundos – Laurent Duvernay-Tardif
Historias en 50 segundos – Douae Ouboukir
Historias en 50 segundos – Dale Vince
Historias en 50 segundos – Team Hoyt
error

Si te ha gustado, ¡comparte esta increíble historia!